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jueves, 20 de junio de 2013

El Rey sin Reino

Retrato de don Juan con el uniforme de Gran Gala de la Real Maestranza de Caballería de Granada, 
en el año 1945, cuando es nombrado Hermano Mayor de la misma.

Por más que la prensa en estos últimos días se empeñe en manchar la figura de don Juan, lo cierto es que la historia guarda para sí una memoria indeleble acerca del que fue Rey sin trono y Jefe de un estado que acabaría secuestrado desde el 14 de abril de 1931. Lo que más puede sorprender es que el republicanismo de algunos, que dicho sea de paso, es muy loable y respetable, tanto como el sentimiento monárquico de los que así profesamos esta opción histórica de Gobierno, se ha radicalizado en la prensa conservadora, cuasi totalitaria, más que en la izquierdista. En efecto, se puede ser republicano y de derechas, aunque en este país los sucesos casi centenarios recuerden que es un matrimonio contra natura, pero que los posos de un franquismo mal entendido han dejado en la sociedad. La derecha impresa y digital, se está afanando en contarnos que a don Juan lo mantuvieron vivo para que Su Majestad don Juan Carlos I no tuviera que pagar unos impuestos de sucesión tan altos, que su fortuna era descomunal aun cuando se ha venido a contar que vivía de la caridad de la aristocracia española y a fin de cuentas, toda una trama fabulosa propia de los premiados por el “Planeta” que dejan bien claro que la ideología a veces ha de imponerse a la veracidad de la historia. Demasiadas águilas franquistas (que no las históricas de los Reyes Católicos) planeando por los diarios conservadores. ¡Malo!

Don Juan en 1933, cuando es jurado Príncipe de Asturias y se le concede el Collar del Toisón de Oro.

Don Juan no nació llamado a ser Príncipe de Asturias. De cómo el tercero de los varones de Alfonso XIII alcanza la legitimidad de la herencia dinástica voy a contar poco, puesto que, o bien es sabido, bien farragoso. Pero lo cierto es que al morir en Roma el Rey, deja sobre su hijo Juan el peso del trono hispano y todo lo que ello conlleva. Lo que más nos interesa es que don Juan de Borbón y Battenberg fue siempre el enemigo público del franquismo, que es lo mismo que decir que fue el ENEMIGO NÚMERO 1 DE FRANCO.

Don Juna visitando a los intelectuales españoles en el exilio, como el premio Nóbel Juan Ramón Jiménez.

Esto nos da pistas para valorar la imagen que a 20 años de su fallecimiento, tenemos de él. Don Juan canaliza los miedos y odios de toda la esfera republicana, desde la izquierda (ésta era obvia) a la de derechas, que no perdona la feroz oposición que hizo al régimen, los discursos que desde Ginebra, Londres o Bruselas dio a conocer al Mundo oponiéndose a la dirección estatal del General Franco y cómo a la postre, su heredero desmontó el franquismo. Los amigos de un yugo y unas flechas pervertidas (originarias de unos Reyes Católicos pero sin parecido alguno) en el siglo XX, no perdonan ni dejan pasar la oportunidad de atacar al demócrata más clarividente de una España que ha ensalzado a los comunistas en el exilio o a las incursiones camufladas del joven Felipe González bajo el alter ego de “Isidoro”, pero que se olvida de algo fundamental: don Juan de Borbón fue el único que habló sin cortapisas y con una oposición contumaz al Régimen.

Para conocer algunas cosas más conviene que nos traslademos al 31 de julio de 1936. Con documentación falsa a nombre de “Juan López”, el ya Príncipe de Asturias y heredero de la corona, enfundado en un mono azul y tocado con una boina roja requeté, llega a Burgos con el empeño de combatir en la Guerra Civil del lado del Bando Nacional. Ese mismo día llega al frente, a Aranda del Duero, donde un teniente de la Guardia Civil le requiere su documentación y lo detiene. Conducido al cuartel general burgalés, se descubre que “Juan López” no es otro que don Juan de Borbón y se le conduce expedito a Roma. Hasta dos cartas dirigidas de su puño y letra recibe el General Franco, solicitando que le permita ponerse al servicio de su Ejército en aquella Guerra Civil. Deja bien claro una cosa: tiene como graduación nada menos que la de Teniente de Navío de la Royal Navy, es decir, se ha formado en una más exigente y capacitada milicia, la del Reino Unido, permaneciendo al servicio de la Real Armada Inglesa tres años, en los que ha recorrido medio Mundo, hasta la India. Luego, ha estudiado Derecho, Historia, Ciencias Económicas y Políticas y Sociología en la Universidad de Florencia y supera en amplio grado, la formación de los oficiales de la Marina Española, republicana o nacional.

Pero Franco no quiere que don Juan se convierta en un héroe, que triunfe en su bando, que sea entonces imposible acallar ante la sociedad española la implicación del heredero del trono en aquella contienda y en el futuro de España. En una palabra, Franco no quiere nadie que pueda empañar su imagen ni rival alguno que en un futuro le pueda quitar la jefatura de Estado. Acababa de iniciar la fea costumbre de decirle NO A TODO a don Juan de Borbón y no precisamente por el bien del país, sino por el bien del franquismo, algo muy distinto. El republicano convencido es lógico que no admire la figura de un Rey. El conservador, sabe que sostiene en pos de muchas mentiras, una dictadura que nunca tuvo mucho de “heroico y noble”. He aquí la mejor explicación a la corriente de críticas que los diarios conservadores han lanzado estos últimos días en torno a la figura de don Juan.

Por cuanto se nos revele en estos días, don Juan y su familia viven de las contribuciones de la aristocracia española que se salta a la torera la prohibición franquista y se la juega visitando, donando y apoyando en Estoril al legítimo y verdadero Jefe de Estado español. El comunismo estaba en el exilio y el socialismo no habló hasta que Franco llevaba días en la cama de un hospital. Sobran palabras y sobran ejemplos para dejar claro que la única tímida oposición y rebeldía que en los años más duros de la dictadura, se realizó en España: la de los monárquicos. A don Juan lo escuchaban en  las capitales europeas hablar de democracia. A los comunistas no se les oía y cada año que pasaba, el Mundo conocía los horrores practicados por una Rusia (entonces URSS) en pos de Lenin y bajo el yugo de Stalin. Poco creíble.

El resto de la historia es de sobra conocido. Al que fue ministro franquista Pedro Sainz Rodríguez, se le escapó unas palabras escuchadas al general: “dos traseros no caben a un tiempo en una misma silla”. Desde 1945 con el “Manifiesto de Lausana”, don Juan dejó claro su ideal de España: “monarquía democrática y constitucional como garantía de concordia entre todos los españoles”. Luego vinieron las entrevistas con Roosevelt, que por el contrario que su sucesor (Truman), deseaba acabar con el franquismo; pero la muerte del Presidente Americano en 1945 dio al traste con el fin de la dictadura española. El Manifiesto de Estoril de 1947 criticaba con dureza las “Leyes Fundamentales del Movimiento”. ¿Dónde estaba la oposición de la izquierda? La única que se oía, era la de la Monarquía y los monárquicos.

En 1948, el diplomático franquista Miguel Mateu se entrevista con don Juan. Le propone la solución que ve más oportuna el General Franco: que don Juan se traslade a Madrid, haga uso del título Príncipe de España, la posibilidad de que si Franco tuviera que abandonar por enfermedad la Jefatura, don Juan pudiera ejercerla y disponer del Palacio Real y del personal de servicio necesarios. De una u otra manera, fue lo que terminó aceptando nuestro actual Rey. ¿No hubiera sido mucho mejor para don Juan este pacto propuesto por el Régimen? ¿Alguien duda que de haber aceptado esto, hubiera sido Rey? Pero don Juan no quiso ser una marioneta del franquismo y los numerosos documentos pronunciados por él lo dejan claro. Uno de ellos, la entrevista que publicó el Diario Chicago Tribune en 1959 sobre los deseos y proyectos que como Jefe de Estado, tenía don Juan para el futuro de España, para la que quería una democracia en la que “la sociedad pública decidiera todos los aspectos de la Nación”.

Los ataques al franquismo eran hasta peligrosos. Mientras la izquierda estaba desaparecida y sólo hablaban unos pocos desde el exilio a miles de Kilómetros, don Juan lo hacía en la frontera y con claridad; sorprende las declaraciones que concede al Diario Pueblo, que serían censuradas y jamás publicadas: “Franco se ha inventado eso del Movimiento, con mayúscula, y ese movimiento para él consiste en quedarse quieto y no dejar que nadie se mueva [...] Ahora quiere quitarme a mi hijo. Cree que formándolo será más dócil que yo. Pero yo confío en Juan Carlos. [ENTREVISTA DE JOSÉ LUÍS CASTILLO PUCHE].

Lo que puede resultar curioso (y que más les duele a republicanos de todas las esferas) es que el mítico líder socialista, icono del anti franquismo, Indalecio Prieto, se juntara con don Juan de Borbón para crear la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, un extraño matrimonio de monárquicos, socialistas y republicanos que lucharían hasta la década de los sesenta como “resistencia” al régimen. La Alianza, era presidida por don Juan. Entre 1969 y 1975, firmó un total de 6 manifiestos más donde lucha con todas las armas de las que dispone, contra el Régimen, el último, es el de París, el 21 de noviembre de 1975, que lo firma como Jefe de la Casa Real.

Abdicación dinástica de don Juan en su hijo Su Majestad don Juan Carlos I

A lo largo de la historia, se resume la figura de don Juan como un patriota, un demócrata y una figura respetada y admirada por los principales líderes políticos de los países desarrollados y democráticos. El franquismo intentó y casi consiguió empañar sus méritos; ahora le toca el turno a sus herederos. Lo cierto es que don Juan de Borbón y Battenberg, hijo de Rey, padre de Rey, y monarca en el sentimiento de los que somos monárquicos (don Juan III) ha sido figura capital del siglo XX y ejemplo vital para el futuro.

 
MAJESTAD, POR ESPAÑA, TODO POR ESPAÑA... El mejor resumen de la vida de Don Juan de Borbón



Hoy, hubiera cumplido 100 años. Su figura no acabará en la lápida escurialense que recuerda quién fue y nunca lo dejaron

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