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miércoles, 20 de marzo de 2013

José de Mora (1642-1724)


¿A quién le cabe duda que José de Mora es el más trascendente de los escultores que se dedicaron a la Pasión de Cristo y el que puso más acento dramático y sentimientos en sus Imágenes procesionales? Estamos ante el verdadero maestro de la escuela granadina, el más copiado de los escultores sacros y el que más ha influido, siglos después de su muerte, en los que le sucedieron.

Creó un modelo, unos cánones que supuraban espiritualidad, dotando a sus obras de una carga devocional desconocida hasta entonces. Su estética es consecuencia de su personalidad, un hombre místico, atormentado, perseguido indebidamente por la justicia y del que se cree, hurtó un cadáver para poder hacer fehacientemente el crucificado de la Misericordia.

Sus dolorosas emocionan y provocan que incluso antes de ser bendecidas, ya hagan milagros, puesto que la calidad de las mismas sugestionaba al piadoso pueblo español del siglo XVII. Así sucedió en el verano de 1671, cuando de su taller se trasladaba a la Iglesia servita la Virgen de los Dolores, hoy Soledad.

Se inspiró en 1674 en el Cristo de San Agustín para el crucificado más meritorio, el de más calidad y más hondura emocional de todo el barroco universal. Era el Cristo de la Salvación, hoy de la Misericordia y todos lo conocemos como el Silencio, quizás por su Hermandad, pero seguro que por lo imponente de su factura, la primera vez donde gubia y policromía son una sola cosa. Este cadáver es el Dios-Hombre más verdadero de cuantos crucificados procesionan por España.

Fue capaz de convertir en un dios pagano un Ecce Homo, dotándolo del contrapuesto propio de la escultura clásica. Así nació en 1685 el Señor de la Sentencia de Granada, con todos los medios y maneras que después lo harían inmortal.

Y de esa fecha es el soberbio Nazareno de Aguilar de la Frontera, el más hermoso de sus imágenes de Cristo, el más sereno y el más contundente.Ya tenía el canon. Nariz aguileña, barba bífida, pómulos salientes, exaltación de párpados, equilibrio en los gestos, excelente policromía y mechones de pelo en guedejas.

Como el fabuloso San José de Lucena, los que ejecuta para la Catedral de Córdoba y el genial San Pantaleón, intimista, lleno de naturalidad y unción sacra, que hizo para la hermandad de los médicos de Granada en 1700.

Algo anterior es el Nazareno por excelencia de la ciudad, el de la Amargura, y que demuestra que las obras de Mora están pensadas para conmover y para que se ore ante ellas.

Lástima de Cristo del Salvador que se perdió y que era demoledor.

Y de talla completa hace la Virgen de los Dolores de Osuna, donde plasma el ideal de dolorosa granadina que hasta nuestros días han estado haciendo los imagineros de la zona.

Como la Virgen de las Angustias de la Catedral de Jaén, con los ángeles más expresivos y modernos de la época. Sigue sorprendiendo tal idea y tan original, de hace más de 300 años.

Y al cabo, dos dolorosas incontestables que describen el carácter del más incólume de los imagineros de la Granada de siempre, ambas con una misma advocación, ambas con una fortaleza expresiva única. La de Jaén con los entrecejos serpenteantes tan propios del genio.

La de Granada, Amargura, ya entrado el siglo XVIII, la más severa y delicada de cuantas hizo de vestir.

José de Mora moría a los 82 años, en 1724. Había sido escultor del monarca, el más seguido y más admirado y el creador del mejor crucificado en su estilo. Y a nadie se nos escapa que sin él, la Pasión de Cristo en el arte, no hubiera sido lo mismo. Y quién sabe si la Semana Santa granadina.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No sabía que se había inspirado en el Cristo de San Agustín para realizar el Cristo de la Salvación. La expresión facial es parecida, sin duda, aunque encuentro diferencias estilísticas en la postura de los brazos (San Agustín es más una T y el de la Salvación una Y) y las piernas, con una suerposición de los pies contraria (derecho sobre izquierdo en San Agustín e izquierdo sobre derecho en Salvación). Muy interesante

Anónimo dijo...

David,
Tampoco veo semejanzas entre ambos Crucificados. Algun estudio al respecto?

Santi

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Documentos, hermano. Lo dice Henares Cuéllar y Sánchez Mesa, proponiendo el de San Agustín como modelo.

Anónimo dijo...

¿Se sabe dónde está enterrado José de Mora?

turin dijo...

hola jose de mora fue enterrado en el convento de san antonio y san diego de granada donde dono muchas obras conocido como el pequeño escorial ya nada queda del convento