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lunes, 25 de marzo de 2013

Lunes Santo 2013


La segunda jornada más joven de las que componen nuestros días cofrades hace años que se vio incrementada con las particularidades de sus cinco hermandades; porque es el día de las Cofradías de un solo paso (Rescate y Dolores) y de los barrios equidistantes entre sí. Día de Zaidín que se suma a la Semana Santa, Realejo, San Antón, Albaicín y Magdalena. O dicho de otra forma, un recorrido inusitado por el urbanismo histórico (en todos sus espectros y años) de la ciudad de la mano de los ocho pasos y las cinco hermandades.

Habrá que aguardar el nacimiento de la jornada en la Parroquial del Corpus. Hace años que los del Trabajo y Luz se pusieron manos a la obra para ofrecernos el más contundente de los cambios obrados en nuestras hermandades de penitencia, pero sin perder las esencias características y poderosas que los identifican: su barrio y su gente, a los que suma un decoro y una estética que nos redescubrió la Hermandad hace ahora unos años, con apuestas tan interesantes como los bordados de Joaquín Salcedo, la imaginería de Elías R. Picón y la talla que se estrena de Antonio Ibáñez.

Por su parte el paso de palio de la Virgen de la Luz condensa la personalidad popular de la colación que los acoge. El andar valiente y decidido, casi contundente, que al menos a la ida brinda su cuadrilla siempre nos hace pensar a más de uno si en Granada no se puede transitar por las calles, en cortejo cofrade atento a normas y formas, ahorrando tiempo y cansancio a los demás hermanos que no disfrutan de relevos ni de paradas. Y a Pepe Rodríguez, mi verdadera felicitación por seguir abundando en las vestimentas de la dolorosa del Corpus.

Para cruzar Granada sólo hace falta una guía de itinerarios y el sendero (o reguero) de sus penitentes. La Hermandad de los Dolores basa los encantos de su salida procesional en dos cosas fundamentales: su fe a la Titular y la personalidad atípica pero admirable de su paso de palio. Presume nuestro Lunes Santo de ofrecer al que quiera y desee, el único palio en los tonos rosas que prescribe la liturgia, no para el día, sino para dos domingos anuales, el de gracias (“laudate”) de Pascua y el de relajación cuaresmal, el cuarto, (“de laetare”). ¿Se encontrarían a la Virgen ataviada según la costumbre así y de ahí que resida en ese hecho su tono de palio y manto? ¿Fue el ornamento propio de uno de esos dos domingos los que vieron los soldados carlitas que ayudaron al nacimiento de la Hermandad lo que encendió la creatividad original de su color? Exclusivas de la ciudad, de su Semana Santa, para una de las dos hermandades del día con un solo paso.

Y la otra Cofradía que se basta con su Imagen del Señor, sin otro acompañamiento, para procesionar. Estamos ante el más rotundo Cristo que en la iconografía del Cautivo pueda tomar las calles españolas. Salvedad hecha de otro homónimo hispalense, la obra que Diego de Mora legó a Granada, al arte y a la fe en 1718 no tiene parangón ni luce mejor que con dos de sus variadas, ricas y ostentosas túnicas. He de confesar que lo prefiero con la dieciochesca, morada, centenaria y bordada a primor. El Señor del Rescate no necesita de nadie que le recuerde a Él y sus hermanos que es “Señor de Granada” ni nada que se le parezca, porque la sublime unción sagrada que transmite es óbice suficiente para reconocer los méritos de su bendita talla.

Cuando cruce por el Barrio de la aristocracia granadina del siglo XIX el Cristo del Rescate, el Realejo bullirá en torno a la Hermandad que se reinventa cada año con mayor gusto. Los de la Oración en el Huerto están llamados a representar diplomática y fervientemente al barrio más histórico que con permiso del Albaicín tenga Granada. Y lo hacen ofreciendo el mejor paso tallado de la Semana Santa, conjunto prodigioso donde descansa una escena que acabó siendo imprescindible en el arte.

Pero detrás viene uno de esos iconos más revalidados en la devoción y la estética. Con fecha ya para su Coronación Canónica, la Hermandad ha centrado en la Virgen de la Amargura lo mejor que sabe hacer: regalarnos cada mes de cada año, mucha cultura y mucha intelectualidad en el dilatado y frenético programa de actos, no ya para la Coronación de 2015, sino desde que parieron unas Jornadas Cofrades que rezuman carácter. Poco a poco lleva años naciendo el palio nuevo, parido exquisitamente en los dibujos de Juan Díaz Losada y que se deben a ese ideólogo fundamental de los de Comendadoras de Santiago que se llama Mariano Sánchez. La Dolorosa es una de esas excusas ineludibles que tiene Granada para ver su Semana Santa. La vestimenta de Paco Garví no hace más que ayudar y coadyuvar a que la delicada impronta de la Virgen sea si cabe mejor. Pocas imágenes marianas de la Semana Santa española pueden presumir de la prosapia altiva de su mérito artístico y eso nos llena de un orgullo simpar.

Y al fin, la quinta Hermandad del Lunes condensa los casi 500 años de su Cristo, los 333 de su fundación y la renovación con carácter penitencial de sus Reglas hace ahora 25 años para, a manera de pica, marcar el sendero y camino de las Cofradías granadinas que aspiran a hacer de sus manifestaciones públicas una perfecta simbiosis de pasión, severidad y rigor. Sería difícil quedarse con unas pocas cosas de su vasto patrimonio, que desde el Renacimiento a nuestros días, ha compilado la Corporación. ¡Y lo que queda por venir! Sin duda en la patética, sobrecogedora, conmovedora y victoriosa Imagen del Cristo de San Agustín, obra considerada como la más importante del crucificado en la imaginería renacentista española y la más antigua con datación y filiación artística que procesiona en toda Andalucía.

Cerrará la jornada el paso de palio de Consolación, convertido en el más original de los que vienen a evangelizar las calles de nuestra ciudad, por el estilo artístico en el que se planteó, el uso de materiales hasta ahora inéditos en Granada y la inclusión de las imágenes de San Juan y Santa María Magdalena, que mal llama la gente la “Sacra Conversazione”, puesto que este sub-tema iconológico acuñado en la Italia del quattrocento, no se refería a algo parecido, sino al instante en el que en una obra plástica, la Virgen entabla conversación con cualquiera de los interlocutores que aparezcan en escena. Da igual, el primer palio silente granadino, a falta de rematar su estética, fue toda una novedad, revolución y renovación procesional en aquel año de 2008 cuando, tras más de 17 años de espera, salió por vez primera.



Fotografías de Manuel Puga Castillo. 

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