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lunes, 27 de mayo de 2013

La Granada que no pudo ser

En esta Alacena tratamos en su día de los fastos que estaban proyectados para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América y el papel que jugó Granada. Colón (pinchar) consiguió en suelo granadino la financiación de su proyecto. En suelo granadino se firmaron los acuerdos entre la Corona y el almirante y a Granada volvió tras sus viajes incluso en calidad de prisionero, dentro de las palatinas estancias de la Alhambra. Si pincháis el enlace quedaréis convencidos que en su día ya las instituciones y el Gobierno descafeinó la conmemoración, aminoró el papel de Granada en aquel IV Centenario que lo único brillante que supuso para la ciudad fue la inauguración, igualmente desvalorizada, del Monumento que Benlliure terminó y que reparte los protagonismos para la Reina Isabel y el marinero Colón. 

Un siglo después, mientras España vivía con complacencia y una efusividad hasta entonces desconocida la celebración de los 500 años de la hispanización de América y la huella dejada en todo el Nuevo Continente, Granada volvió a quedar fuera de toda celebración encomiástica y acabó sin parte en los fastos, véase Exposición Sevillana o Capitalidad Cultural, que se llevó Madrid, porque a nadie se le escapa que ese V Centenario pesó para que Barcelona organizara los Juegos Olímpicos.

Así las cosas, hemos de poner los ojos en el siglo XIX de nuevo para conocer qué pudo ser de aquella Granada a la que sobre el papel se le destinaron muchas cosas y buenos proyectos que acabaron en dibujos y sueños. Es el caso de un proyecto de 1891 del escultor Justo de Gandarias que tal vez hoy día, sería el reclamo urbanístico de la ciudad, la suma de proyectos de embellecimiento ciudadano y uno de los referentes contemporáneos de la Granada que ha de mirar muy atrás para presumir de su arte y patrimonio y que con los años, quedó embebida por la desidia local y el desinterés político nacional. Pero, ¿quién es este artista y en qué consistió su proyecto?


El escultor catalán Justo Gandarias (1843-1933) es un artista de academia, formado primero en Barcelona para después recabar en París el resto del aprendizaje necesario. Allí fue donde presentó una gran obra escultórica titulada “La Armonía”, para la Exposición Internacional de París de 1878, obteniendo por la misma medalla en la Exposición de Bellas Artes de Madrid de 1880; siete años más tarde, en 1887 obtiene la medalla de segunda clase por su obra en mármol de Carrara titulada: “El Amor y el Interés”, conservada en el Museo de Bellas Artes de Castellón; y finalmente en 1890, en la citada exposición, logra la medalla de 2ª clase por su obra “Yberia”. 

Otras obras de gran mérito de Gandarias son la estatua colosal del apóstol San Judas Tadeo para la Basílica de San Francisco el Grande y la lápida en mármol de D. Ramón Mesonero Romanos en Madrid. A partir de 1891, Gandarias prueba suerte, y marcha a Guatemala, donde dirigió la Escuela de Bellas Artes, realizando varias obras oficiales para dicho país, donde falleció en 1933.

El IV Centenario del Descubrimiento de América estaba cerca. Como el aniversario, 400 años igualmente, de la reconquista de Granada. A la Sociedad Ibero-Americana, Justo de Gandarias llega un día con el proyecto de un arco monumental, dentro del formato de arco de triunfo, con tres aberturas y una mezcolanza de estilos, un pastiche estético formado a base del arte nazarí, el renacimiento y la decoración precolombina del pueblo azteca. Sobre el arco, figuraría un friso de estatuas representando los personajes más importantes de la Reconquista de Granada y del Descubrimiento de América. Y encima de las aberturas laterales del arco, cuatro bajorrelieves con episodios de la vida de Colón, pudiendo alojar el monumento dos espaciosos salones para fiestas a las que se accedería desde el interior del arco, con ventanales de cinco metros de altura.

Según la memoria que el propio artista dio a conocer, exhaustiva y detallista, el  monumento se ejecutaría en piedra, el arco central alcanzaría 30 metros de altura por 15 de ancho, los dos arcos laterales los 15 metros de altura, por 7'50 metros de ancho, las estatuas del friso llegarían a los 4 metros de altura, hechos en mármol al igual que los relieves, que medirían 4'10 metros, y como remate de todo, un grupo escultórico que recordaba al pueblo azteca, hecho en bronce, 7 metros de altura, coronado por la alegoría de un genio personaje de la mitología de hasta 5 metros de envergadura. El colosal conjunto rozaría los 42 metros de altitud y 36 de anchura. Simplemente algo impresionante que redundaría en el urbanismo granadino y hubiera puesto en la órbita de la monumentalidad contemporánea a Granada, además de hacer un justo reconocimiento desde esta ciudad a los dos grandes acontecimientos. 

Pero no pudo ser; el elevado precio arruinó el proyecto que pronto se olvidó. El escultor pasó a Guatemala, el dinero se llevó a otras ciudades sin tanto peo histórico en el Descubrimiento del Nuevo Mundo, la Toma de Granada languideció y todo ello nos recuerda, el fracaso del Milenio Reino de Granada, cacareado desde 2007 y que al final, ha sido el mayor despropósito recordado en el último cuarto de siglo. 

Todo es posible en Granada... 

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