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sábado, 25 de mayo de 2013

Tirón de orejas


Cumpleaños. El afortunado es recibido por familiares y amigos con cumplidos y parabienes. Pero los regalos pueden esperar hasta tanto se efectúe una tradición que ha acabado extendiéndose a pesar de su dudosa gracia y su más que segura molestia: tirar de las orejas. Antes que nada, sepa el lector que por mucho que se empeñen algunos, Occidente (y por ende España), sigue siendo heredera de la cultura clásica, de las míticas sabidurías y tradiciones de Grecia y Roma. Y hasta allí hemos de marchar para entender por qué al cumpleañero, se le agasaja tirándole de las orejas tantas veces como años acaba de cumplir.

Al tirar de las orejas, la cultura clásica pretendía alargar el pabellón auricular, hacer más grande, más larga la oreja. Era el momento propicio y el pueblo hebreo no descuidó esa costumbre; la celebración de un cumpleaños era motivo de regocijo y escenario seguro de la concentración de un buen número de familiares y amigos. A más invitados, más tironcitos, más zarandeos y estirones de la sufrida oreja del cumpleañero... Pero, ¿por qué querían alargarle la oreja al conmemorado?

Una de las explicaciones la encontramos en la acción y expresión: “tirar de las orejas”  con el sentido de corregir y reconducir a alguien. Así, el gesto desde luego tomaba un sentido cariñoso y los familiares del cumpleañero se predisponían a desearle ventura al joven. En el barroco español, al tirar de las orejas se incluía un anhelo moral, se actuaba alegóricamente como si el acto en sí supusiera un parábola en la que se pretendía advertir al joven de los cuidados que había de tomar en el futuro y corregirlo antes incluso de que actuara negativamente. ¡Se le reconducía antes de que se extraviara!

Pero hay una influencia oriental inevitable además de esta “moral” mucho más castiza y mucho más europea. El pueblo chino concede mucha importancia a tener las orejas largas; éstas crecen con los años y se convierten por tanto en un símbolo de ancianidad. Cuando el cumpleañero recibe el tirón, se le desea en Oriente que tenga largas orejas, puesto que será sinónimo de muchos años de vida en la que tendrá por tanto tiempo de convertirse en alguien sabio. ‘La experiencia de la vida!  

De modo que por herencia grecolatina (sé bueno, sé recto, no tengamos que tirarte de veras de las orejas) y por herencia oriental (alcanza el mayor número de años) cuando cumples, siempre hay alguien dispuesto a tirarte de las orejas, aunque por desgracia nadie sepa por qué lo hace y caiga en una broma de dudoso gusto. 

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