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miércoles, 13 de marzo de 2013

Ciriales


Extraordinario documento: año 1855, la Hermandad de Montserrat por la Plaza de San Francisco, ¡sin ciriales!

Dice el Derecho Canónico que la única procesión litúrgica es la del Santísimo Sacramento. Esto ya es suficientemente indicativo de nuestro fallo a la hora de llamar a los acólitos con cirial o incensario, “cuerpo litúrgico”. Además, solemos equivocarnos también cuando aseveramos que la mujer no puede vestir la dalmática en el cortejo, más que nada porque ni puede la mujer, ni tampoco el hombre, ya que se trata de una prenda litúrgica destinada únicamente al que es diácono y en nuestras Hermandades, nadie de los hermanos que llevan ciriales o incensarios lo son. Si algunos elevan este comentario a tenor de que la mujer no podría participar de la orden o consagración sacerdotal, también se equivoca, en tanto en el año 1992 se autorizó a la mujer para ejercer funciones de servicio en el altar y de acolitado. Pero en ningún momento se permitió que una prenda como la dalmática, fuera usurpada por el seglar. Y siguiendo con las inexactitudes, casi disparates que las Cofradías españolas cometemos delante de los pasos, sería bueno dejar de una vez por todas claro, que el uso de los guantes no se permite en la liturgia salvo para un obispo y siempre y cuando, oficie en un pontifical. ¡Figúrense la confusión que un acólito lleve dalmática no siendo diácono y encima guantes cuyo privilegio está destinado sólo al que tiene orden episcopal, esto es, obispos, arzobispos y cardenales!

Granado de 1858. Los pasos de la Quinta Angustia en San Franscisco, ¡Sin ciriales!

¿Cuándo empezaron entonces las Cofradías a introducir acólitos en el cortejo? A través de los grabados, litografías y fotos con más de un siglo de antigüedad, observamos cómo delante de los pasos, no había ciriales. Todo comienza a través de un decreto del Arzobispo sevillano Almaraz y Santos, prohibiendo acudir a la Parroquia de forma corporativa a las procesiones de penitencia, pues el clero debía priorizar la celebración del Triduo Pascual. Además por otra parte una disposición anterior había prohibido que el cortejo se abriera con cruz alzada y ciriales (la única cruz que se salvó fue la de la Quinta Angustia, no sé muy bien por qué, aunque le hicieron unos faroles); el caso es que algunas Cofradías aprovecharon la cruz y los ciriales apartada del comienzo del cortejo para ubicarlos en otros lados. Pero eso sería ya en el siglo XX y bien entrado el siglo XX, como demuestran los grabados, fotos y litografías de la época.

Litografía de 1858. Cortejo completo de una Hermandad y tampoco hay ciriales.

Dice la liturgia que el cirial deberá ir alumbrando a la cruz. Así sucede en las procesiones de salida del sacerdote antes de la Misa. Además, el cirial, que no es otra cosa que la extensión del candelero de la Mesa del Altar, flanquea también la Sagrada Biblia como vemos en algunas Misas (a Dios gracias). Su empleo en los cortejos cofrades carece de sentido y ya supuso toda una controversia en la Sevilla de finales del siglo XVII, cuando era arzobispo hispalense Jaime de Palafox (que lo fue de 1684 a 1701) y emitió diversos decretos reprimiendo a los cofrades por la vestimenta inapropiada de los acólitos, que motivó la prohibición de la legislación litúrgica general e incluso sonados pleitos. Luego, a manera de resumen, hemos de decir que:

Los famosos grabados de Manuel Grimá. Éste, de 1886, en donde tampoco vemos ciriales.

*Las Estaciones de Penitencia de nuestras Hermandades o Salida de las de Gloria no son actos litúrgicos, luego NO SE PUEDE DECIR CUERPO LITÚRGICO.

La Hermandad de la Macarena en 1890. Los ciriales, brillan por su ausencia.

*Las mujeres, desde 1992, tienen el mismo derecho de participación en los servicios religiosos, atención en el altar y funciones de acolitado que el hombre.

Palio de Mayor Dolor en su Soledad (Carretería) estrenado el año anterior. 
En 1890, no hay ciriales ante los pasos.

*Los acólitos no pueden vestir dalmática, siendo una pieza destinada al diácono; al igual que sería un sinsentido que un seglar usara alzacuellos o la casulla sacerdotal. De llevar acólitos delante de los pasos, su vestimenta oportuna sería la sotana y sobrepelliz.

Este cuadro de Joaquín Sorolla es de 1914. 
Bajo el título "Los Nazarenos", nos sirve de testimonio de la ausencia de ciriales ya en el siglo XX.

*Hay que extirpar el uso del guante de nuestros acólitos. No pueden jugar nada menos que a ser diáconos, sino Obispos en un Pontifical.

Fotografía del año 1910.
 La Virgen de la Victoria de las cigarreras y ante su palio, bordado en 1894, no hay ciriales

*Los ciriales acompañan a una cruz. Pero es redundante e irracional que además de la Cruz de Guía y la Parroquial, aparezca otra más delante de los pasos, por lo que hemos de plantearnos el sentido de usar ciriales. En todo caso, de hacerlo, el número guarda relación con el uso de los candeleros en la Mesa del Altar. Las misas ordinarias suelen hacerse con dos, cuatro las dominicales y seis las pontificales o solemnes, de modo que más de seis ciriales no tiene sentido y en todo caso, vuelve a ser un error. No es cierto que una Imagen Coronada Canónicamente tenga un privilegio y los 18 ciriales del cortejo de la Mortaja de Sevilla, carece igualmente de explicación litúrgica, histórica y evangélica alguna.

Acuarela de Francisco Hohenleiter de 1925. 
¡Sin ciriales ya en el primer cuarto del siglo XX!

*Ya que se hace mal y se usa la dalmática, que al menos vaya en los tonos y colores que marca la liturgia para el día, es decir, rojo en el Domingo de Ramos, morado de Lunes a Jueves Santo, roja de nuevo para el Viernes Santo y el Sábado Santo, que tras la reforma de Pablo VI quedó en un limbo jurídico, puede emplearse tanto el morado como el rojo. El Domingo de Resurrección, huelga decir que blanco. Así, azules, verdes u otros, por mucho que sean colores de la Hermandad, carecen de sentido.
Histórica fotografía de nazarenos de la Macarena delante de la Esperanza de Triana. 
Por el palio, corresponde a los años 50 del pasado siglo XX ¿Dónde están los ciriales?

1 comentario:

Borja Mejías dijo...

Los 18 ciriales de la Mortaja de Sevilla es por las 18 personas que en ese momento acompañaban a Jesús al sepulcro.