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viernes, 15 de marzo de 2013

Bernardo de Mora (1614-1684)


En una localidad del centro de la Isla de Palma nacería en 1614 Bernardo de Mora y aún nos cuesta adivinar qué le hizo trasladarse a Baza a la edad de 24 años, ya formado como escultor y establecido en la localidad granadina. Con 27 años casa con Damiana López, nieta de Alonso de Mena lo que sin duda haría que el balear sintiera la necesidad de mudarse a Granada en 1649, lo que no impidió que su primer hijo, el inconmensurable José de Mora, naciera allí en 1642.

Entró en el taller de  Pedro, su sobrino político y pudo tratar a Alonso Cano, lo que le serviría de manera palpable para conducir su arte a una nueva estética. Las últimas obras de Pedro de Mena en Granada, antes de 1658, son todas en colaboración con Bernardo. Como Pedro se había marchado a Málaga y Cano estaba en Madrid, se convierte en el titular del taller más prestigioso de la ciudad y del oriente español, contratando con él los capellanes el Busto del Ecce Homo de la Capilla Real en el año 1659. Es interesante observar el estilo tan distinto que tomaría su hijo José y que influyó en los demás continuadores de la escuela hasta nuestros días, como vemos en otro busto de Ecce Homo de su hijo.

El Atado a la columna de Lucena puede fecharse hacia 1670 y empieza a adivinarse estéticas faciales que luego usarán los herederos, pero que todavía es deudor del estilo de su maestro Alonso de Mena, donde destaca la poderosa anatomía y la levedad de la cabeza, todo lo contrario a lo que venía siendo habitual, lo que indica que estamos ante una pieza pensada desde el principio para procesionar. De esa fecha es este Nazareno malagueño, liberado ya de cualquier influencia y que extracta todos los elementos formales del maestro: serenidad, equilibrio y ausencia de artificios.

Más complicado es atribuirle el Cristo de la Caña de Écija, que no deja de ser una obra granadina de hacia 1660, lo que nos indica que pudiera haber salido de la mano de Bernardo, convertido en el primer imaginero con encargos formales para procesionar sus obras. Esta Dolorosa se aparta por completo de lo que harán sus descendientes y de lo que no cabe duda es que en 1662 hizo el Nazareno de Monturque, en donde la característica de los pómulos y la nariz aguileña, tan de los Mora, es ya ineludible. Bernardo lo concibió con una postura muy original, que define su arte: realismo. Pues bien, aquí está el modelo que después imitaría su hijo con nuestro Nazareno de la Amargura.

Al modo de Mena y Cano, labró esta Inmaculada de los Santos Justo y Pastor en 1664 y junto a su hijo, se encargará de ejecutar en piedra la portada de la Iglesia de las Angustias, que poco a poco tomaba el porte ejemplar necesario para acoger a la Señora de Granada. En la factura de esta Piedad, aún no se observa el estilo determinante de José pero sí el idealismo sereno del padre. Es del año 1665. Tuvo que gustarle la iconografía que volvió a interpretar en 1670 y debía ser ya un autor consagrado pues la ciudad sería la que le mandó hacer la Efigie del venerado San Miguel, Patrón del Albaicín. Es una obra que vuelve al aplomo clásico de Alonso Cano pero que sabe conjugar todo lo que iba a ser la imaginería del siglo siguiente. Los aderezos y complementos, diseños suyos, son igualmente de 1675.

En 1679, la Orden de San Juan de Dios le encarga la ejecución de sus principales devociones. Esto prueba, primero, que Bernardo dispuso de fama y aprecio hasta su muerte y que aunque en esas fechas su hijo era ya un escultor con todas las de la ley, seguía funcionando muy bien su estilo. En estas fechas, haría el Santo Arcángel de la Orden Hospitalaria, nada menos que la mismísima Imagen del Padre de los Pobres, San Juan de Dios, cargada de una autenticidad casi psicológica y desprovisto de toda exageración plástica y al fin, una delicada imagen de la Virgen Niña que demuestra la capacidad que todo escultor granadino tuvo para el formato pequeño. Murió a los 69 años de edad en Granada, dejando el taller al más grande de los imagineros de la pasión: su hijo José.

1 comentario:

Antonio Padial dijo...

He encontrado un documento en el Archivo del Arzobispado por el que realizó una imagen desconocida de San Joaquín para la hermandad de la Candelaria de la parroquia de la Magdalena.