Visitas

jueves, 17 de octubre de 2013

Diego de Siloe, 450 Aniversario (II)

Aprendizaje

Detalle de la riqueza ornamental del Retablo de la Cartuja de Miraflores, de Gil de Siloe

Nació en Burgos en 1495 y estaba predestinado al arte, porque su padre, Gil de Siloe, era el escultor gótico más importante de la Castilla del momento. Lo cierto es que la familia procedía de Amberes, aunque algunos apuntan a Orleans en Francia, como la cuna de estos maestros. Pero lo que no cabe duda es que 25 años antes de que naciera Diego, su padre Gil ya era maestro en un próspero taller de escultura y que a lo largo de 30 años dominó las artes plásticas de su época en colaboración con los mejores arquitectos del momento. 

A nadie debería extrañar que el hijo heredara las capacidades paternas y menos aún que bebiera de él, pero lo que pocos pudieron sospechar es que contradiciendo al dicho, el discípulo aventajaría al maestro y de una manera desorbitada.

En el taller paterno descubrirá los entresijos del arte de la imaginería y la talla; sobre el año 1505 muere Gil y Diego tiene que hacer frente a varios encargos que ha dejado sin concluir el padre. Es el caso de la decoración de la Capilla de Santa Ana en la Catedral de Burgos, para la que hace  para la que hace  las imágenes de María Magdalena, Santa Marta y Santa Margarita. Son años en los que trabaja junto a Felipe Vigarny y todo un sinfín de lo mejor de la escultura de la época que curiosamente acabarán todos en Granada.

Pero con 22 años, lo encontramos en un viaje en Nápoles. Todo apunta a que acaba convencido del viaje por otro de los grandes artistas españoles del siglo y paisano suyo, Bartolomé Ordóñez, que lo conduce hasta Nápoles, ciudad en la que vivirá durante todo el año de 1517 junto a éste, trabajando ambos genios el mármol y la piedra para la familia Caracciolo. Este viaje y el descubrimiento del estilo renacentista marcará un antes y un después en la vida de Diego de Siloe, que desde entonces, abandonará la influencia del gótico español para convertirse en el más fino y delicado escultor del Renacimiento patrio.

En el Altar de San Juan de Nápoles, Siloe dejó un Cristo Yacente y un friso que decoró con un asunto caballeresco: San Jorge liberando a la princesa, muy del gusto de los aragoneses que entonces, dominaban el suelo napolitano. Acababa de nacer una amistad y una colaboración estrecha entre Bartolomé Ordóñez y Diego de Siloe al punto que luego los encontraremos juntos en Granada, bajo las órdenes imperiales. Y cuando se acabó el contrato italiano, los dos de nuevo volvieron a casa y abrirán taller en Burgos en 1519.

Ese mismo año se produce un importante hito: Diego empieza a firmar documentos con el nombre de “ymaginario”. Se convertía en el primer español nominado y denominado a sí mismo como imaginero. Y sus cualidades le valdrían para que le encargaran al poco de fijar de nuevo su taller en Burgos, el sepulcro del obispo Luís de Acuña dentro de la Catedral burgalesa. Parecería irónico, pero en el mismo sitio donde su padre dejó lo mejor del gótico hispano, el hijo acudía ahora a trabajar lo mejor del renacimiento italiano.

Debió gustar el trabajo porque el Obispo Fonseca le encargó la obra más colosal que desde la terminación de la Catedral se había llevado a cabo y hasta mismo se haya hecho en la ciudad castellana. Se trata de la famosa Escalera Dorada, mandada hacer porque la catedral burgalesa, construida sobre una inclinación, tenía un gran desnivel entre la puerta y la planta. Las soluciones anteriores habían consistido en hacer una escalera de un solo tramo que se introducía por la nave ocupando un espacio precioso. Así que el ingenio único de Siloe se puso a funcionar, creando un modelo nunca antes visto. Acababa de nacer el Diego arquitecto y el Diego diseñador, capaz de crear un modelo completamente nuevo y único como este.

La Ópera de Paris, inspirada en la obra de Siloe

Es tan sumamente perfecta que fue copiada nada menos que por Charles Garnier para hacer la escalera del Palacio de la Ópera de París, 360 años después, lo que pone de manifiesto la impresionante capacidad creativa de Diego de Siloe, que daría lo mejor de sí años después en Granada

No hay comentarios: