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viernes, 26 de julio de 2013

España Nazi

Dijo Adolf Hitler que si hubiera tenido un hijo, le hubiera gustado que fuese él. El “piropeado” era el belga León Degrelle que se la devuelve al tirano diciendo de él: “el hombre más grande de nuestra época”. Tanto cariño mutuo se reflejó en una carrera militar de ascensión estratosférica que culmina con su nombramiento como General de las SS. Y cuando los barcos se van a pique, las ratas salen por las claraboyas más rápido que un ciclista dopado. Y eso hizo el héroe, mover cielo, tierra y documentos para encontrar un país que lo refugiara justo cuando la cosa se había puesto bastante fea. ¡Qué le dieran al hombre más grande de la época y a toda la cruz gamada que salvar el culo era objetivo primordial! Dicho y hecho, Degrelle encuentra asilo en un país con el norte perdido y la moralidad laxa: ESPAÑA.

¡Vergonzoso!

El avión que lo conduce a nuestro país sufre un accidente en la Bahía de San Sebastián y si dicen los científicos que las cucarachas son las únicas capaces de resistir un ataque nuclear, hizo bueno el estudio científico y salió ileso. Y caso le vino bien eso de coquetear con la muerte, porque fue la excusa que el General Franco adujo a la Comunidad Internacional para no entregarlo. Pero por si alguien se le ocurriera molestarlo, desde el Pardo se dieron órdenes precisas de qué hacer con el “honrado General de las SS”, concediéndosele  la nacionalidad española, con su pasaporte expedido al nombre falso de José León Ramírez Reina, buscándole como oficio el de constructor y haciéndolo miembro de Falange Española, eso que algunos siguen diciendo que fue poco menos que un partido por y para todos. ¡Y tanto! ¡Para todos los nazis!

La Carlina en Constantina, Sevilla

Si todo esto fallara, su padrino estaría detrás. Y en España, desde siempre, el que no tiene padrino no se bautiza; así que a él lo “españolizó” en la pila bautismal del franquismo, José Finat y Escrivá de Romaní, embajador de España en Alemania y Director General de Seguridad del Gobierno Español. Y se le buscó un sitio apacible, tranquilo, retirado y saludable para que gozara de la máxima calidad de vida, como merecía una persona que formó parte de la maquinaria más asesina, denigrante e inhumana de la historia de la humanidad. Así que para ensuciar por y para siempre uno de los lugares más bonitos y honorables del Mundo, se le entregó una casa en Constantina, el sevillano pueblo de la Sierra Norte que está a 86 kilómetros de la Tierra de la Giralda. La sacrosanta Sevilla, mancillada...

La bellísima Constantina, la que manchó un nazi

Constantina fue fundada por los celtas. Como quiera que estaba en medio de la ruta entre Sevilla y Portugal, o Híspalis y Lusitana, en época romana fue un asentamiento importante. Luego, las más notorias familias de Castilla sentaron aquí sus señoríos y hoy conserva castillos e iglesias de impronta indiscutible. Es un pueblo de 7.000 habitantes precioso con esta mancha en la historia de la que no es responsable ninguno de sus hijos. Se le dio en premio el Castillo de la Carlina. Y los nobles hijos de Constantina, de repente observan que se instala entre ellos un señor adinerado que debía ser muy, muy importante, porque tenía siempre una dotación policial siempre a la puerta de su casa. Pero a algunos, les escamaría que toda la calle que conduce, en cuesta pronunciada a la Finca de “La Carlina”, se decorara con esvásticas. Claro está que corrían tiempos de hablar poco y callar mucho. Pero en los años 50 del pasado siglo, cuando ya el Mundo sabía que 6 millones de judíos habían sido masacrados de la manera que los nazis lo hicieron y que los campos de exterminio de Europa revelaban la sanguinaria actitud nazi, España permitía que un personaje como este exhibiera sin pudor el símbolo de la muerte. ¡Ojalá algún defensor del Régimen me lo pueda un día explicar!

El modelo a imitar: la Residencia de Himmler

En el pueblo era ya  “Don Juan de La Carlina”, o lo que era lo mismo, Juan Sanchís arrendatario de Manuel Amaya Ávila. La finca se convirtió de repente en la sede del Partido Rexista, homólogo belga del fascismo en Italia, del falangismo en España o los movimientos de Corneliu Zelea Codreanu como la Guardia de Hierro en Rumanía. Para terminar de ensuciar la historia, el movimiento belga tomaba el nombre de “Cristo Rey”, asegurando que comulgaba con el catolicismo. La Carlina era el Castillo Blanco escenario de fiestas imposibles en los años de la posguerra a las que no faltaban los dirigentes de Falange y que exhibía su imponente decoración, que además, imitaba la del Castillo de Welwelsburg, en Westfalia, el santuario del nazismo que había pertenecido a Heinrich Himmler. Por tener, tenía hasta pasadizos subterráneos en caso de necesidad de escape. En las fiestas, el “respetable” don Juan lucía uno de sus mayores tesoros: la Cruz de Hierro.

Años 60 del siglo XX. Ya no podemos excusarnos; el nazismo se procuraba olvidar en Alemania y el resto del Mundo se enteraba bien de lo hecho y perpetrado para que nunca más se produjera algo así. Mientras, en Constantina, la hija de Degrelle se casaba con el hijo del farmacéutico del pueblo en la Iglesia Parroquial, engalanada con banderas con la esvástica. Ese día alguien ofendió al cielo sevillano, uno de los más bonitos del Mundo.  Y mientras, dejaba escrito lo que sigue, que nos hace pensar de lo lindo: “Cuando ellos creían que estaban a punto de ganar la partida, cuando ya las líneas telefónicas de mi propiedad de Constantina la habían cortado los comunistas y todos los perros de la vecindad habían sido envenenados para que no hubiera señal de alerta, cuando mis raptores llegaron a la fase final, ¡catapún!, la policía española se les echó en lo alto. Una última tentativa de secuestro fue perpetrado por barbouzes del general De Gaulle. Los secuestradores del general no tuvieron más suerte que sus predecesores belgas o israelíes... Fueron detenidos por la policía española junto a la misma valla de mi propiedad”.

Porque los servicios secretos judíos y belgas intentaron atraparlo y sacarlo de aquella España que desgraciadamente, tuvo mucha oscuridad y putrefacción. Perdonaríamos hasta la dictadura, pero nos conmocionamos con ese tan católico General Franco que daba asilo a nazis, a asesinos de tal calaña. Esto quedará siempre en nuestra memoria. Pero Degrelle no fue el único, porque 107 altos dirigente nazis vivieron en España a cuerpo de rey, frecuentando el lujoso Madrid de la época, sin dejar de asistir a Chicote, Horche, Lhardy, o el Pasapoga. La mejor documentación al respecto la ofrece el sevillano Andrés Pérez Domínguez, autor de “El silencio de tu nombre”. El gobierno de Franco autorizó que los alemanes expoliaran minas españolas de wolframio, para endurecer misiles. A cambio, España recibió 87.422 kilos de oro en lingotes. Cada uno de ellos, llevaba la cruz gamada grabada en la cara externa del metal preciado. Y a estas alturas no parece extraño que uno de los principales valedores de los nazis escondidos en nuestro país fuera nada menos que el consuegro de Franco, José María Martínez Ortega, padre de Cristóbal Martínez Bordiú.

Estas fotos las conocía Franco, como las conocieron Adolfo Suárez o Felipe González. 
Pero los responsables y los que apoyaron esto, vivieron muy bien en España

Degrelle murió en su verdadera patria, es decir, en España. Pero lo hizo en 1994 y en concreto en su casa de Torremolinos. España fue durante décadas, incluso cuando la democracia se había consolidado, el paraíso climático y el remanso de paz de los mayores asesinos de la historia. Mientras expiraba el belga que fue el hijo que nunca tuvo Hitler, nadie se acordó que sus ideas, produjeron 57 millones de muertos en todo el Mundo. Y que un país neutral como el nuestro, fue la covacha donde las ratas pudieron vivir en sus palacios, como trabajadores honrados, mientras el pueblo aguardaba turno en las colas de racionamiento.


¡Lo dicho! Me río de la crisis de ahora. 

1 comentario:

teabag dijo...

yo vivi en unos de los casas de los americanos, degrelle era nuestro propietario y amigo de mi papa. yo tenia solo ocho anos, pero puedo confirmar que degrelle fue un monstruo en la vida personal tambien. considerando todo, creo que su muerte mejoro el mundo mucho.