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martes, 18 de junio de 2013

La Bolsa

La Bolsa de Valores de Amsterdam (1653), por Emanuel de Witte.

Roma. Siempre que queremos empezar a contar cualquier “invento” medianamente útil que perdura hasta nuestros días hemos de volver los ojos a la Antigüedad y especialmente al gran Imperio que surgió de la Lazio. Nuestra historia arranca en el Foro Palatino, que empezó a construirse bajo el reinado de Augusto César. Puede que el origen de esta institución que ahora mismo nos ocupa tuviera lugar en los primeros años de nuestra era, por tanto con veinte siglos de por medio, cuando empezó a hacerse habitual la venta de “valores”. Pero lo cierto es que la bolsa como tal proviene de la actual Bélgica y en concreto de aquella lengua de tierra que fue siglo y medio española: Flandes. En Brujas residía la familia Van der Büerse, establecida en la ciudad desde al menos el siglo XIII y con una influencia social extraordinaria.

"En la bolsa". Edgar Degas, 1879

Los Van der Büerse se dedicaban a todo tipo de actividades mercantiles, financiaban proyectos comerciales y prestaban dinero. Pero será hacia 1487 cuando den el pistoletazo de salida y en efecto, pongan los cimientos de lo que hoy conocemos como la Bolsa de Valores. Y es que el enorme volumen de las negociaciones que los Van der Büerse capitaneaban, forzaron la expedición de boletos con los que conseguir más liquidez monetaria. La historia es muy fácil: un comerciante llegaba a la familia y le pedía dinero, pero lo que ésta hacía era vender en pequeñas participaciones el montante total del negocio que quería montar el mercader. Éste conseguía instalar su negocio, financiado por los ciudadanos que a cambio serían “accionistas” del mismo, adquiriendo parte de sus pretendidos beneficios. Y así fue como, los demás, empezaron a llamar a esto el negocio de los Büerse. Como quiera que las reuniones y transacciones de este tipo se realizaban en la vivienda que en Brujas poseía la familia, pronto, se dio a conocer como la “Bolsa” (Büerse en flamenco) de modo que se tradujo a varios idiomas, siendo el origen de nuestras actuales bolsas del mercado internacional.

La bolsa de Amsterdam, pintura barroca.

Otros apuntan a Amberes y al año 1460 como el del nacimiento de la Bolsa, que reunió a mercaderes de distintas nacionalidades, quienes realizaban transacciones y cotizaban objetos de valor, siendo ésta la primera bolsa moderna del mundo. No hay que olvidar que los puertos flamencos eran el centro de la economía mundial en el siglo XV. Flandes fue mucho más que un territorio histórico de los Habsburgo que les correspondían en suertes a los herederos de la Corona Española. Esto demuestra el valor trascendental por el que el Imperio Español peleó con uñas y dientes siglo y medio.

Patio de la Bolsa de Londres, hacia 1750.

En 1570 se fundó la Bolsa de Londres, convertida en la más importante del Mundo hacia 1780. Pero la “primera salida histórica”, fue la que realizó La Compañía Holandesa de Las Indias Orientales, que en la temprana fecha de 1602, emitía acciones y bonos en la Bolsa de Valores de Ámsterdam. Y así, bajo la influencia holandesa que desembarcaría en la Isla de Manhattan en el siglo XVII, entendemos que naciera en 1792 la famosa Wall Street, en Manhattan, es decir, la sede de Bolsa de Valores de Nueva York.

Grabado siglo XVI de la Casa de los Van der Büerse en Brujas

Pero en una placita recóndita de Brujas, justo enfrente de la fachada de los Van Der Buërse, el escudo de armas de la entrada lucía orgulloso la heráldica de la familia: tres bolsas de piel, los monederos de la época. Brujas contaba con una población que triplicaba la parisina o la romana, superando las 100.000 personas; los comerciantes identificaron Bolsa con el escudo nobiliario de los Büerse; nombre y heráldica inspiraron la primera y más antigua Bolsa del Mundo, la de Ámsterdam (1602), que también funcionó como mercado para los productos que procedían de las colonias de más allá de los mares.

El origen de la Bolsa de Valores...



Y así, al día de hoy.

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