Visitas

miércoles, 27 de marzo de 2013

Miércoles Santo 2013


Cuando se haga el día, a la Semana Santa de Granada le sobrevendrá justo, la mitad de sus hermandades, de sus jornadas y la sensación de principio del fin, aunque hay quiénes señalen éste en el mismo instante en que se nos venga encima la cruz de guía de la Entrada en Jerusalén. Fue el Miércoles Santo durante años, el día por excelencia de Granada, en tanto la estética, patrimonio, grado de implicación y número de sus cortejos, no tuvieron rival. Hoy, el Domingo de Ramos se lo disputa aunque sus cinco hermandades y nueve pasos siguen siendo excusas inapelables para tener a la 4ª jornada de nuestros días grandes, muy en cuenta.

No sabemos dónde está el secreto para que tras el varapalo mayor que recuerden los tiempos, una Hermandad como la de los Estudiantes haya sido capaz de alcanzar a la vuelta de menos de 8 años tal empaque en la calle. Es una de estas Cofradías que presenta una dualidad de carácter como en su día fueron las de Nazareno y Despojado, entre la severidad de San Agustín y Silencio y la festiva (pero piadosa) algarabía de una Hermandad de Barrio y como demuestra esta ciudad, es la línea que más gusta. Lleva años, a pesar de su juventud presentando uno de los cortejos más grandes y prolijos. ¡Misterios de esta tierra!, hunde sus raíces en el siglo XVI, se reformó para los universitarios granadinos en 1979 pero nació de buenas y de nuevas en 2005. El caso es que a nadie dejará indiferente que nos traigan el mayor estreno del año en forma de 4 imágenes secundarias que recreen el momento previo a la crucifixión de Cristo. Sois ejemplo de tesón, paciencia, constancia y de que todo puede hacerse si se tienen ganas.

Y aguardamos, vaya si lo hacemos, a que estés pronto entre nosotros. Quizás a la vuelta de unos años. La Madre de los Estudiantes de Granada es ya una de las Titulares Marianas, quizás porque aún no procesiona, quizás por su delicadeza intimista, quizás por lo bien vestida que nos la presenta su autor, más anheladas.

Corremos al corazón, al centro, a las arterias milenarias rodeadas de imponentes fachadas del siglo XVI, caracteres imperiales y balconadas del barroco. San Matías es barrio embebido por el Realejo, y es centro porque vomita sus calles hacia las más neurálgicas entrañas de Granada y es escalinata delante de la fachada que se hizo por empeño del Emperador Carlos y es un Cristo que es el mismísimo motivo, suficiente, para acudir a Granada. Puede ser de entre 1575 a 1585, puede ser una de las obras más colosales nada menos que del padre de la imaginería procesional andaluza (de toda) y lo que es seguro, es la Imagen del Azotado, con la espalda más excelente, rotunda y grávida que exista. Por supuesto que le demandamos un paso a su altura, por supuesto que soñamos con una peana de carrete (tan granadina, donde tuvo la cuna), o con una orfebrería imposible... Pero nos basta con verlo, con mirarlo, con detenernos en la conmovedora y paciente mirada en eterno contraste con la fortaleza muscular de su espalda ofrecida para que tenga sentido la Hermandad y hasta el mismo día.

La Virgen de las Penas constituyó un singular conjunto en su día. La mortecina indolencia de la ciudad la postergó y hace una década se empeñó en crear unas andas a su altura, a las de la ciudad y a las del día. ¡Sea! Lleva la más ostentosa (por grande) de las coronas de realeza marianas de la Semana y la eucaristía en cada detalle. Queda camino, pero se anda con pie derecho.

Y Jesús Nazareno. Traer de vuelta una Hermandad de 1580 a 1980 fue lo más acertado que pudo soñar un cofrade hace tres décadas. Luego, llegaron sus sobrecogedores Altares de Cultos, su patrimonio en progreso, su línea marcada porque estaba meditada y su reconversión a hermandad de todos los días. Así es como veremos a los carmelitanos, sobre las andas que en aquel 1994 fueron un antes y un después y así como soñaremos con la gallarda postura de un Nazareno silente y fuerte como lo concibiera el autor.

Mas en el palio de la Merced residió durante años las medidas, proporciones, acabados y la marca “completo”. Hoy aguarda el último empuje para trasladar todo eso a calidades inmensas, aunque con la fidelidad de su inicio: líneas rupturistas dentro de lo clásico y todo muy medido y más que bien hecho; pioneros en el uso de la orquídea (y en saber ponerla bien), en la candelería alta y espigada, en la vestimenta recoleta y precisa y la estética que añorábamos con los ojos puestos en otra ciudad, la Merced se hace acompañar desde hace unos años con la que (a riesgo de enfado de otros amigos músicos) es la mejor banda de música para ubicar tras los palios de toda la provincia de Granada, ¡y ahí lo dejo por no pecar de optimista! Da igual, no se puede escoger mejor el repertorio ni interpretarlo con más acierto. El gusto musical detrás de Merced es ya un motivo poderoso para no perderse a la Hermandad que recorta sus pasos ante fachadas góticas, postigos y arcos del arte nazarí con 600 años de antigüedad y todo bajo la imprimada mezcolanza de lo severo “ma non tropo”.

Lujo, fantasía, poder, calidad, derroche, exacerbación... ¿Cuántos sinónimos podríamos usar para definir a la Hermandad del Rosario? Es imposible que nos quepan más definiciones en la que presenta el cortejo más grande, el patrimonio más extenso y la popularidad más arrollante en los últimos años. Los del Rosario primero pusieron sus ojos en el Señor de las Tres Caídas, quizás el Cristo en su iconografía más antiguo de cuantos procesionan en Andalucía. Luego compusieron su paso; la cuadrilla de costaleros adoptó una forma de caminar que goza de inmenso apoyo y calor popular y todo el conjunto recibe los vítores más sonados de la ciudad.

Pero yo me sigo quedando con su paso de palio, que a fuerza de incrementar el patrimonio, contar con vestidores capacitados, trabajar con firmeza los aspectos costaleros y aunar todo en torno a la Dolorosa dominica, ha terminado por convertirse en un referente, en un estímulo para otros y un éxtasis del buen gusto para casi todos.

Y al fin, la Hermandad de los Gitanos. Sólo podemos definirla como la más popular fuera de nuestra ciudad, por la peculiaridad de su recorrido y los instantes heterodoxos que vive en el barrio más gitano por donde pueda transitar una hermandad andaluza; toda su orfebrería guiña a sus hermanos de etnia calé, con el cobre como material para definirse. Su nómina se carga de gitanos, por encima de otras homónimas. Sigue manteniendo en la verdad a medias que la Saeta de Machado fue escrita para él y procesiona un crucificado que con 324 años es el único con cuatro clavos de la ciudad.

El Palio ha de responder a la exuberancia que piden sus fieles y sus costaleros. Son dos hermandades en una, puesto que transita penitente y devotamente por Granada hasta la frontera con el barrio más alejado y distante, en cuesta y pendiente, que pasa a ser entonces una romería entregada al pueblo, que la vive (imaginamos con fe) a su manera peculiar y particular. Contrastes, de nuevo contrastes en Granada, para cuando la más popular fuera de nuestras fronteras, no lo es tanto entre los suyos, siempre esperando cambios y transformaciones. 

No hay comentarios: