Visitas

jueves, 25 de abril de 2013

El beso



El beso robado de Jean Honoré Fragonard (1780)

La Historia de la Humanidad está llena de pequeños gestos de fraternidad, de amistad, de respeto y hasta de humildad. Acciones cotidianas, convertidas en costumbre y estandarizadas como lances generosos, algunos simplemente en señal de respeto, otros de servidumbre, los más, prueba irrefutable que el ser humano a veces también es capaz de empatizar con el prójimo y cumplir el mandato cristiano de “amaos los unos a los otros”. Cada pueblo ha patentado el suyo, perdurable o no el tiempo. Pero el beso ha sido un gesto inmortal que mantenemos y cuidamos con esmero.

Escena del Kama-Sutra

La primera noticia de la acción de besarse la encontramos en la India de hace 3.500 años, en esta ocasión con simples y llanas connotaciones sexuales. Pero fruto de la de una combinación cultural, del trasvase e influencia entre Grecia e India y especialmente a lo largo de las campañas militares índicas de Alejandro Magno, en torno al año 326 antes de Cristo, “restan el concepto sexual” al beso y éste pasa a ser un ejercicio de respeto y de consideración, quizás un acto de sumisión.

Pigmalión y Galatea de Jean-Léon Géròme (1890)
Mito de La Odisea de Ovidio

Los babilonios entendieron que aquel que besaba, lo hacía en señal de arrepentimiento. En La Biblia, los personajes del Antiguo Testamento agraden “la bendición” paterna besando al cabeza de familia y entre los textos de la cultura grecolatina, el beso es un gesto de admiración, como cuenta Ovidio en “La Odisea”. Ya tenemos a Europa dentro de la actividad del beso...

Detalle del Prendimiento de Cristo de Francisco de Salzillo (1763)

Pero si en algún momento de la Historia hay un beso recordado, un beso que mancilla todo aquello que significó y que quería transmitir, es el que se produce en el Huerto colindante al Valle del Cedrón: “Getsemaní”. Allí, uno de los doce, besa a Cristo como consigna pactada con los soldados del sanedrín. Cristo, es traicionado por Judas.

Juan Pablo II besando una Biblia ortodoxa

Fue Roma la que prefijó como tradición el beso frente a una serie de testigos, como manera de formalizar un enlace matrimonial entre dos personas; el gesto era entendido como el sello de un contrato, aunque las ceremonias actuales vengan a sugerir una “expresión de amor”. A fin de cuentas, el beso en Roma era el testimonio de la fidelidad, de la voluntad del individuo para cumplir una promesa o llevar a cabo la “responsabilidad contraída”. Así se entiende que se besara el documento o contrato entre partes para señalar conformidad, que a raíz del cristianismo, derivó en el beso a las Sagradas Escrituras en señal de juramento y de intención de cumplir la promesa.

Portapaz del Duque de Berry en el tesoro de la Capilla del Condestable. Catedral de Burgos. (Siglo XV)

En la Edad Media, el beso retoma diferentes significados que involucraban el respeto y la admiración. Se utilizaba como un símbolo de respeto o como un saludo hacia personas de clase social distinguida, y se utilizaban prácticas como el beso en la mano, el beso en los pies. Además, las distintas epidemias y enfermedades de transmisión por contagio coadyuvaron a que la Iglesia se inventara un modo distinto de transmitir “la paz” en las Eucaristías, sustituyendo el primitivo beso que se daban los fieles (hoy un apretón de manos) por el beso a un objeto de orfebrería que con un asa detrás, para poder portarlo, era distribuido entre la feligresía que lo besaba. Se trataba de la pieza litúrgica del portapaz, que desde la reforma del Concilio Vaticano II cayó en desuso.  

La Corte de Castilla besa la mano del Rey Fernando el Católico (año 1476)

No podemos olvidarnos del besamanos, acto público realizado como demostración de sumisión y respeto a los reyes y príncipes. Su origen proviene de Oriente y era practicada por los persas. Los romanos tributaban a sus emperadores el besapié. De ellos recibimos la palabra “adoración”, que en latín, era ad os, es decir, el hecho de manum ad os que comportaba el hecho de besar la mano del poderoso. Y así, los reyes cristianos la recibieron como tradición del Imperio. 


El beso de Time Square (Nueva York) se produjo el 15 de agosto de 1945, 
convertido en el símbolo del final de la II Guerra Mundial. 

Pero la oscura Edad Media fue época para la involución del beso. Todo era pecado, todo gesto y expresión que pudiera ser confundido con algo sexual, reprobatorio y condenado. De modo que el beso quedó para una práctica social muy curiosa: debido al altísimo analfabetismo del pueblo medieval, se puso de moda la costumbre de dar un beso sobre un contrato, en vez de estampar una firma que no todo el mundo sabía hacer. En aquella época feudal, oscura y medieval, el beso era sinónimo de erotismo, de sexualidad y de abominación... Salvo estas escuetas excepciones. Hubo que esperar al siglo XX para que los besos, recibieran de nuevo “el visto bueno social”. 

Britney Spears y Madonna en un beso que escandalizó a los más puritanos. 


Los latinos damos dos besos. Algunos países hispanos han tendido a la “economía afectiva” y lo han dejado en uno. Los anglosajones, distintos para todo, se conforman con estrechar la mano. Y Rusia, la mítica nación de los zares que después violaron hasta reducirla a escombros los comunistas, nos trae uno de los más curiosos gestos de respeto y de admiración entre iguales. Ni los comunistas quisieron perder esa ancestral tradición rusa y la mantuvieron. Se trata del BESO RUSO.


  
Cartel propagandístico soviético en el que el Ejército de Liberación, 
entra en Polonia para librarla del nazismo... ¡Pobres polacos lo que se les vino encima!


Intemporalmente, los rusos demostraron una afectividad cargada de respeto besándose en la boca. Nos puede parecer extraño, pero el comunismo comprendió rápidamente que no hay nada que iguale, una y equilibre más que un beso. Ésta es la propaganda de la U.R.S.S. con un texto que decía así: “El texto sobre él dice: "Nuestro ejército, el que libera a los trabajadores". Y por supuesto, el cartel lo firmaba Stalin. Lo que no me negarán es que cuesta ver a dos soldados, viriles, fuertes, aguerridos, besándose como adolescentes en primavera. 


Tuvo que gustar, porque la imagen de la Polonia liberada por el Ejército rojo, fue usada para editar un sello postal que conmemorara el 50 aniversario del Ejército Soviético, de la victoria comunista y de lo que la U.R.S.S. entendía como una nueva era. Corría el año 1968 y desde luego, es difícil interpretar lo que los autores del sello, ampliamente utilizado, imprimido millones de veces, trataron de decirle al pueblo sobre el Ejército Soviético. Pero esto da muestras que el beso en Rusia, tal y como os lo enseño, estaba bastante extendido. 

Al fin, el beso entre dos dictadores, dos asesinos, dos líderes comunistas que sometieron a sus pueblos estrangulando su libertad y sus vidas. El de la izquierda de la foto de arriba es Leonid Brezhnev, y el otro Erick Honecker, presidente de la Alemania Oriental o comunista. En esta foto, se está conmemorando la visita del ruso a la Alemania comunista con motivo del 30 Aniversario del servilismo soviético de los germanos. Corre el año 1979. 

Le cogió el gusto. Tanto como matar a civiles. De hecho, Erick Honecker huyó tras la caída del Muro de Berlín y se refugió en Chile de donde nunca consiguieron extraditarlo y juzgarlo por crímenes contra la Humanidad. El caso es que en la foto de arriba, posa con Mijahil Gorbachov. Es el año 1989 y acaba de iniciarse el principio del fin del comunismo; en esta ocasión, el líder de la Alemania Socialista visita Moscú, de donde saldría negando los esfuerzos de la Perestroika o apertura. Pero esa es otra historia. 

El Beso. Auguste Rodin, 1887.

El cine, la televisión. Afortunadamente, un gesto con más de 3.500 años y con tanta significación positiva ha vuelto a ocupar un valor de respeto, de amor, de fraternidad... Y a mí me parece que hemos de demandarlo. De hecho, San Pablo, le recomienda a la Iglesia de Corinto que se besen, porque así reconocerán los demás que son cristianos. Y si alguno de los que me leéis no lo sois, besaos también. Porque no puede haber nada reprobatorio en ello. 



No hay comentarios: