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viernes, 5 de julio de 2013

Pisa a la española

El soberbio conjunto catedralicio de Pisa se ha convertido en el reclamo del turismo pueril y simple que se llevará de vuelta una foto en la que el efecto óptico de la perspectiva, hará que el fotografiado parezca sostener la inclinada torre de la Catedral Pisana. El conjunto románico empezó a construirse en el siglo XI, para conmemorar una victoria de los ciudadanos de Pisa sobre los musulmanes. Los sesenta metros de altura del campanario, se inclinan famosa y archiconocidamente y son hoy día uno de los reclamos turísticos más importantes del Mundo, un icono internacional de difícil competencia. Pero ojo, no es ni de lejos, la única torre inclinada del Mundo... Porque en España, las hay sólo que sin la fama potencial y arrolladora de la torre italiana.

Iglesia de San Juan Bautista de Zaragoza

Nuestras “torres inclinadas” deben ese particular ademán a cuestiones a veces fallidas, bien porque no se supo en su momento colegir los defectos de asentamiento del terreno, bien por la impericia de sus constructores. Las hay que se inclinaron obedeciendo fielmente el dicho que asegura que “más pesan los años” y curiosamente, Aragón presenta el mayor número de ellas, desconozco si por particularidades del terreno o casualidades concretas que hacen de ésta Región la más fecunda a la hora de inclinar sus campanarios. Desapareció la Torre del Reloj de Zaragoza, de 1504 a 1512 y que tenía la impresionante altura de 80 metros. Fue demolida en 1892 por miedo del Cabildo zaragozano a que su cada vez más persistente costumbre de “torcerse” terminara causando una desgracia. Sí mantiene su “torsión” la de San Juan Bautista de esta ciudad, campanario de 1725 que parece que quisiera rendirle homenaje a la Virgen del Pilar inclinándose hacia donde está la Basílica, la Seo zaragozana.

Iglesia de la Asunción de Bujalance, Córdoba

En Calatayud, la Iglesia de San Pedro tiene tanta historia como años. Es un templo del siglo XIV pero la torre puede ser anterior, sobre los cimientos de la primitiva que levantaron los francos que ayudaron al rey aragonés Alfonso I en el siglo XII. De ser de esta época, va camino de cumplir 900 años que justificarían el cansancio del cuerpo de campanas. Ahora, la que es hermosa, inclinada o no, es la de la Iglesia de la Asunción, con la que nos bajamos hasta el sur, hasta el pueblo cordobés de Bujalance, obra de los Hernán Ruiz que hcia 1566 ya tenían trazada la formidable Iglesia. El campanario costó Dios y ayuda verlo sobre los tejados de la población. Se inició en 1611 pero no pudo rematarse hasta 1788 y sus vecinos la llaman “el espárrago”. No se inclina por igual, sino que el último cuerpo tiende a echarse hacia su lado, de manera que alcanza un grado de inclinación que supera (sólo este tramo) a la mismísima torre de Pisa.

Catedral Nueva de Salamanca

Hay otras famosas y conocidas, como la de la Iglesia de Santa Eugenia del pueblo leridano de Bellver de Cerdanya, las dos torres barrocas que flanquean la fachada del Obradoiro en la Catedral de Santiago de Compostela, que han empezado a inclinarse recientemente, una 40 centímetros (la de “las campanas”) y otra 12 centímetros (“la berenguela”), la de la Catedral de Santa María, en Vitoria, que desde 2009 está siendo intervenida porque además, presenta una incorrecta desviación de todas sus naves o la de la Torre de la Catedral Nueva de Salamanca, que a consecuencia del brutal terremoto de Lisboa de 1755, comenzó a dejarse querer por la ley de la gravedad.

Así diseñó Siloe los campanarios de la Catedral granadina

Y algunos diréis... ¡Vaya, en Granada o tenemos muy buenos arquitectos o mala suerte por no estar en el mapa de “rarezas constructivas”. Pues no exactamente. Ya se las vieron y desearon con la Catedral de Granada, que tras 188 años de obras no quedó como el proyecto original de Siloe pretendió, tuvo que dejar su campanario en 57 metros y no los 81 que estaban previstos y le falta la torre gemela sobre el lado del Evangelio, es decir, en donde arranca la Iglesia del Sagrario. Pero sí que tenemos nuestra torre inclinada, en concreto, en Calahonda, en Motril:


La Torre Inclinada de los granadinos, motrileños o caleños

En concreto, se trata de un sistema defensivo ya existente en tiempos musulmanes que fue rehecho para la defensa de la Costa del Reino de Granada por expreso deseo de Juana de Castilla y cuyo mayor interés demostraron Felipe II y Carlos III, cada uno en su tiempo. El Farillo era la “Torre de los Llanos”, una fortificación formada por tres torres, dotada de cañones y con soldados (3, para ser exactos) que protegían de los ataques piratas las costas granadinas. En 1855 había poco peligro ya y empezó a usarse como faro para los barcos que se dirigían a Calahonda, puesto que hasta las obras del Puerto de Motril a principios del siglo XX, Calahonda fue el puerto granadino por excelencia haciendo honor a su nombre, permitiendo pues el atraque de barcos de mayor calado. Fue a partir de su nuevo uso cuando la torre decidió que ya estaba bien, que le tocaba descansar. Bien porque sus otras dos hermanas habían desaparecido, bien porque los años no perdonan, el farillo es nuestra particular Torre de Pisa, en medio de una playa que ya en estas fechas, comenzará a atestarse. 

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