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sábado, 27 de abril de 2013

Campechano


campechano, na.
1. adj. Natural de Campeche. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a esta ciudad de México o a su Estado.
3. (Por la fama de cordialidad de que gozan los naturales de Campeche, tierra de vida placentera según la creencia popular). adj. Que se comporta con llaneza y cordialidad, sin imponer distancia en el trato.
4. adj. coloq. Franco, dispuesto para cualquier broma o diversión.
5. adj. coloq. dadivoso.
6. adj. coloq. Afable, sencillo, que no muestra interés alguno por las ceremonias y formulismos.

Cada vez usamos menos el término, de cierto regusto castizo y de inequívoco recuerdo popular. Suele extrañar que un famoso sea eso, precisamente: campechano, o como podéis leer arriba, según nuestro Diccionario, alguien afable y sencillo, alguien despreocupado por someterse a protocolos y a encorsetamientos. Parece que Su Santidad Francisco, es, el campechano que esperamos todos los católicos y que además ha conquistado gracias a esa virtud, hasta a los que no lo son.

Campechanos son aquello futbolistas como Cristiano Ronaldo, que no niega la firma, foto y caricia a cualquiera, inclusive el niño que asalta el campo de fútbol y decide abrazarlo a la conclusión del partido. Históricamente, los Borbones han sido campechanos desde Isabel II, una mujer que hubiera sido inmensamente más feliz como una madrileña corriente y moliente, con su fogoso e impetuoso marido, tal vez curtidor de las riberas del Manzanares o matarife en el Mercado de San Miguel. Campechanos fueron Alfonso XII y especialmente su hijo, el de 13 de nuestros Alfonsos, cargadito del “furor” sexual de su abuela. Y campechano ha sido hasta ayer mismo, cuando todavía Iñaki Urdangarín era un deportista de élite, don Juan Carlos I.

Pero, ¿por qué campechano? La explicación la encontramos en Méjico, en la Península del Yucatán, una tierra fértil y de buen clima cuyos habitantes tienen fama de abiertos y simpáticos. Campeche fue oficialmente fundada en 1531 y escogida durante siglos por los emigrantes españoles que iba a probar suerte al Nuevo Mundo, convencidos de la facilidad de prosperar que las colonias americanas ofrecían. Con el paso de los años, la amabilidad sin límites de este pueblo sencillo, cuyos habitantes recibían el gentilicio de campechanos, fue extendiéndose.

Del maya ahkinpech, que significa sacerdote que viene del sol., Campeche empezó a sonar en aquella España que entonces era Madre Patria. Nuestros paisanos volvían contando maravillas de aquella riqueza y generosidad de los indígenas, y para el siglo XIX, el individuo que era afable, que era sencillo y llano, no podía ser otra cosa que un español que conoció esas virtudes de los indígenas de Campeche y por tanto, practicaba ese estilo de vida tan escaso hoy día en el Mundo.

Para muestra, un fragmento del HIMNO CAMPECHANO, escrito en 1899 por Enrique Novelo:

Son tus cantos cual cantos del ave
Que en tus bosques pacíficos vive
Y en las ramas cantando recibe,
Como tú, de los libres el sol.
Esos himnos tus hechos recuerden
Y los copie en su libro la Historia
Para grata y eterna memoria
De tu fe, tu constancia y valor.

Campeche... la tierra cuyos principios ciudadanos, habría que exportar por el Mundo. 

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