Visitas

martes, 16 de julio de 2013

Costa del Sol

¿Málaga verdad? Todo el litoral de la provincia, la que más atenta y rápida estuvo para explotar con acierto las cualidades de su benigno clima y conseguir que el turismo de medio mundo acabara en sus playas. Pero hasta no hace tanto, Costa del Sol era también Granada y Almería e incluso se usó en el Levante y se fraguó su importancia gracias al concurso de muchos pueblos. Hay quiénes repiten la historia y siguen diciendo que la Costa del Sol, el topónimo, se lo inventó Rodolfo Lussnigg, empresario del turístico que se afincó en Almería y creó el término para referirse a sus playas. Pero lo cierto es que la Costa del Sol es mucho más antiguo en uso y en notoriedad de sus creadores.

El periodista Rodolfo Gil y Fernández

La primera vez que se oirá el nombre ni siquiera es en nuestro país. Será la Portugal de principios del siglo XX la que denomine así a su actual costa de la luz. Aunque el primer escrito que patenta el nombre, el pionero, es el inmenso
Miguel de Unamuno que dejó la referencia de “Costal del Sol en 1908 en su obra “Nubes de Ocaso”. Vienen después otros que se quedan con la musicalidad y con el soniquete acertado de lo de “la costa del sol”, porque se lo vamos a leer al periodista de Puente Genil, que se licenció en la Universidad de Granada y que en 1927, trabajando para el Diario ABC, escribe “Costa del Sol” en referencia a las playas marroquíes de Marsa, entonces parte del Protectorado Español, de manera que Rodolfo Gil Fernández (1872-1938), es la primera persona que utiliza el término que nos ocupa con carácter y con el sentido TURÍSTICO.  En su artículo hablaba de  la costa de Djebel Abiod.

Meses después, Estoril se vende al Mundo como  la “Costa del Sol”. La población portuguesa ha conseguido reunir a lo más reputado de la sociedad aristócrata europea. Funciona su casino, populoso y restrictivo; Cascais es otro gran destino de predilección centroeuropea y entre ambas poblaciones dan a conocer las “gracias” de la Costa del Sol. Pero de repente, desde Almería se lanza al Mundo de nuevo el término. En la prensa española, la idea que ha tenido un diplomático austríaco dedicado a la explotación hotelera y que se ha quedado a residir en Almería, enamorado de esa tierra, cala pronto. Será en 1929 la primera vez que España hace uso para alguna de sus cotas del término “del Sol” y especialmente cuando en El Heraldo de Madrid, de 18 de enero de 1930, se recoja textualmente: [...] “Costa del Sol, así llamada la porción de tierra que limita el Mediterráneo y que va desde la bella capital alicantina hasta la feraz tierra almeriense [...] tantos sitios más para llegar a Almería después de doblar el cabo de gata, y asentar la afirmación de que allí termina la famosa costa denominada del sol, señalándonos además el punto más cercano de la península para ir a Melilla...”. Aquello puede dejar boquiabierto a más de uno, porque Costa del Sol, decía la prensa, era todo aquello que iba desde Alicante, Denia, Santa Pola, Almería, Motril, Málaga a casi el mismo Atlántico.

Al Gobierno el término le gustó. Sí, lo de Costa del Sol sonaba muy bien, a pesar de que en 1930 el turismo era escaso y con cuentagotas, lo cierto es que se empezaba a intuir que los europeos tenían ganas de un éxodo particular que los llevara desde el frío de sus tierras natales a una Europa privilegiada. Y rápidamente el gobierno supo ver que esto prometía y a través del Congreso Peninsular de Turismo, se deciden varios aspectos fundamentales para la consolidación del topónimo y la explotación turística de la costa española. Lo primero, que desde Gibraltar hasta Barcelona, se iba a crear una ruta turística denominada “Costa del Sol”, recorrida a manera de promoción en los coches más lujosos del momento. Se saldría desde Gibraltar y llegaría hasta Barcelona. La siguiente cita era la inauguración de una Peregrinación por la Costa del Sol, o lo que es lo mismo, una especie de “Camino de Santiago”  turístico bajo el lema: “Bendito aquel que ha recorrido la Costa del Sol”.

A Portugal, la competencia no le amilanaba; Estoril seguía usando el término y creó una Sociedad de Propaganda encargada nada menos que de organizar un campeonato mundial de hípica, entre otros. Los países ibéricos peleando por quedarse con el topónimo; pero el que se adelantó fue Rodolfo Lussnigg. Costeó un folleto en varios idiomas. En inglés, decía “The coast for sunshine”. En su tierra, Austria, empezó a divulgar que España era el país del sol, y rotuló en Almería sus negocios con el llamativo alemán: Sonnenland. Acababa de poner en marcha una campaña publicitaria sin igual. Y por ello, en abril de 1931 se grabó la película muda titulada: “En automóvil por la Costa del Sol”. Al año siguiente, se convocaba un congreso científico en el que participaron médicos de varios países europeos animados por el título: “Excursión científica por la Costa del Sol”, que recorrió de Barcelona a Cádiz. En 1933, nuevas propuestas en las que el austríaco afincado en Almería colaboró con Mariano Mañeru y precisamente de este último, que había sido director médico del balneario navarro de Elgorriaga, hemos de indicar una curiosidad importante: se fija el kilómetro cero de la Costa del Sol y se publica en el Diario ABC del 17 de junio de 1933 todo este periplo publicitario y las ideas que quedan por venir. Pues bien, en el artículo, se dice que el KILÓMETRO CERO DE LA COSTA DEL SOL, ES MOTRIL.

Medio vienés, medio almeriense, Rodolgo Lussnigg

Al fin, fallecía Rodolphe Lussnigg Stoegermayer; era el 19 de marzo de 1951. Había llegado a crear un lema contundente y precioso: “Almería, la ciudad donde el invierno pasa el sol”. Verdadero impulsor del término, que no creador, pues como vemos la primera vez le correspondió a Unamuno, si somos justos, la primera vez con visos turísticos fue Rodolfo Gil y si encima queremos ajustar más, el primer país en usarlo fue Portugal, el caso es que Rodolfo Lussnigg en verdad, patenta, impulsa, promueve, difunde y gestiona la Costa del Sol. Pero tras su muerte, Málaga se apodera del término, lo engulle, lo regurgita, se lo queda, lo absorbe y deja sin él al resto.


P.D. Si se han dado cuenta, en toda la historia, ni una sola vez sale Málaga. La provincia que tuvo prácticamente nada que ver con el término de Costa del Sol, curiosamente, se adueñó de él.

No hay comentarios: