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lunes, 18 de marzo de 2013

Nuevo Misterio de los Estudiantes de Granada


Concedía hace poco una entrevista y haciendo gala de algo mucho más grande que su creatividad, que su arte, que su ingenio (la humanidad y bonhomía a raudales), contaba que hasta el momento era lo mejor y lo que más satisfecho de su carrera le había dejado. ¡Y yo digo que no! Es uno de los pocos imagineros que han sido capaces de experimentar sin evolucionar, porque desde un principio, porque desde un primitivo instante, sus características formales que desde una década ya lo acompañan, ni han variado ni merecen variación. Israel nació para el arte con un concepto claro de qué quería aportar y al paso de todos y cada uno de estos años, la única persecución plástica que ha hecho es la de recuperar toda la carga histórica de la escultura de lo sacro y hacerla suya. No ha necesitado jamás de experimentos, de nuevas corrientes tan seductoras como enemigas y nunca, nunca, se ha permitido el lujo de mirar para dónde ha ido una de sus piezas, que tras la aspersión se convertirían en “obras bendecidas”.

Israel cogió un día el compás y trazó sobre el mapa andaluz un redondel tan perfecto como perfectamente redondo quería hacer su arte. En el círculo cabían las cosas de uno y otro lado de esta geografía extensa del sur de España. Porque esa es la verdadera clave, el certero y exacto compendio de su estética, de su plástica, de su concepto escultórico y de su ideología hagiográfica. A este veleño metido a creador los embones de la madera le resultaron un laboratorio del que jamás saldría un experimento sino un proceso de unión. Y se decidió a unir puentes. Ahora que está tan de moda decir mintiendo que no hubo más que una sola escuela de imaginería, la andaluza (rompiendo con la división granadina/sevillana que la historiografía del arte siempre había dicho), Israel planteó una posibilidad: “no, sí que hubo dos, pero yo seré capaz de unirlas en matrimonio armonioso en una sola”.

Y con el uso y práctica de las policromías de Raxis y las veladuras barrocas de las obras de Mora... Con todo el dulzor, toda la emoción edulcorada de Mesa a Astorga, mezcló en los alambiques puros y verdaderos de sus gubias y escofinas la ciudad del Darro y la de la Torre Fuerte y al cabo de unos pocos años, salieron sus Dolorosas, místicas, embebidas (Federico dixit), contritas e intimistas, como los barros de los “García”, como los bustos livianos de Mena, como las mascarillas tiernas de las clausuras albaicineras, y las privó de la carga doliente y lacerante de nuestra escuela para aniñar perfiles y hacer amables los gestos. Ya estaba Granada y Sevilla conviviendo en los centímetros cuadrados de una madera esmerilada. Ya estaban cuatro siglos y dos maneras distintas (que no distantes) de comprender a la Madre de Dios cohabitando en el bruñido sopor de sus obras.

Como esas esponjas humedecidas de los veranos, Israel Cornejo Sánchez se empapó de la pureza del trabajo de Sánchez Mesa y lo fagocitó; le arrancó los cánones que cimentó un día Pablo de Rojas y le añadió la sutileza de Eslava y los encantos románticos de Astorga. Y compró la creatividad de Castillo Lastrucci y la severidad adusta y contenida de Ruiz del Peral. Acababa, con o sin propósito, de crear la primera escuela de escultura religiosa andaluza sin más miembros ni más socios que él mismo.

¡Sea! Dicen los muy madridistas que “el Real Madrid no tiene historia porque nació grande”. En el torero símil, Israel carece de evolución porque siempre tuvo claro el concepto, la estética y el resultado. Puede que los años hagan que sus policromías sean aún mejores, puede que los trabajos que suman y siguen lo doctoren en el manejo de las “dermis lígneas” de sus piezas. Puede que en efecto aumente el caudal de su labor, pero siempre quedará un mismo prototipo y una misma contribución a la adocenada, cada vez más experimentada y menos verdadera imaginería y escultura sacra: ser el artista capaz de fusionar sin estridencias, en perfecta correspondencia, toda la tradición y todos los modelos que a un lado y otro de la vasta geografía artística andaluza, se puso al servicio de la fe.

¿Qué os hable de las cuatro obras que recrearán el Gólgota, el escenario del tormento instantes previos a que Dios mismo fuera crucificado? Pues en un reposado, reflexivo y premeditado estudio, la enorme capacidad de conjugar una obra tan particular con dos sayones y dos ladrones, con romanos, buenos y malos maleantes, de manera que el Señor siga siendo el protagonista y los demás actúen para él. Algo que en los Misterios de hoy se ha olvidado, perdidos en alharacas y adornos y enterrados en mares de plumas ondeantes.

Que a una ciudad como esta, donde lo bueno es inmensamente bueno y lo malo necesariamente rectificable, arribe Israel Cornejo Sánchez es motivo de orgullo y de placer. Que además sea capaz, quinientos años después de los Fancelli, Ordóñez, Torni, Vigarny, Siloe (...a nuestros días) de venir, ver y vencer, algo que inquieta. ¿Por qué el resto no es capaz de dejar los experimentos plásticos para las exposiciones provocativas? ¡Si ya hemos visto que se puede, que en efecto, es posible meter en el corazón latiente de la madera, cuatros siglos largos de tradición con toques personales y que quede como queda!

Desgraciadamente el autor sacro estará condenado en una historiografía que regurgita y se asquea de aquello que tiene por destino la fe católica. Pero como todas las modas vuelven, cuando esta lo haga, en los manuales especializados habrá lugar para la obra de Israel, y no son profecías de un visionario. Yo hasta tanto, le buscaré una casona acorde a sus “partos”, quién sabe si por la Calle Varela, con su linaje tallado en piedra a la entrada y sus columnas de aire sosteniendo artesas centenarias. Con su patio íntimo, tanto como los gestos contritos de sus Dolorosas. Con su zaguán amable, tanto como los perfiles dulces de sus imágenes. Con su fachada vertical y rotunda, tanto como sus “secundarias”. Con todo lo que Granada necesita, después de la condena a la orfandad artística que venimos pasando...

Parafraseo de nuevo: “¡qué bueno que viniste, Israel!

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece que se pasa un pelín usted alabando de esa manera a uno más de tantos, habrá que verlas en el paso con el portento de imagen que van a acompañar y con la cual parecen que van a contrastar mucho por los exarcebados movimientos y gesticulancia de las obras en pos del equilibrio, formalidad y serenidad de una de las mayores obras cristíferas de Granada, que en la composición del misterio tiene que ser la que capte todas las atenciones. Habrá que esperar y verlas para y donde están hechas con menos labia.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

No le digo que no, ni todo lo contrario. Lo que sí sé a ciencia cierta es que las imágenes están reproducidas con una veracidad extraordinaria respecto al Señor. Que este, por su situación plástica en el paso, se va a ver, no como en otros Misterios donde el que menos capta la fijación del devoto y/o espectador, es precisamente el protagonista.

Al estar realizados milimétricamente sobre los tamaños gestuales, faciales y en proporción al Cristo de la Meditación, me deja tranquilo ese aspecto.

Luego, hay algo más importante: la mansedumbre del Cristo ha de ser contrarrestada con la movilidad acusada de las 4 secundarias. ¡Es un precepto de primero de historia del arte! El barroco basa su ser y existir en cosas como estas, en el quiebro de líneas, en los juegos y perpectivas, en los contrapuntos.

Siempre he creído que la elocuencia de diálogos de las imágenes de Jesús Despojado, la expresividad y capacidad de conexión con el espectador del San Juan de la Entrada en Jerusalén o la rotundidad del Misterio de la Cena, es el camino.

Y en ese camino está Israel Cornejo y el nuevo Misterio de los Estudiantes.

Ni doy ni quito, faltara más. Pero me consta a dónde se ha ido a parar y lo concienzudo del trabajo y estudio para la ejecución de este conjunto.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Será un precepto de primero de historia del arte,pero ya puestos podrían estar danzando para contrarrestar más todavía la mansedumbre del Cristo, revise las grandes esceneografías y misterios de Andalucía y España y compare. Ya no sólo van a ser el día y la noche por los movimientos, esas policromías tan rosáceas y requetepulidas en pos de una bañada por el paso del tiempo... Sigo pensando que habrá que esperar.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Partamos de una base: "expresividad". Y sigamos con otra: "recrear una escena". Está claro que el Señor de la Meditación, que nadie le va a quitar los méritos plásticos y sugestivos, no fue una obra pensada para procesionar. Toda vez que desde 1980 (si no me falla la cabeza, que a estas alturas no lo descarto) toma las calles de Granada, después de 34 años el cofrade, el fiel y el espectador reconoce en el Cristo el instante previo a la crucifixión. Si de mí unipersonalmente hubiera dependido, yo no hubiera incluido misterio alguno, sobre todo respetando la iconología (que no iconografía) primordial emanada de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. La Hermandad creyó lo contrario, y ahora Israel ( o el que hubiera tenido que acometer el proyecto), tenía que recrear la escena. Que Cristo en ese instante reposara sobre el pedregal del Gólgota no quita que en torno a Él, los actores del martirio se movieran. O poniendo un ejemplo: "que Cristo estuviera inmovilizado en la columna, mientras lo azotaban, no implica que haya que aportar movilidad a las otras obras que lo rodean, para dar idea y escenificar realmente que al Señor lo azotaron con saña antes de ser sentenciado.

Ese mismo principio tiene el incomparable Misterio de Santa Marta, porque siguiendo su sugerencia, me pongo a comparar y veo un Cristo inerme (¿se puede estar más estático que muerto?) y sin embargo los actores de esta piadosa escena no podrían representar de mejor manera la conducción de Cristo a la sepultura.

Y sobre el contraste de policromías, qué quiere que le diga. El Señor fue intervenido no ha mucho y se le retiraron muchos "baños del tiempo", o lo que es lo mismo, suciedad. En efecto las policromías no son iguales, pero no creo que difieran. El conjunto está pensado para salir a la calle, modelado por la luz del día (Dios lo quiera), los más de cuatro metros de altura sobre el canasto... Y además, salidas de Israel o de "Fulanito", imágenes nuevas obviamente no van a tener la tonalidad polícroma de otras centenarias. A fin de cuentas, si la Hermandad encarga un Misterio, al común de los mortales se nos pasa por la cabeza que las incorporaciones de las secundarias, no pueden imitar PLENAMENTE la obra existente. ¡Como en ningún otro Misterio andaluz! Y se me viene a la cabeza el Desprecio de Herodes, el Señor del Silencio con su sublime tono y el conjunto con el suyo. A fin de cuentas, el arte reproduce la naturaleza (dicen y creo) y no hay un ser igual a otro.

No sé, no veo tantos problemas como los que me plantea, pero estoy encantado con este debate.

¡Bienvenido y gracias!

Anónimo dijo...

Al igual que usted estoy encantado de charlar sobre el tema y de imaginería, respecto a esta afirmación:Y además, salidas de Israel o de "Fulanito", imágenes nuevas obviamente no van a tener la tonalidad polícroma de otras centenarias. A fin de cuentas, si la Hermandad encarga un Misterio, al común de los mortales se nos pasa por la cabeza que las incorporaciones de las secundarias, no pueden imitar PLENAMENTE la obra existente. Le invito a que revise el cirineo que creó hace un par de años D. Darío Fernández Parra para la hermandad de Pasión de Málaga para que vea como si es posible lo que le decía.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Soberbio, sin duda. Darío tabaja como pocos. Pero, ¿no ha visto algo deudor al de Cirene en relación al portentoso Cristo de Pasión? Yo no pido ni encargo a nadie que me haga "algo similar" a lo que tengo. Ni se puede resucitar a Ortega Bru pero tampoco al círculo de Mora. Yo no le pediría a Darío, a Israel o a quien fuere que me reprodujera en el Buen Ladrón (las demás no tienen por qué estar ungidas de carácter devocional) los rasgos identificativos de José de Mora, o al menos de su taller. Es algo así como "falsos históricos" tan propios en la arquitectura.

No me imagino un romano con los pómulos del "loco de la Casa de los Mascarones". Ni a un sayón con la bifidez de la barba que solía poner, ni con el rigor parpebral del San Pantaleón de Santa Ana ni con el trabajo tan sencillo de sus labios.

Yo a un romano le pido otra cosa; por eso, comparar el soberbio Cireneo de Darío (imagen con unción religiosa, al fin y al cabo) o el Buen Ladrón de Israel en este Misterio con otras secundarias.

En serio, un placer el tema

Anónimo dijo...

El tema más que nada se podría reducir a la concordancia formal de las imágenes entre sí dependiendo de los autores, mire por ejemplo el misterio de Jesús de las Penas de Triana, la magnífica imagen del flamenco de José de Arce con las de Castillo..., algo parecido puede ocurrir con estas de nuestra tierra que hoy nos ocupan, o volviendo a Sevilla, mire el misterio de la Sagrada Lanzada sin embargo pese a ser cada imagen de un autor diferente recrea una de las mayores esceneografías de Andalucía. Desde luego de esto pueden salir varios libros. Cuesta imaginarse un sayón con los pómulos de D. José, porque este nunca trabajó ese tema, se podría decir que ni siquiera le interesó la escultura en grupo. Espero jamás tener que ver un sayón con recursos estéticos propios de una imagen sagrada, pues no lo son, comprendo el concepto neoplatónico de belleza=bondad, fealdad=maldad empleados para la realización de este tipo de proyectos, pero insisto que el próximo miércoles santo si Dios lo quiere es cuando se verá el acierto o desacierto de Israel. Saludos.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Ahí le doy toda la razón; yo de todas maneras sigo pensando como en su día me enseñó el genio de Juan Antonio Sánchez López, defendiendo de manera absoluta y rotunda las secundarias de la Sentencia, de las que admiraba (sin las polémicas de si la intervención que sufrieron fue o no un atentado) su "ausencia de protagonismo", bien porque no tienen fuerza expresiva, bien porque no tienen gallardía desde su concepción, pero que juegan el papel que deben jugar las secundarias de un Misterio: recrear sin restar protagonismo.

En Granada nos ha dado por los Misterios; ¡quepan o no! ¡Sean oportunos o no! Y en medio metro cuadrado de dos losetas mal puestas, subimos de todo. A veces, a costa de la perfecta visualización del Señor. Creo que aquí no va a ocurrir eso. Y creo que las cuatro imágenes están muy cuidadas. Y espero que la Hermandad disponga a Israel para su ubicación en el paso, más que nada porque si él no sabe hacerlo, no sabrá ni el mejor de los priostes.

Pero yo sobre todo alabo que se haya tenido en cuenta hasta el carácter de la Hermandad y la personalidad de la misma a la hora de hacer las vestimentas, de apoyarse en lo plástico y de respetar la idiosincrasia que quiere tomar (que ha tomado, perdón) los Estudiantes.

Del Misterio de la Lanzada de Sevilla, precisamente, no me quedaría yo con mucho. Si quitamos el genuino Cristo, donde Illanes puso y repuso, el resto es una recreación metida con calzador y lo que es peor, que casa no por el mérito escultórico (que es lo que estamos hablando aquí) sino por la excelencia de ropajes y disposiciones.

Hubiera señalado yo antes a Los Caballos. Castilla pasada por el tamiz del Sur. Lo severo de Gregorio Fernández según el calor y el color del barroco hispalense. ¡Eso sí! Ahora, de ejemplos de Lanzada anda mejor Cádiz, para mi gusto, claro.

Oiga, y que ya no le mando un saludo, ya le doy un abrazo, qué quiere que le diga.

Anónimo dijo...

Hombre a mi me parece soberbio el conjunto hispalense de la Lanzada si tenemos en cuenta que el crucificado es de Illanes, Longinos y el caballo de Arteaga, la Dolorosa de Rivero-Carrera, S Juan del cículo de Roldán y las Marías de Juan de Astorga menos una de ellas que es atribuida, a mi me parece un ejemplo a nivel compositivo y a nivel de estilos estéticos que han casado perfectamente, ojú la que llevamos ya líada con los sayones y misterios... si van a salir libros.. ya verá..

Anónimo dijo...

Que por cierto mayor homogeneiedad de autores y estilo presentan los caballos que dichos animalitos son los únicos que no son de los Roldán son de Abascal, vaya tela la que hemos líado jajaja.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Dese cuenta que para una vez que pillo a alguien con el que se puede debatir... ja,ja.

Los autores de la Lanzada, son de campanillas. Otra cosa es que todo case bien per se y no por el acierto de la priostía.

Le dejo, ahora sí. Trabajo obliga. Un abrazo y esta es su casa.

Anónimo dijo...

compartiendo el hecho de que no compartia un misterio para ese titular, resulta cuanto menos curioso que se documente tanto (como dijo el prof. UMA) la concepción del misterio para que al final se represente a dimas como "san dimas", cuando su conversion se produjo en el patibulo y no antes de la crucifixion.
claro ejemplo es longinos en la lanzada, que es concebido previo a su conversion... o con el mismo personaje, pero en sevilla, san dimas donde si esta correctamente representado en el paso de misterio de monserrat.

lo que no resta la meritoria obra de israel.

santi.