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jueves, 28 de marzo de 2013

Jueves Santo 2013


Albaicín. El Barrio único, el barrio mil veces citado y otras tantas llevado a la poesía. El patrimonio de todos y hoy más que nunca, abierto de par en par para que cuatro de las cinco hermandades del día hagan cierto aquello de “la pena de ser ciego en Granada”. ¿Quién no se sugestionaría viendo un paso de palio recortado en los fondos blancos e impolutos de un caserío cuatro, cinco, seis veces centenario? ¿Quién no caería rendido cuando Dios mismo viaja ante el conjunto de palacios más admirables del Medievo universal? ¿Quién no quedaría vencido ante el imposible de los pasos que pasan y no caben por el dédalo de calles tortuosas, laberínticas, empinadas y recoletas en donde se tejen las leyendas de un universo que está cumpliendo ahora, mil años? Ese es el Jueves Santo granadino, ni mejor ni peor, ni más glorioso ni menos, el de cuatro hermandades albaicineras diseminadas e inundando desde los techos urbanos la ciudad baja. ¡Y el Zaidín!



Fotografía del Blog Los redentoristas

Es de locos entablar competencia entre quien disfruta de campanarios mudéjares y puertas renacentistas, jabalcones y piedras centenarias y ha de vérselas con la juventud insultante de la ciudad más funcional. Por eso por Salesianos, lo mejor es poner la pintura y precisar del marco. Porque el segundo es incomparable pero el primero es mejorable. Hay un diseñador, un escultor-imaginero en Granada que de manera autodidacta y firme, creyó en el arte y lo centró en el universo cofrade. De Alberto Fernández Barrilao llega este 2013 la originalidad aplastante de los cuatro caballos del Apocalipsis para ir configurando pausadamente el “trono” donde reine la Redención de Cristo. Y no nos puede faltar por las calles de la modernidad este año.

En 2011 fue un amago. Escueto, sucinto, con sabor a poco. En 2011, va para tres salidas, el tiempo se alió en parte, muy poca, con la excelente labor de cuantos ampararon a Rafael Fandila en los deseos de cambiar y a mejor la manera de andar del palio de la Virgen con el nombre más aclamado y necesitado. Y la Salud nos regaló con la brevedad de los empeños del tiempo, unos minutos soberbios donde creímos firmemente que desde Salesianos se iba a desbancar el buen andar costalero de los palios históricos. En 2012 nada. ¡Bueno, sí! La excelencia de la vestimenta de Israel Cornejo, con probabilidad la mejor del año. Por eso en 2013, tres años seguidos sería el varapalo mayor, hay que estar pendientes de la experiencia solvente y seguro que adquirida de Salesianos. A la vuelta de unos años, los de San Juan Bosco habrán hecho posible milagros que ni nos atrevimos a soñar.

Vamos para allá. Al universo donde Pagés es una calle que conduce a la más corta y bonita, en donde pasé entradas de ensueño rozando las cinco de la madrugada. En sus placetas viví la historia de la Banda más antigua de Granada y en los muros salpicados de macabrillas y losas fúnebres musulmanas, puse cariño a esta Estrella que es más que una Hermandad. Por Larga de San Cristóbal nos viene el primer Nazareno de la ciudad que combinó al revés que todos, túnica y tono de la alfombra de flor. Y con vestimentas cardenalicias sobre lecho de lirios, Pasión aguarda mejores momentos que le completen el ansiado paso, del que ya vemos algo más. Mientras, será la labor costalera que recordamos con la vaguedad de los tres años de impedimento del tiempo la que nos atenace, porque quiere y puede la “decana de la música cofrade”, los hermanos de la Estrella.

Cerrará un cortejo mariano la que remoza piezas de su patrimonio y con el sabor de un cortejo bien ordenado, en franco crecimiento y empeñado en resucitar la parte menos poblada del barrio, le da nombre a todo. Suerte, Estrella, en tan largo caminar.

Bajamos; porque en el Albaicín, o se sube, o se baja. Y lo hacemos deteniéndonos en los entornos del que fue palacio del primer rey de Granada, sobre el foro romano de Iliberis, junto al Palacio de la sultana de los granadinos y por calles de clausuras y espadañas. En el flamante Santuario de Nuestra Señora de la Aurora Coronada el Paso de Misterio de la Flagelación atenaza. Se recuperó la extinta peana de carrete olvidada, se obró el milagro de la originalidad del diseño, lejos del adocenamiento, se compuso un conjunto capaz de entablar relación con el potentísimo Cristo que el genio Diego de Siloe  hiciera y se conjugó todo con una Banda como la del Despojado y un trabajo valeroso que demuestra la capacidad del costalero que trabaja a hombros.

Y la Aurora. Querida, gritada, admirada y canónicamente coronada. La Aurora es una de esas dolorosas envueltas en un halo de misterio, que se encaraman a zonas poco accesibles y cada vez menos pobladas y sigue sosteniendo la tradición y la devoción. Se coronó, sí. Se estrenaron sayas, tocas, bordados de enseres, se aunó todo al palio de firmas rimbombantes... pero este año se estrena lo que más veces habrá que tener en cuenta y más repetirse y darle las gracias a sus hermanos: la restauración de un Templo que se caía, con sus casi 500 años a las espaldas. La Iglesia lo vuelve a ser, late gracias a la Cofradía y vive porque mil sacrificios y esfuerzos de los de la Aurora lo han hecho posible. ¿Qué más dará este año cualquier cosa que se ponga de manifiesto el Jueves Santo más que este regalo sin parangón para la historia y el patrimonio de Granada? No tendremos con qué pagároslo, hermanos.

Entre lo torero y lo monástico, Jesús del Amor pone medio pie en la zona baja del barrio. Nada más salir, a vencer angosturas, por las que prosigue, por las que avanza hasta salir devolviendo severidad y austeridad a la calle más bonita del Mundo, la Carrera del Darro. Más pasos, más avances en su canastilla y respiradero. Imaginería que se combina con platas y caobas y sigue naciendo unas andas que estén a la altura de la rotunda potencia de los faroles de las esquinas.

Y Ella. Azul y plata. La que convive con la Hermandad de la Inmaculada más antigua del Mundo. La que presenta la verdadera contemporaneidad en su rostro, la que es la pieza de imaginería del siglo XX auténtica. Se llama Concepción, pero preguntar así en Granada por Ella es pérdida de tiempo. Simplemente es Concha, como el castizo apelativo, con cariño, con amor filial, con el puro, popular y oriundo trato que se le dispensa. La Concha cambió de vestidor y recuperamos su impronta. Vivió una intervención que le retirara los daños del tiempo y redescubrimos su originalidad. Y no puede tener gente más cariñosa ni más torera que ella. La Hermandad de los diestros y de los saeteros, esto último disputado con la del Nazareno.

Se nos va el día. Se ha hecho hasta la madrugada, que no es poco decir. Doce en punto y chirrían los goznes de San Pedro. La estampa eriza el vello del menos crédulo. La Alhambra en lontananza, un silencio que hiere, la compostura impávida de hermanos de luz y de penitentes, el reloj de la Torre de la Vela, las campanas del mecanismo de Chancillería, la calle más bonita del Mundo, la taracea de una cruz, la oscuridad ingrávida que rompen cuatro hachones... y el Señor. Dicen de esta Imagen que es la obra cumbre del crucificado barroco español. Con 336 años y como la pieza capital del imaginero capital don José de Mora, bien lo puede ser. Es un cadáver de marfil, de muerte serena, sobre escabel de taracea. Es un Dios hecho hombre, un Hombre sublimado. Es simplemente el Señor del Silencio, el Cristo de la Misericordia, la Hermandad del negro y el mutismo. 

Como siempre, de quién mejor, las fotografías son de Manuel Puga Castillo

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Es un Dios hecho hombre, un Hombre sublimado"

¡Que frase tan bonita!