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martes, 12 de marzo de 2013

Origen de las vestimentas marianas



El nacimiento de la vestimenta y primer periodo (1565-hacia 1650).

La imagen de vestir de la Virgen y la iconografía de la dolorosa, es un invento español. Fue hacia 1560 cuando la tercera esposa de Felipe II, Isabel de Valois, hija de los Reyes de Francia llega a España trayendo consigo una pintura de la Virgen María al pie de la cruz. Gaspar de Becerra es el supuesto autor de la Virgen de las Angustias, Patrona de Granada, encontrándose entonces al servicio de la Corona española; la soberana le encarga que copie e imite el lienzo francés y haga una dolorosa para el Convento de los Mínimos de la Victoria de Madrid. Estamos en el año 1565 y acababa de nacer la iconografía de los Dolores o Soledad de la Virgen en imaginería, aunque no sería ilógico pensar que algún año antes y durante su periodo formativo en Granada, nació la Virgen de las Angustias pudiendo convertirse en la primera dolorosa de vestir del Mundo. Una hipótesis sin demostrar pero nada descabellado.

Imagen originaria de Gaspar Becerra (1565) destruida en 1936.
 El parecido con la Virgen de las Angustias, Patrona de Granada, es innegable.

Ese 1565 era Camarera de la Monarca la Condesa de Ureña, doña María Fernández de la Cueva y Álvarez de Toledo, hija del Duque de Alburquerque y esposa de Juan Téllez-Girón, apodado el Santo. Ya había sido dama de la Emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos I de España. En 1558 se quedaría viuda y el Rey Felipe II la convierte en la Camarera Mayor de su esposa hasta que la Condesa muere el 19 de abril de 1566; su primer hijo sería Duque de Osuna y su hija Leonor, casaría con el Marqués de los Vélez, el más importante aristócrata del Reino de Granada. Cuando el lienzo llega a Madrid de manos de la nueva reina, la Condesa llevaba años viuda y como quiera que mantenía muy buenas relaciones con la comunidad de frailes mínimos madrileños, sería ella la que mediase entre la Orden y la Reina para que la imagen escultórica inspirada en el cuadro, acabara en la Iglesia de la Victoria de Madrid.

La Virgen de la Soledad (Convento Victoria, Madrid) en procesión hacia 1567.

Gaspar de Becerra consiguió la reproducción deseada al tercer intento. Cuando vio en el taller del escultor a la dolorosa dijo que “este Misterio de la Soledad de la Virgen parece cosa de viudas, y si pudiese vestir como viuda de la manera en que yo ando me gustaría tener parte en esto y poder servir a Nuestra Señora con un vestido y tocas mías”. Así nació en el Madrid de 1565, la vestimenta de las dolorosas, el concepto de la Virgen de vestir, gracias a la donación que la Condesa de Ureña hizo de su propio ajuar, el mismo que pudiera tener cualquier dama noble viuda de la época: camisa interior sobre la que se colocaban varias enaguas, la última de ellas amplia y cónica, armada con aros, que se llamó "verdugado", o "manteo". Luego,  el vestido exterior, negro, con amplio vuelo, y para darle un toque monjil a todo el conjunto, una cofia blanca ajustada sobre la cabeza, largas tocas del mismo color que desde la cara cubrían el torso y caían sobre el vestido, un rosario negro al cuello y el largo manto de luto, siempre de cola. Pero ojo, esto último deja más claro si cabe el nacimiento aristocrático de la vestimenta de la dolorosa, pues el manto largo es un atributo de la nobleza o la monarquía y las viudas españolas lo portaban arrastrado en señal de luto, como así continúa simbólicamente en la dolorosa procesional.

El concepto aristocrático: la perfecta definición de la vestimenta de “Reina” (1650-1875).

Evolución barroquizante del modelo original. 
La Dolorosa de Oaxaca (Méjico)

Con la Imagen, ya convertida en “Soledad”, se fundaría una Hermandad de Penitencia en 1567 que permaneció con vida hasta entrado el siglo XX. La II República acabó con ella, pero la fuerza de su expresividad y lo novedoso de su vestimenta, se conservaría durante siglos, causando un impacto imprevisto que pronto se extendió a las Dolorosas de toda la Península y las posesiones españolas, colándose por media Europa gracias a España. Pero con el nuevo estilo, el barroco, el gusto por la ornamentación y el recargado concepto que el movimiento plástico conllevaba, hizo que progresivamente se fuera abandonando la idea de Virgen Servita, piadosa, íntima y sobria, para asociar a María Santísima todos los elementos definitorios de la realeza, de modo que a punto de expirar el reinado de Felipe IV, en el máximo apogeo del barroco español, las dolorosas comenzaron a enjoyarse con piezas de orfebrería, potenciando el elemento de la corona, las ráfagas en señal de divinidad, las medias lunas de la visión apocalíptica y otros elementos que además de aportar todo un corpus de símbolos marianos a la Imagen, reforzaran el concepto regio, tales como bordados, corazones traspasados, joyas en el pectoral. Lo que sí se mantuvo fue el tocado sobrio y monjil, en contraste con el resto de riquezas que cumplían la función didáctica esperada: dejar bien claro en el fiel/espectador que la piadosa y santa vida de la Virgen la encumbraba tras sus días en la Tierra llenándola del esplendor que el devoto podía contemplar en los iconos.

El Romanticismo; la influencia del costumbrismo (1875-1925).

La Sevillana Virgen de la Victoria

El establecimiento de los Duques de Montpensier en Sevilla en 1848 y la decidida aportación a la religiosidad popular que hicieron, rescatando los propósitos del resto de aristócratas y burgueses de la ciudad para con sus hermandades, supuso un revulsivo que sienta las bases y en efecto vienen a ser los verdaderos cimientos de la nueva Semana Santa que desde la ciudad e la Giralda, hoy todos emulamos en la homogeneización más rotunda del arte que se conoce desde el barroco. En el último cuarto del siglo XIX, las subvenciones públicas, la creciente nómina de hermanos y otros apoyos capitales hacen que resurjan talleres artísticos cuya producción se destina a las Cofradías, y en este capítulo el bordado jugará un papel fundamental.

La Virgen de la Quinta Angustia

Estamos en plena vigencia del romanticismo, que en las artes plásticas más tradicionales será una revisión de los estilos medievales pero con una sensibilidad especial donde el barroco deja su máximo sentimiento, estilo que aún hoy es imposible de borrar en Andalucía. En estas fechas, trabajan las hermanas Ana y Josefa Antúnez, Teresa del Castillo y Patrocinio López, que reforma estéticamente a la Virgen de Montserrat. Son años en los que tímidamente se irá viendo algún otro color distinto del negro dominante y del blanco predominante en la saya. Y como la castiza mantilla está en auge, las Vírgenes se vestirán con esta prenda. 



El siglo de oro de lo cofrade y la influencia y personalidad de Juan Manuel Rodríguez Ojeda (hebrea, colores... 1925-1945).

La Macarena por Ojeda

Juan Manuel Rodríguez Ojeda nació en 1853 y será con el manto camaronero que en 1900 termina para la Esperanza Macarena y el palio que diseña y borda para la Amargura (hoy del Desconsuelo de Jerez) cuando empiece a renovar y reformar la Semana Santa andaluza. Cuando muere en 1930, ha configurado un nuevo concepto de arte cofrade en todas sus disciplinas, ha roto con las líneas severas, ha incluido el color en toda su gama litúrgica, ha utilizado otros encajes más vaporosos para enmarcar el rostro de la Virgen y ha dado forma a los estilizados y consumidos mantos que soportaban las Dolorosas. En 1925 y de manera fortuita, crea la vestimenta de hebrea, con la Virgen de la Hiniesta, al carecer la hermandad de ropa para revestir a su Imagen. Con la Esperanza Macarena patentará el nuevo estilo que en un principio, se conocerá como " a la palestina". 

La Hiniesta de hebrea, la primera vestimenta del tipo. 



La revolución del arte cofrade. De los pasos de Ojeda a la profesionalidad (1945-1995).

Garduño y la Macarena

Los hermanos Garduño, José Asián... La Sevilla de la posguerra, especialmente la etapa de menor carestía de aquella España franquista, será la de la evolución rotunda del vestidor. Si Ojeda puso las bases, los que lo continuaron hicieron el resto. De todos, destaca la figura de Antonio Garduño Navas, de los tres hermanos Garduño en definitiva, que harán las glorias del momento y crearán la escuela que actualmente goza de tanto predicamento en la Sevilla de los 50 del siglo XX y cuya estela continúa siendo imitada. Antonio, como Enrique, serán los vestidores de la Macarena configurando la personalidad de la Virgen de la Esperanza y de cualquier dolorosa procesional andaluza (y ya de fuera de Andalucía) con este estilo o carácter de Hermandad.

La otra gran personalidad de la vestimenta es Antonio Fernández Rodríguez, conocido como «Fernand» (1931-2001), discípulo de Antonio Garduño y vestidor desde 1958; cuatro años después, en 1962 sorprenderá inventando tocados distintos hasta el momento para la Hiniesta, que constituye su gran aportación y uno de los logros más conseguidos y acertados de este arte; su experimentación continuará en la Virgen de los Dolores y Misericordia, configurando nuevas perspectivas de vestimenta desde 1974 para la Virgen del Despojado. Con la simpar Dolorosa de Eslava, siguió aportando novedades en el vestir cuando realizó su primera salida en 1979, colocándole un tocado formado por multitud de pliegues diminutos.

Una mirada al pasado o el intento de recrear sabores antiguos y recuperar otros tiempos (1995-actualidad).

La Virgen del Dulce Nombre de Huelva

Hoy día la recuperación mimética de la sobriedad barroca o el camino de la experimentación, que, dicho sea de paso, no ha venido a resultar nada provechoso para muchas dolorosas, es la tónica habitual. Grande de León en Sevilla, Villar en Córdoba y en Granada, un conjunto de vestidores de altura indescriptible, sitúan la “disciplina” en niveles nunca antes conocidos. Se ha abandonado la costumbre de poner en manos de mujeres con mucha devoción y poca maña a la Imagen, para buscar la excelencia. No tengo que remontarme muy atrás: hojeando la publicación que se hizo con motivo de los besamanos granadinos coincidentes con la celebración del 150 Aniversario del Dogma Inmaculista (diciembre de 2004, hace menos de 9 años), me he quedado sorprendido. No hay una sola Virgen, UNA, que no haya mejorado en 8 años. Es más, que no haya mejorado y NOTABLE Y SENSIBLEMENTE.

La Virgen de la Soledad de la Catedral de Granada, pintura de Alonso Cano 
y que reinventó la iconografía de la dolorosa en la escuela granadina.

Corren muy buenos tiempos para una tradición española, nuestra, inventada hace 448 años. 

1 comentario:

La Virgen de luto dijo...

Gracias y enhorabuena por contribuir en tu blog a la difusión de la historia de la indumentaria de las Dolorosas. A tu disposición para lo que necesites, es un honor que cada vez seais más los que os interesais por esta tradición. Un fuerte abrazo.