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martes, 2 de abril de 2013

Semana Santa Granada 2013 a vuela pluma


Fotografía de Lucía Rivas para Granada Hoy

Por extraño que parezca no es titular la lluvia; aunque por decimoquinto año consecutivo haya malogrado la Semana Santa de esta tierra en donde nunca sobró el agua y a la que miramos siempre con ojos de bienvenida, a pesar de nuestra condición cofrade. No les parezca raro que después de uno de los años donde con fiereza más se ha castigado el procesionar de nuestras hermandades, si olvidamos el aciago y horroroso año de 2007, el más cruento y delicado de todos, no les traiga yo el protagonismo de la lluvia. Lo que les brindo es mi más sentida preocupación, ahora que los cuatro zancos de todo lo que llamamos Pasión, Muerte y Resurrección según Granada, acaba de detenerse en los suelos calmos de nuestra memoria...

Detalle del programa iconográfico del paso de la Oración en el Huerto, 
ejemplo de este crecimiento de los últimos 20 años... ¿dilapidado?

Llevo desde el año 2000 (con éste, la friolera de 14 años) haciendo balances de una u otra forma ante micros y cámaras o colándome en esta Alacena en los que así lo queréis. Siempre resumía con credulidad vehemente pero con la prudencia lógica que me impidiera caer en el triunfalismo, cómo nuestra Semana Santa crecía. Cómo había superado a la anterior, en un esfuerzo a veces titánico y otros espléndidos por hacer de nuestra fiesta de fe y de cultura la más importante de las manifestaciones que acontecen en la ciudad. En todos estos años ha sido absolutamente creíble y demostrable que la Semana Santa recién acabada superaba a la de años anteriores. En esa bendita espiral, con ese sacrosanto y dichoso titular, nos hallábamos largo ha repitiendo y haciéndolo porque era verdad, que Granada no estaba a la altura de su Semana Santa, o si quieren, que ésta superaba cualquier otra muestra y fórmula de entender la ciudad. ¡Dos décadas creciendo, más y más, a nuestro ritmo! ¡Dos décadas superándonos, progresando adecuadamente!

Foto de Lucía Rivas para el Diario Granada Hoy. 
¿Mejora o paso atrás?

Hay un cúmulo de respuestas, que antes de enunciar la pregunta, me asaltan. El condicionante económico está detrás de algunas de ellas. Errores puntuales que habremos de analizar con la frialdad de los días (nunca prometas nada en caliente, nunca escribas nada en caliente, diría mi hermano Carlos Medina) van completando la lista de desagravios. Por supuesto que la lluvia se pone en cabeza y al fin, considero que la falta de formación en la que nadamos en los últimos años hacen que esa pregunta no formulada quede respuesta, al menos para el que suscribe: ¿Hemos conseguido en 2013 concluir nuestra Semana Santa con la brillantez de otras pasadas o superando, como venía siendo habitual, las otras?

Álex Romero para el Diario Granada Digital, 
el medio escrito granadino que más se ha volcado con lo cofrade

Me atrevo, con una presunción que ni es de obligado compartimento ni una aseveración “ex cátedra” a decirme que hemos involucionado. Lo hemos hecho a tenor de los excesos en el comportamiento de algunas Hermandades, Cofradías que precisamente están llamadas a encabezar los buenos propósitos y aciertos de nuestra Semana Santa. Lo hemos hecho no corrigiendo los defectos en el orden de las insignias, que a estas alturas creía ya superadas. De la imposibilidad para frenar la sangría de hermanos de luz en el cortejo. Para ofrecer la seriedad y rectitud presumible. Para abandonar andares costaleros innecesarios, para colocar flores que antaño nos hicieron disfrutar y en donde la nota predominante este año no puede ser otra que la de suficiente. Y a fin de cuentas, porque este teatro de lo sagrado que ha crecido moderada y paulatinamente en estos últimos años, se nos puede estancar sino sufrir una regresión que tal vez nos haga falta, para darnos cuenta que en la escenificación del Misterio de nuestra fe católica, hay mucho de vanidad y más aún de individualismo. El día que volvamos a replantearnos si la verdad de todo reside en el término Hermandad, estoy seguro que nuestra Semana Santa volverá a crecer con los pasos decididos de gigante que venía haciendo en años anteriores.

Foto de Lucía Rivas para el Diario Granada Hoy

La lluvia saca lo mejor y peor del ciudadano. En el sur del continente, las precipitaciones son escasas. A lo mejor es cierto que no se puede separar África del sur de Europa. ¡Para lo bueno y lo malo! Sólo basta con estar atentos a un día de lluvia donde la ciudad se vuelve caótica. Mi hermano Juan Morillas viene a decir que las cuatro gotas habituales nos “vuelven tontos”. El tráfico se vuelve caótico y el viandante que lleva paraguas y ve que alguien no lo lleva, es incapaz de cederle el tramo de acera que se cobija bajo los voladizos y alféizares de las viviendas. Somos así; tal vez el norte no soporte con estoicismo el calor riguroso del verano. Pero si combinas lluvia y hermandades, se pierde un poco el sentido de lo que hacemos. ¡Cómo y por qué lo hacemos! Fuimos testigos de algo claro: mucha menos gente el Domingo de Ramos y el Lunes Santo. Un rapidísimo y desolador vacío en el instante en que las hermandades empezaron a suspender sus salidas el Miércoles Santo. Cuando llueve, la gente hace lo más sabio: refugiarse en casa y usar las redes sociales y el resto de herramientas de comunicación para saber de primera mano qué ha sucedido y qué ha podido perderse. Pero los resfriados ahora, se arrastran hasta julio. ¡Vive Dios! Y si hay niños, lo mejor es evitar males mayores cuando las Hermandades se quedan tristemente clausuradas por la meteorología.

¿Tiene algún valor catequético esto?
Foto de Lucía Rivas para el Diario Granada Hoy

Así las cosas, esa sería la primera reflexión: a menos gente, menor valor de nuestro mensaje catequético. Basta además que salgamos a la calle entre mares de paraguas para que la visualización de todo lo que de didáctica moral y religiosa ofrecen las Cofradías, quede reducido a cotas insospechables. ¿Para qué los programas iconográficos de nuestros pasos cubiertos? ¿Para qué las alusiones de fe de nuestros enseres protegidos por plásticos? Incluso, ¡para qué salir, con imágenes cubiertas que ni pueden entenderse ni verse, ni acaso evangelizar! Pero no nos enteramos. Muchos justifican decisiones acertadas o no por aquello de no poner en riesgo el patrimonio. En los últimos años, en un alarde de ñoñería sin igual, también decimos que las hermandades han de velar por su “patrimonio humano” (vaya con la palabra)... Pero bajo la túnica el hermano tampoco está expuesto a las siete plagas de Egipto y los profesionales de la restauración, estarán conmigo en que ha de llover mucho y fuerte para que un enser se vea arriesgado. Luego no se trata de esas excusas, sino de lo dicho antes: ¿para qué ponerse en la calle a toda costa cuando ni te van a ver, ni ha acudido tanta gente ni se puede sostener el discurso eficaz catequético que no es propio? Voy a más: las Hermandades tienen su ritmo, lo tienen. Es un lenguaje propio, como el del teatro, como el de la ópera, como el del fútbol. Al igual que el espectador no pudo disfrutar de la capacidad técnica de Cristiano hace unos meses, en aquel encuentro trabado por el césped inundado en el que el Real Madrid se las vio con el Levante y el astro portugués se dejó una ceja sobre el terreno, las hermandades tienen también su manera de hacer las cosas. Cierto que en Granada, más que andar lento, paramos en exceso. Pero aún con todo, la incertidumbre y las prisas no son compañeras de viaje de los cortejos, no son lo apropiado para la contemplación de nuestras andas, de toda la carga catequética de nuestros bordados y tallas.

Señores oficiales... ¿Creen ustedes que así se puede ver una Hermandad?
Foto de Álex Romero para Granada Digital

Díganme... ¿para qué queremos insertar a los profetas, escenas del Antiguo Testamento, pasajes redentores de Cristo, la Vida de la Virgen o lo que ahora recuerden, en mantos, caídas, faldones, canastos y respiraderos, si pasamos corriendo ante un pueblo que para colmo, tiene abiertos los paraguas? Es curioso, pero el sambenito de excesivamente prudentes que hemos los hermanos de San Agustín nos deja cada vez más tranquilos. Gracias Luís Recuerda por ese celo tuyo y de nuestros Hermanos Oficiales. ¡Al menos, cuando alguna vez salgamos (digo yo) lo haremos a sabiendas que todo el discurso plástico de la Hermandad, tendrá carga didáctica, evangélica, catequética y sublime. Porque salir por salir, es simplemente muestra de qué poco han entendido algunos para qué se procesiona y qué motivos nos llevan a ello.

Foto de Migue Aguado... Esto es un exorno floral, como debe y manda el gusto.

Esta semana, vuestra Alacena se dedicará a resumir lo que ha dado de sí la Pasión según Granada en 2013. A lo largo de los días hablaremos de flor y nos detendremos con la pausa merecida y necesaria. Pero hay una cosa clara: o entonamos el mea culpa, o vamos por mal camino. Me vale la excusa de la crisis; y comprendo lo de la “imaginación al poder”. Yo por mi parte acuño otra respuesta: ¡incomprensible! Se lo voy a resumir muy claro... Llamen a Manolo Vedia, no le obliguen a poner lo que ustedes crean si no lo que su profesionalidad más que contrastada crea conveniente, y despreocúpense. Nadie les pondrá peros; al contrario, creeremos estar en un invernadero holandés al estallar la primavera.

La Agrupación de la Estrella ha vuelto a demostrar que es la mejor en su estilo. 
Foto de Álex Cámara para Granada Digital

Pero déjenme que a su vez, extracte ahora lo que serán estos balances... Bien vestidores; SOIS EL ORGULLO DE ESTA SEMANA SANTA. Bien, músicos, habéis hecho lo que algunos llevábamos soñando muchos años. Regular, costaleros... Decidles a vuestros capataces que ellos se tienen que responsabilizar de exigirles a los priostes que el mal montaje de algunos elementos del paso, no arruinen vuestro trabajo. Y para quién quiera oír, no se pueden sacar los enseres amarillentos, sucios, descuidados. Yo creía que eso eran recuerdos del ayer, pero verlos resurgir en 2013 me deja frío. Además, estrenar por estrenar, es algo insólito en esta tierra. Los ciriales de la Lanzada acaban de matar el buen gusto. Desde el Martes Santo, el arte llora desconsolado y la estética yace fría e inerme sobre las obras del Metro. ¡Impensable en Granada! ¡Impensable a estas alturas!

Me preocupan algunas hermandades; sería farragoso detallar el rosario de cosas que se pueden por lo menos intentar, para frenar la sangría de hermanos en filas. Lo mejor es preguntarle a la Aurora, al Silencio, a Favores o a Estudiantes, cómo se hace. Ellos sí que merecen un diez. Ellos sí que son el sostén de esta Semana Santa en detrimento. Tal vez, la clave esté en organizar menos viajes el día del Pregón Oficial y más convivencias con hermanos, que se sientan integrados. No podemos esperar, como en los años del nacionalcatolicismo, a que el fiel venga solo. Hay que buscarlo y estimularlo aunque sea a 100 kilómetros. En eso, el teniente de hermano mayor de Escolapios tiene doctorado en mercadotecnia. Antonio Jiménez Amposta primero te planta la hoja de inscripción y luego te convierte en devoto de sus Bendecidos Titulares. Con convicciones como la suya, no nos veríamos como nos vemos.

Granada ha vuelto a ser la ciudad con mayor ocupación hotelera por quinto año consecutivo. Ha superado a la cuna de todo esto, nuestra admirada Sevilla. Ha sido la cuarta ciudad más visitada de toda Europa, rivalizando con Londres, París, Viena y la Santa Ciudad de Roma. Su poder plástico, su insultante patrimonio y por qué no, sus hermandades, andan detrás de todo esto. Pero aún a pesar del reclamo cofrade, el gobierno local no puede empujar decididamente a las hermandades a salir. Ni puede meterse a meteorólogo Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Martínez. Claro que el inductor es uno, pero el inducido tiene más culpa en ello. Lo del CECOP merece su comentario, reposado y tranquilo. Algunas previsiones que nos regalaron, no despejan la duda de si fueron hechas a posta, con fines de rédito ciudadano (turismo, hotelería, hostelería...) o por el cabañuelista de 2012, que auguró una Semana Santa seca y si lo llego a tener delante el Lunes o el Jueves Santo...

No iban solos... ¡es que no había nadie a las 9 de la mañana!
Foto de Pepe Villoslada para el Diario Granada Hoy

Una de las grandes novedades se daba en la Calle Primavera. Los que tenemos por casi nuestra Hermandad a Resurrección, estuvimos a las 8 de la mañana (que con el cambio de hora eran las 7) por Vergeles. En el camino de ida, en las cafeterías que hube de visitar y al cabo, durante los 40 minutos de antelación con los que llegamos a San Miguel Arcángel, algo sí que podemos precisar: NI DIOS PARA VER LA SALIDA DE LA HERMANDAD. Si los cambios a los que se referían muchos consistían en tener gente por el centro y nadie a la salida, se pueden meter los cambios donde les quepa. Los medios de comunicación que más apoyaron este cambio, ni estuvieron ni se les esperaba. La Real Federación, tampoco. Los hermanos entraban a las 20:50 por la Iglesia, dejando en tablas al Diputado Mayor de Gobierno y el resto de diputados, que habrían de organizar un cortejo en cinco minutos. A las siete y media de la mañana, citados los costaleros (obligaba a levantarse a las seis y media de la mañana, que con el cambio, no era otra cosa que las cinco y media de la mañana), éstos reflejaban la “oportunidad o no del cambio”. Sólo deseo que actores y protagonistas de esta desfachatez tengan a bien, al menos, dar la cara y contar cómo es posible que en 2012 no se cupiera en la Calle Primavera a las cuatro y media de la tarde y en 2013, a las 9 de la mañana, ni cien personas se congregaban en la fachada lateral. 

Seguiremos... Pero sirva de entrante esto que os dejo. 

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