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martes, 19 de marzo de 2013

El Himno o Marcha Real


Empecemos, aunque parezca una empresa quijotesca, por “desfacer el entuerto”: Marcha Real, Himno Nacional o Marcha Granadera, ES LO MISMO. Se llama o puede llamarse de tres modos distintos, pero es la misma composición con dilatada historia que ya se usaba en los actos públicos en los que aparecía el Rey de España, como diversos escritores constatan desde principios del siglo XIX, caso Ramón de Mesonero Romanos (1803- 1882) haciendo referencia a Fernando VII y al 9 de marzo de 1820. En 1853 se le conocía como la “marcha española”, y la Real Orden que firmó Isabel II nos aclaraba que, se estaba haciendo referencia a la marcha “vulgarmente conocida como granadera”. El 17 de agosto de 1908, Alfonso XIII manda su instrumentación definitiva y decide que en los actos oficiales suene sólo esta marcha (el Himno de España) y en el caso de que estén delante los príncipes y no él como Rey y Jefe de Estado, la Llamada de Infantes. Así las cosas, el himno de todos, (pese a quien pese), una pieza que probablemente fuera del siglo XVI y que se usó oficialmente desde 1770 en España, suena a la salida de los pasos de las Hermandades españolas. Pero, ¿por qué? Antes de nada, sigamos indagando:

Puede comprobarse que lo que tocan las Bandas de Cornetas y Tambores y cada vez más, las Agrupaciones, ni es la Marcha Real o Himno Nacional ni tiene que ver, puesto que lo oímos en algunas marchas como  "Procesión de Semana Santa en Sevilla" de Pascual Marquina (1922) o "Jesús Preso" de Emilio Cebrián (compuesta en 1943). Pero conste una cosa, no es una variación de la Marcha Real, no es una variante, ni una versión, sino, algo completamente distinto, que proviene del mundo militar. En concreto se trata de un toque usado para el saludo durante el izado de la bandera, que en muchos acuartelamientos sigue siendo recordado como la voz de arenga: el DESPERTA FERRO. Aclarado esto, y a sabiendas que estamos ante un toque militar, algunos apuntan que sirvió y fue destinado para indicar el inicio de la marcha a las tropas de la infantería española y nació en 1912.  

Bueno, ya queda claro que lo que tocan es por motivos diferentes a rendir homenajes a lazos históricos o conexiones devocionales entre la Casa Real y las Hermandades. La explicación a que el toque, de procedencia militar, siga en las Bandas de Cornetas y un buen número de Agrupaciones es porque originariamente, las bandas de los regimientos eran las encargadas de poner música tras los pasos. Con una presencia militar tan abundante (ya en otros años hablamos del por qué echamos a andar los costaleros con el izquierdo por delante), ha quedado en la memoria colectiva y se repite, aunque tras su procedencia y habiendo desmontado que se trate de una versión de la Marcha Real o Himno Nacional, algunos nos preguntamos por y para qué sigue interpretándose.

Pero, ¿y por qué se toca el Himno Nacional? En unos días hemos de contar algo parecido y no quiero reiterarme en el uso de conceptos. Digamos que Carlos IV, continuó con las drásticas medidas de reducción de Cofradías como su padre Carlos III y el hermanastro de éste, Fernando VI. Pero ideó una medida: la procesión oficial. Y con ella, que la Casa Real ofreciera su apoyo a las hermandades, de manera que empezó a interpretarse el Himno, especialmente en tiempos de Fernando VII y con rotundidad ya con Isabel II, dejando claro que la Monarquía Hispana apoyaba las manifestaciones religiosas populares y por parte del cofrade, para congraciarse con el poder civil de la época. Sea como fuere, las Hermandades han buscado siempre la notoriedad de contar entre sus filas con un monarca. Y lo auspiciaban hasta el puesto de Hermano Mayor. Como quiera que por Real Orden se dispuso que en presencia pública del Rey sonara el Himno de España, las Hermandades decidieron que se interpretara reconociendo así que esa Cofradía en concreto gozaba de privilegios reales (entonces incluso de amparo y protección, cuando no de alguna lisonja generosa en forma de rico manto) y al cabo de los años, se institucionaliza de manera espontánea.

El Franquismo, 120 años después, terminó por colaborar con una tradición ya más que arraigada en la Semana Santa española. La exaltación de los valores y símbolos españoles era casi de ley. Así que la Marcha Real sonó sin pudor alguno. Con la democracia, sólo la tradición, que tanto dice y debe seguir diciendo en el sur de España, lo mantuvo. Se confundió política con historia, ideología con el origen de un apoyo y de una protección regia hacia las Hermandades. A fin de cuentas, sin las decisiones últimas de 1804 tomadas por Carlos IV y sin el contundente mecenazgo y dadivoso apoyo de Isabel II, quién sabe si la tradición no se hubiera muerto.

Por cierto que un privilegio papal permitió que durante la consagración, en el momento concreto de mayor devoción católica en la que se produce la “transustanciación” sonara el Himno de España. Otros, vienen a decir que como dispuso Carlos III en el siglo XVIII que se le tocara al rey y a la familia real en acto público, los cofrades entendimos que mejor honor no cabía para el Rey de Reyes y la Reina del Cielo. Así, se reforzaba la idea de majestad que debían representar las Imágenes bendecidas, puesto que el pueblo sencillo de la España de hace más de doscientos años, relacionó poder con Himno. ¿Y el poder divino?

Ya saben por qué suena el Himno. Y por qué lo que tocan las cornetas, no es nada oficial, sino una arenga musical de la Infantería Española. Así que salvo las hermandades de silencio, la Marcha DE TODOS es el mejor saludo que se le tributan a nuestras Imágenes. A historia, justificación legal y cuestiones antropológicas, no le gana nadie. A pesar que a algunos sacerdotes de Granada, les molesta. ¡Manda...!

2 comentarios:

Paula Sáez Álvarez dijo...

Buenos días, ¡qué realmente interesante es el artículo! Estábamos buscando el origen y hasta que no hemos llegado a este blog no lo hemos encontrado, ¡felicidades y gracias! :)

TxenTeam2012 dijo...

Muy buen articulo y bien infundado.