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domingo, 21 de julio de 2013

Granada Digital

Es simplemente envidiable la actitud corporativista de algunos colectivos profesionales, porque el resto presuponemos que hay unión, camaradería y conciencia colectiva ante los problemas que el ejercicio de la profesión y los reveses de la vida y el paro deja por el camino. Tal vez los que no estamos respaldados por ningún colegio oficial de rasga y rompe, a la manera del de los médicos o los abogados, lo que realmente sentimos es envidia, sin más, ni sana ni mala, cuando entra en funcionamiento el corporativismo.

Sí, eso debe ser. A menos que hoy ande yo en un grado de romanticismo tal que no me permita ver la realidad. Y la consecuencia de esta entrada es lo leído en redes sociales a lo largo de esta semana tras el despido de la plantilla de profesionales de altura, de muchísima altura, que llevaban años ofreciéndonos el mejor diario digital de toda la provincia, por encima de los competidores y por encima de las ediciones digitales de los diarios casi centenarios que palidecían ante el grado de información y el justo tratamiento de las noticias que ha venido haciendo GRANADA DIGITAL.

Me ha caído como un jarro de agua fría. Primero porque en esa redacción tengo dos buenos amigos, intachables en lo suyo y especialmente como personas. Con uno la amistad cumple en 2013 la friolera de 23 años, pero además la amistad entre su familia y la mía se remonta nada menos que a su bisabuelo y el mío, nótese la trascendencia del asunto. Se llama Pedro Escribano y desde la EGB hasta 1º de Carrera, compartimos día a día. Luego, la frecuencia de trato se ha diluido pero no el sentimiento de aprecio.

El otro es Luis Ruíz, con la decena de años planeando en lo concerniente a la amistad y otras particularidades de por medio. Ambos de una entrega y un amor por el mundo de la comunicación sin ambages. Intachables en su desarrollo profesional y su ánimo. Seguro que en la Calle San Antón había más como ellos, pero entended que éstos son los míos.

El caso es que cada vez que cierra un medio de comunicación (que no va a ser éste el caso) o deja en la calle a parte de su plantilla, se activa el protocolo corporativista. Y ya he dicho que a lo mejor se trata de una envidia maravillosa al ver que todavía hay camaradería, unión, amistad y una fraternidad confiada y solidaria entre partes. Pero de nuevo es el romanticismo el que me enturbia la visión correcta, porque lo que en realidad hay detrás es POLÍTICA, IDEOLOGÍA Y BASURA.

La frase recurrente que leemos, cuando acontece esto en un medio de comunicación, es que “somos menos libres cuando cierra un diario, se despide al personal de una radio o se muere CNN”. ¿Somos menos libres? Ay, el poder de la comunicación, más que el cuarto poder, mucho más influyente que un consejo de ministros. No, no somos menos libres porque periodistas, comunicadores y cuenta-cosas, no lo son. Porque los medios jamás han sido equitativos, imparciales, incorruptibles ni objetivos; no somos más ni menos libres  porque esos mismos, al servicio de un partido, de una ideología, de un beneficio concreto, cuando desahucian a Intereconomía se ríen en privado y lloran cuando un medio de su cuerda se tambalea.

A mí que no me busquen lamentando mentiras de este tipo. Mi repulsa a las frases decentes y heroicas de redes sociales hablando de pluralismo, de libertad y de gaitas asturianas porque no las compro. Yo lamento lo de Granada Digital, en esta ocasión, porque creo y lo creo en firme, era un diario digital sensacional; pero sobre todo por dos que sí conozco y son, no sabría bien, si mejores profesionales que personas o mejores personas que profesionales. Pero cuando cierra un medio, siento la misma lástima que cuando lo hace una zapatería, un bar o una pyme corriente y moliente. Pero ellos no tienen detrás el poder de llegar a muchos y de influenciar a los que, cortos de entendederas y cultura, se dejen manipular.

¿Libertad? ¿Pérdida? ¡Claro! Cuando cierra o se resiente el medio de nuestra cuerda; cuando vemos que le pasa al de la ideología contraria, hasta nos alegramos. ¡Váyanse a la mierda y sigan viviendo del partido, que en eso demuestran su profesionalidad como comunicadores! Porque el título de periodista, expedido por una Universidad, ni eso.


Pero mis amigos Luís y Pedro, esos se merecen ser trending topic un día sí y otro también. Mucha suerte que os la merecéis. 

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