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domingo, 14 de abril de 2013

Napoleón


Los ingleses han estado permanentemente enfrentados a casi todo y todos. Su particular aislamiento continental juega a favor y en contra de la vieja Albión; conducen al contrario que la inmensa mayoría de los mortales, usan un sistema de medidas y pesos distinto, si Europa aprueba una moneda propia ellos se descuelgan y desde la Edad Media, su animadversión hacia Francia sólo es comparable a la que los franceses tienen hacia ellos. Pero una cosa sí es cierta, que ellos son los responsables de uno de los bulos, una de las mentiras más extendidas de la historia y más mitificadas hasta por el cine: la altura de Napoleón.
El brillante militar, primer Emperador y dominador de Europa es una de las figuras más emblemáticas de la Historia Universal. No hay mucho que valorar de él si es uno español pero nadie puede restarle algo a sus altivos y merecidos méritos como estratega, a su capacidad militar y dote de mando. Es uno de los militares más brillantes de la Historia y puso en jaque a los británicos. Costó y mucho vencerlo, y una vez que media Europa temblaba a su paso, los ingleses empezaron a gestar mecanismos naturales de desprestigio hacia Bonaparte... había dos maneras de vencerlo: justo tras su muerte, cuando no se podía defender y sembrando dudas sobre su gallardía y (haciendo uso de un concepto tan antiguo como la vida) y su “hombría”.
Y los británicos encontraron el modo perfecto. Difundir la altura recatada y escueta del General, del que creó el Imperio Francés. Tal vez supusieron que dejándolo como un ser más pequeño de lo normal sería objeto de caricaturas verbales y pictóricas, cuando no repararon en que eso aumentaba más si cabe su grandeza. Pero en lo que no repararon desde luego fue en que se habían equivocado. Un error de bulto estuvo detrás del empeño inglés en creer que Napoleón Bonaparte era un “retaco”.
Tanto un informe médico de 1802 como su autopsia, documentan que Napoleón medía 5 pies y 3 pulgadas francesas (170,18 cm.), una estatura por encima de la media en su época. Pero esos 5 pies y 3 pulgadas en el sistema anglosajón son apenas 157 cm. La propaganda británica explotó esta confusión y le pintó de diminuto a partir de entonces. Así los ingleses ridiculizaban al francés, pero eso sí, después de muerto.
Cuando hubieron de enfrentarse a él, ningún militar de la corona británica pensó jamás que se las veía con un general de "poca estatura". Es más, poco hubiera importado eso, de ser cierto. 

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