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sábado, 5 de octubre de 2013

Cuando España perdonó la deuda a Alemania

A la mayoría de analistas políticos de sofá se les ha llenado en alguna ocasión la boca hablando del ya más que conocido y cacareado “milagro alemán”, consistente en una recuperación casi imposible de la economía germana, primero tras la Gran Guerra, cuando los alemanes hicieron frente al gasto de la contienda, de la derrota y de la penalización impuesta por los países vencedores y a la postre, los milagros que experimentaron tras la II Guerra Mundial, recuperando el estatus económico de preguerra y limpiándose de deudas además de reconstruir su país.

En el primer caso, el milagro es sencillo y de éste sabe mucho Estados Unidos. Se trata de un negocio tan fructífero como repulsivo y se llama guerra. La economía interna reflotó cuatro y cinco veces más que la española del ladrillo y la obra gracias al gigantesco aparato bélico puesto en marcha y la fabricación armamentística como base de la recuperación. En el segundo caso, tras la flagrante derrota contra los aliados, Alemania pudo retomar la senda de su industria y productividad de otra manera más fácil: gracias a la solidaridad del resto de países.

Recuerden el Plan Marshall. No fue el único. Las ayudas internacionales para reconstruir el país y superar el drama nazi llegaron prontas, rápidas y eficaces desde los cinco continentes. Pero además hubo una aportación extraordinaria que a la Alemania actual parece habérsele olvidado. Se llamó, condonación de la deuda, o en el más llano de los términos, “que un buen número de países le perdonaron a los germanos su deuda, y entre ellos, ESPAÑA”.

Está claro que los Gobiernos del Mundo jamás actuaron bajo los más humanos, caritativos y solidarios criterios, porque cuando se intentaba recuperar a Alemania, lo que se estaba discutiendo es las ganancias que como consumidor iban a ganar los países. A esto, sumemos que Estados Unidos o Inglaterra, querían un aliado más en la guerra fría. Los norteamericanos pensaron que las únicas salidas frente al comunismo pasaban por “comprar la mente y voluntad alemana con dinero o rearmarla y prepararla para la hipotética y siempre latente lucha contra Rusia. La segunda solución era más cara que la primera.

Los franceses fueron más pragmáticos. Tras la Primera Guerra Mundial, nuestros vecinos del norte le habían devuelto a los alemanes la humillación sufrida en 1873 en Verdún, el Sedán y las Ardenas. Si ello fuera poco, Francia reclamó millones de marcos de oro que arruinó a Alemania y fue la consecuencia directa del surgimiento del nazismo. De los tropiezos se aprende, así que lo menos recomendable en estas circunstancias era exigirle cuantiosos pagos a los herederos de Hitler.

Alemania debía todavía parte de la sanción impuesta tras la I Guerra Mundial. Debía los préstamos privados, los préstamos para pagar reparaciones, los préstamos obtenidos después de la guerra y los préstamos derivados del Plan Marshall. Si alguien quiere indignarse un poco, hemos de precisar que los ingleses han estado pagando hasta 2002 los intereses del préstamo que le hicieron los norteamericanos en el formato de ayuda tras la II Guerra Mundial. Para indignación del resto de Europa, Estados Unidos condonó la deuda a Alemania; quizás por ello sean tan solventes y poderosos ahora. ¡Nada como saber un poco de historia!

Una Asamblea de urgencia se convocaría en Londres. Desde el 28 de febrero al 8 de agosto de 1952, representantes de 22 países acreedores, de bancos y de los acreedores privados, debatieron acalorada e intensamente qué hacer con el problema alemán, un problema 29.700 millones de marcos, a un interés del 5,5 por ciento. El resultado final fue una amnistía de nada menos que 14.600 millones de marcos.  El entonces Presidente alemán, Adenauer, dijo que aquellas cifras eran inasumibles y amenazó con grandes recortes.

Dispuestos a dar facilidades, los países representados a los que Alemania debía dinero, entre ellos España, decidieron bajar el interés, olvidar miles de millones de la I Guerra Mundial, dar un periodo de carencia de cinco años (de 1953 a 1957), fijar el interés a pagar hasta 1978 (sin saber cómo fluctuaría el mercado o cuánto sería la subida real a aplicarles) y ser permisivos con los retrasos. Con todo, los políticos alemanes fueron enormemente duros y protestaron con energía. Pero el caso es que las exportaciones alemanas se multiplicaron casi por tres en una década (en concreto, 2,66 veces más), se consiguió que los países a los que se les debía dinero se convirtieran en “compradores de su producto” y antes de 1969, Alemania había pagado toda su deuda. Alemania en 1952 tenía un 21 % de deuda de su PIB. Hoy día, España tiene el 98 % y Grecia el 150 %, pero las alemanas son cifras camufladas y maquilladas según el Producto Interior Bruto de antes de la Guerra. Lo cierto es que se le quitó de un plumazo, tras meses y meses de reuniones, nada menos que el 62,6 % total de su deuda.

Conviene saber para que nunca se olvide nadie qué países fueron generosos y dadivosos con los alemanes, que os pongo a continuación por orden alfabético. Estos son los 22 responsables reales del milagro alemán: Bélgica, Ceilán (actual Sri Lanka), Dinamarca, Francia, Grecia, Irán, Italia, Yugoslavia, Canadá, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Paquistán, Suecia, Suiza, España, Suráfrica, Reino Unido y Estados Unidos. Hasta 1963, los siguientes países y territorios aceptaron el acuerdo: Adén, Egipto, Argentina, Australia, el Congo Belga (hoy República Democrática del Congo), las Islas del Canal, Chile, Finlandia, las Islas Malvinas, Gibraltar, Israel, Camboya, Camerún, Malta, Marruecos, Nueva Guinea y Nauru, Nueva Zelanda, Países Bajos, Rodesia del Norte (actual Zambia) y Nyasalandia (actual Malaui), Austria, Perú, Siria y Tailandia.

Así estaba la España que perdonó dinero a los alemanes. 

El 27 de febrero de 1953 se firmaban los acuerdos; de los documentos del momento, se desprende una apreciación que hicieron a nivel general los representantes de los acreedores: Alemania es la mayor deudora de todo el Siglo XX y de toda la historia financiera contemporánea. Bien, la España del franquismo, de la posguerra, antes de que el Presidente Eisenhower llegara a nuestro país, cargado de cartillas de racionamiento y pobreza, le perdonó hace 60 años, varios cientos de millones de pesetas. Cerca de mil millones del año 1953. ¡Calculen, al interés del 5,5 %, cuánto sería hoy!


¿LECCIONES? Cuando todos te han hecho ser rico, es fácil aprovecharse 60 años después. 

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