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jueves, 11 de abril de 2013

El terremoto de Atarfe de 1431


Hace años que el Instituto Andaluz de Geofísica publicó noticias, basadas en sus propias experiencias de carácter científico y en los documentos históricos, acerca de un hecho llamado a cambiar la historia de España: la serie de terremotos que desde abril a julio de 1431 tuvieron lugar en el actual término municipal de Atarfe y que impidieron que la reconquista cristiana y el fin del último bastión musulmán en Europa, el Reino de Granada, acaeciera 60 años antes de aquella mítica fecha del 2 de enero de 1492. Sabíamos por los cronistas del reinado de Juan II de Castilla, Fernán Pérez de Guzmán o Alvar García de Santa María, que antes de prepararse la espléndida y numerosa expedición que concitó a más de 80.000 soldados en las faldas de Sierra Elvira y que consiguió la victoria en la famosa Batalla de la Higueruela, que en aquella zona que corresponde hoy con el término municipal de Atarfe hubo un imponente movimiento sísmico, narrado textualmente de esta forma:

"En este tiempo tremió la tierra en el Real é mas en la cibdad de Granada, é mucho más en el Alhambra, donde derribó algunos pedazos de la cerca della. En este mesmo año tremió mucho la tierra en el Reyno de Aragón, especialmente en Barcelona y en algunos lugares del Principado de Catalueña y en el Condado de Ruisellón, é fueron por ello despoblados algunos lugares é derribadas algunas Iglesias; é fue tanto este terremoto é tantas veces, que no era memoria de hombres que semejante cosa en aquella tierra hubiesen visto".

Con precisión casi quirúrgica, el Instituto de Geofísica ha venido a desvelar que el terremoto pudo ser de entre 8 y 9 en la escala de Richter, algo de proporciones descomunales; para hacernos una idea de la dimensión devastadora que alcanzó el terremoto, basta apuntar el que sintió y sufrió la provincia de Granada (y las vecinas fronterizas) en el año 1884, que fue de entre 5,8 y 6,7 de intensidad y asoló la zona produciendo 800 víctimas mortales y unos 1500 heridos, destruyendo unas 4.400 casas y dañando de forma importante otras 13.000. Si tomamos como referencia ésta cifra de 6,7, hemos de imaginarnos qué magnitud hubo de tener el terremoto acaecido en 1431.

Pero quizás lo interesante de la noticia es que en Granada, la naturaleza cambió el curso de la historia. Tal vez Castilla pudo haber destruido el último reino musulmán europeo antes de la fecha que conocemos. ¿Qué hubiera supuesto para Granada caer en manos cristianas 60 años antes de lo que lo hizo? Es hora de la especulación y la teoría: ¿se hubiera ahorrado el pueblo granadino multitud de luchas intestinas y una guerra civil que lo debilitó? ¿Y qué repercusión histórica tendrían hoy los Reyes Católicos a los que no podríamos atribuir la “unificación del territorio español”? Es más, si Granada hubiese sido cristiana desde 1431 ¿se habrían llegado incluso a casar los herederos de ambas coronas o ese pacto no le hubiera jamás interesado ni a castellanos ni a aragoneses? Por no decir que tal vez el problema sucesorio de Enrique IV (la Beltraneja y su hermanastra la Católica) tal vez, digo tal vez, jamás se hubiera producido y nunca pasaría a la historia la figura de Isabel I.

Especulaciones y tiempo para la heurística... Pero lo cierto es que desde un día como hoy de hace 582 años a julio de esa misma fecha, Alá o Dios dejaron que la naturaleza se impusiera a los deseos humanos, cambiando el curso de la historia. 

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