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miércoles, 1 de mayo de 2013

Esquirol


Las huelgas generales atemorizan a políticos y últimamente, la virulencia de los mal llamados piquetes informativos, espantan a los comerciantes. Siempre hay quien, ejerciendo su derecho al trabajo, decide no hacer caso a la convocatoria de paro de la jornada concreta convirtiéndose a los ojos de los huelguistas, en un esquirol. Y es el origen de este término el que proponemos hoy, que nuestro diccionario define de dos formas, la primera como adjetivo (“Dicho de una persona: que se presta a ocupar el puesto de un huelguista”) y la segunda que se emplea de forma despectiva (“dicho de un trabajador que no se adhiere a la huelga”). Pero su origen está en la población barcelonesa de Manlleu, en la comarca de Osona, que en el siglo XIX podía presumir de ser la catedral de la fabricación textil española y que tristemente, contempló en 1990 el cierre de la última de sus industrias de hilaturas.

Las condiciones laborales del siglo XIX desde luego inquietarían al más pintado hoy día. En medio de los procesos de la Revolución Industrial que tan tímidamente había entrado en la España del siglo XX, los tejedores de las empresas textiles de Manlleu trabajaban por encargo de los fabricantes en sus propias casas y sin control de horario, producción fija y mucho menos, seguridad laboral alguna. Algo empezó a cambiar a partir de 1853, cuando ese mismo año se construiría un edificio al que debían acudir a tejer durante un número determinado de horas al día, regulándose así la actividad que llevaban a cabo. Pero los trabajadores se negaron a esta nueva fórmula, prefiriendo desempeñar su tarea desde casa, lo que motivaría al empresario a buscar a nuevos trabajadores en poblaciones cercanas, que se plegaran a sus peticiones. Cerca de Manlleu, un interesante número de habitantes de un pequeño pueblo respondió a la demanda de empleo; la localidad se llamaba Santa María de Corcó, pero a sus habitantes los conocían como esquiroles, palabra catalana que traducimos por ardillas, ya que en la taberna del pueblo, que se llamaba “La Ardilla”, el propietario había instalado jaulas con estos simpáticos roedores que terminaron por darle fama en toda la comarca de Osona.

A los primitivos hiladores y tejedores de Manlleu, la noticia les sentó rematadamente mal. Por toda la comarca e incluso la provincia, no se hablaba de otra cosa: los ardillas o “esquiroles” en catalán, estaban reemplazando a los manlleuenses y terminarían por dejarlos sin trabajo. La noticia corrió rápidamente por toda la comarca, haciéndose público que ‘los esquiroles’ (en catalán ‘els esquirols’) estaban trabajando como reemplazo de los tejedores que se encontraban en huelga. Lo que sí está documentado es que a pesar de los 10 kilómetros (distancia considerable en 1855) que separan una y otra población, los huelguistas de Manlleu fueron sustituidos por trabajadores de Santa María de Corcó en 1902, 1908 y 1917. De hecho, El Socialista, el órgano oficial del Partido de tal nombre que nació en 1886 y que se convirtió en diario de tirada nacional desde 1912 a 1939, recogía en su edición del 19 de abril de 1915 la palabra “esquirol” dándole el significado de trabajador que rompe una huelga.

Pero hay una segunda versión, que más que ofrecer otra explicación al origen de la palabra esquirol, tendría que ver con su difusión actual. Que en 1853 los obreros de Manlleu gritaron en tono increpatorio "esquiroles, esquiroles", a sus vecinos, pudo ser; lo que también es cierto es que en otras lenguas se aplican también a estos trabajadores nombres de animales: en Inglaterra se les llama ratas (rat), y en francés zorros (renard). No hace falta puntualizar que las ardillas son voraces, acaparadoras, producen destrozos en los árboles comiéndose las semillas, atacan los nidos de los pájaros y se comen sus huevos y tienen tendencia a almacenar alimento de manera impulsiva. Si otros países los “rompe huelgas” se definen despectivamente por las cualidades de un animal concreto, en España, y en concreto en la Cataluña de hace 160 años, aprovechando que el mote de los vecinos de Manlleu era el de ardillas, se popularizó el término que hoy día todos conocemos. 


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