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viernes, 3 de mayo de 2013

Tu media naranja


EL Banquete de Platón de Anselm Feuerbach (hacia 1855)

Hace 2.400 años Platón  escribía una obra cuya temática central era el amor. Vio la luz bajo el nombre de “El banquete”, y el relato en efecto se sitúa la cena que organiza un poeta en honor al dios Eros. El anfitrión pide que cada asistente, cada invitado, haga un brindis alabando al dios de la atracción sexual, al dios del sexo y por tanto del “amor”. Ese que los griegos llamaban Eros y los romanos Cupido. El cuarto en hablar fue un tal Aristófanes que, empezó narrando el principio de la raza humana. Según éste, los dioses crearon a las personas casi perfectas, con forma esférica como las naranjas y con una dualidad, o lo que es lo mismo, con dos caras opuestas sobre una misma cabeza, cuatro brazos y cuatro piernas que utilizaban para desplazarse rodando. Estos seres podían ser de tres clases: uno, compuesto de hombre + hombre, otro de mujer + mujer y un tercero (el 'andrógino'), de hombre + mujer.

"Platón el filósofo" José de Ribera (hacia 1625-1630) 

Su vanidad les llevó a enfrentarse a los dioses creyéndose semejantes a ellos. Zeus los castigó partiéndolos por la mitad con el rayo; y mandó a Hermes que a cada uno le atara la carne sobrante en torno al ombligo. Ya repuestos, los seres andaban tristes buscando siempre a su otra mitad, y si alguna vez llegaban a encontrarse con ella, se enlazaban con sus brazos hasta dejarse morir de inanición. Zeus, compadecido por la estirpe humana, ordenó a Hermes que les girase la cara hacia el mismo lado donde tenían el sexo: de este modo, cada vez que uno de estos seres encontrara a su otra mitad, de esa unión pudiera obtener placer y si además se trataba de un ser andrógino pudieran tener descendencia.

Desde entonces los seres humanos nos vemos condenados a buscar entre nuestros semejantes a nuestra media naranja con la que unirnos en abrazos que nos hagan más "completos". Sin embargo, Zeus amenazó con cortarnos de nuevo en dos mitades -para que, así, caminemos dando saltos sobre una sola pierna-, en caso de que la raza humana no aprenda a respetar sus propios límites y a superar su peligrosa arrogancia.

Con esta obra Platón acuñó el concepto que en su honor, conocemos hoy día como amor imposible, el amor no correspondido, convertido en algo ideal, inalcanzable. El amor platónico es definido en “El banquete” y en “Fedro”. Para el filósofo,  el amor es la excusa para que el ser humano descubra la belleza. Primero, el futuro “enamorado” descubre la belleza en una persona, puramente física), para terminar rendido por belleza espiritual del amado/a. Y lo hace extensivo a aquel enamoradizo que también descubre la belleza en las costumbres, la sociedad o en las artes.

Lo curioso es que sigamos usando una frase con 2.400 años de antigüedad, la de “la media naranja”, habida cuenta que la mayoría de este pueblo zoquete pendiente de la telebasura y el sexo por el sexo, ya no sabe quién es Platón y mucho menos que éste escribió hace tanto tiempo, una metáfora tan ideal del amor y del que lo busca. 

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