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lunes, 11 de febrero de 2013

El equipo del régimen


En efecto, así gana el Madrid.

Cuando uno repite una mentira muchas veces, es consciente que de una u otra forma, el mensaje acabará calando en los interlocutores. De ahí que cuando sin datos, sin corroboraciones, sin un mínimo apoyo documental y veraz que lo sostenga, algunos hablan del Real Madrid como el equipo del régimen franquista, intenten de alguna forma ocultar que el verdadero equipo favorecido por el General Franco fue precisamente el Fútbol Club Barcelona, y todo ello entre otras, porque al Real Madrid, el título y la corona le pesó en su historia y se convirtió en la única institución deportiva que ayudó a la Casa Real en el exilio, durante los años del cerrojazo franquista. Al Jefe del Estado no se le escapó esto y, enemigo declarado y envalentonado de don Juan de Borbón y de todo aquello que pudiera poner en peligro su jefatura omnipotente sobre España y los españoles, Real Madrid le sonó sinónimo de “equipo que está de nuestro lado y en contra de nuestro Movimiento”. Mientras, con la sibilina actitud socio-política que los catalanes han sabido desde el siglo XIX demostrar (y lo digo como elogio), los dirigentes de la entidad blaugrana supieron “camelar” al dictador de forma que si hay un equipo que en efecto fue de flechas, yugos y manos alzadas, habría que buscarlo por Les Corts (el antiguo estadio barcelonista) y no por Chamartín. Insisto, al Real Madrid, no le pesó su historia y salió en ayuda de un rey sin trono y hasta de la Reina Victoria Eugenia, a la que ayudó en su destierro de oro en la Lausana de Suiza.

Franco, barcelonista de oro.

Cuando el presidente barcelonista Agustín Montal, hacía entrega a Franco de la medalla de oro del Club, acababa de convertir a Franco en el primer culé de España; de hecho, el Barcelona se convertía en el primer club de fútbol español que le daba un reconocimiento al General; además, conviene contar cómo el Barça fue el equipo que ganó más copas del Generalísimo (actual Copa del Rey) durante la Dictadura y que económicamente hablando, el franquismo usó la misma estrategia que con el resto de cuestiones nacionales para acallar bocas secesionistas y separatistas: comprar su patriotismo español con infraestructuras públicas y concesiones. ¡Pero no se escandalicen! No hay ni un solo español que sepa leer, que no sea consciente que Franco dio más a vascos y catalanes que al resto de españoles con fines “silenciadores”. Y es que sólo así se explica que en 1971, se inaugurara el “Palau Blaugrana” y el “Palau de Gel”, financiados por el Estado con 42 millones de pesetas a fondo perdido. En 1974, el presidente Agustín Montal impone la segunda medalla de oro del club al primer culé de España, como así reza la campaña publicitaria de la época. No está mal, una Medalla de Oro en 1971 y otra más en 1974, justo cuando se supone que media España se alzaba ya en contra del Régimen y éste tenía los días contados. Vamos, que para celebrar el 75 aniversario del Barcelona, Franco arrimó el dinero de todos al Club culé y éste supo premiar sus esfuerzos.

Esta era la Europa que respetaba a Franco, pero se acabó en 1945.
¿Cómo pudo entonces ganar El Real Madrid cinco Copas? Piensen.

Ya es raro que todavía alguien con estudios básicos se atreva a cuestionar que las cinco primeras copas europeas del Real Madrid fueron gracias a Franco. Más que nada porque la sola idea de decirlo, deja en pelotas, nunca mejor traído, al que lo defienda. Una dictadura sancionada y señalada por toda la comunidad europea, una España sólo apoyada por Estados Unidos y a cambio de dejar que se instalaran sus bases militares en suelo español y las relaciones diplomáticas más frías y tensas de la historia durante los años 50 del pasado siglo, demuestran que si Franco hubiera tenido el más mínimo poder en la Europa de hace 60 años, ni hubiera durado tanto en el cargo, ni hubiera ejercido una dictadura en España, quién sabe. El caso es que para ocultar una verdad que esa sí es demostrable, se apela a que el Real Madrid ganaba sus copas europeas en los despachos; y es que la realidad no es otra que las Copas del Generalísimo, el Barcelona es el equipo que conquista más trofeos: 9 en concreto. Y curiosamente (o no, la verdad, no ha de extrañarnos), el otro bastión del independentismo en España, el Club Athletic de Bilbao, consigue el mismo número de títulos. Los dos equipos que más veces obtienen el triunfo, muy por delante del Real Madrid, que ni siquiera se convertiría en el tercer equipo que más veces conquistó la Copa en la Dictadura. Insisto, lo de REAL seguía pesando, y su abierto y desmedido apoyo a la monarquía no iba a pasar desapercibido para el franquismo. Les resumo: 18 Copas entre Barcelona y Bilbao frente a 6 copas para el Real Madrid... ¡No hay más preguntas! Pero, para ocultar una verdad contundente, un día alguien pensó que podía decir que en Europa, mandaba algo o mucho Franco. Una parida tan grande como decir que lo que hubo hasta 1975 en España fue una democracia.

Real, siempre Real. Otros no pueden decir lo mismo de su pasado constatadamente franquista.

Cuando en junio de 1920 el Real Madrid obtiene de Su Majestad Alfonso XIII el título y uso de la corona real, no sabe que vendrán malos tiempos para la nostalgia del trono y el cetro, de la España de siempre. En 1931, Azaña le retira por imposición legal el título y la corona de su escudo y si todo pareciera indicar que la II República no iba a ser venturosa para el Madrid, lo que nadie puede esconder es que con la Dictadura, se convertirá en el equipo de la primera división española que menos gana, en comparación con su exitosa estela europea. Lo de “el equipo del régimen” suena a cachondeo cuando uno observa la realidad que imponen las cifras, los datos y la historia. Porque el club de Concha Espina ganó los campeonatos de Liga de 1932 y 1933, y las Copas de España, (luego del Generalísimo, hoy del Rey), de 1934 y 1936. Incluso llega a golear al Barcelona por un contundente e histórico 8-2, una de las 5 victorias en las cinco Ligas republicanas que disputan entre sí Barcelona y Real Madrid. Pero en cuanto Franco sube al poder, no digo que de manera premeditada pero así sucedió, la estela madridista en las competiciones españolas, se disolvió a pasos agigantados. 

El Atlético de Madrid fue originariamente el equipo de los militares y la Falange. 
Nada que declarar.

De repente tenemos que hablar de un hecho histórico: la Falange, el órgano político exclusivo de la España franquista, entra de lleno en la directiva del Atlético de Aviación, hoy el Atlético de Madrid. O dicho de otra forma: el que sí se convierte (PRESUNTAMENTE) en el equipo del régimen durante toda la década de los 40 del siglo XX es el club del Manzanares; no es ilógico, habida cuenta que los verdaderos mandatarios de esa nueva España de yugo y flechas entra en la órbita de influencias del Atlético de Madrid y desde entonces, desde el Pardo se establece que el deporte sea una cuestión de Estado y la semilla interminable de la propaganda ideológica. Parece curioso pero en aquella pretérita década de los 40 del pasado siglo, quizás por aquello de su origen, el único club de fútbol español que se desplaza en avión, o en su defecto, en medios de transporte del Ejército, es precisamente el colchonero; incluso el “poderoso” Real Madrid, cruza la piel de toro de la España de hace 70 años en autobuses de gasógeno, el Real Oviedo “sufre” la comodidad de los Automóviles El Luarca SA (Alsa) y no faltarán equipos que dejen de comparecer ante sus rivales por imposibilidad económica o tardanza en su transporte. Mientras Falange gobierna en España y se aposenta en el Atlético de Madrid, a la directiva del Real Madrid llega Santiago Bernabéu, nada más y nada menos que un monárquico convencido que visita con asiduidad a doña Victoria Eugenia y se cartea con don Juan de Borbón en su obligado retiro en Estoril. ¡Vamos, aquí todo el mundo se benefició de Franco menos el que se lleva la fama!

EL Real Madrid de la década de los 50. 
Europa en contra de Franco y un equipo español ganando a todo un continente.

Está claro que si Franco fue madridista, tardó bastante en demostrarlo. Exactamente quince años, los que van desde 1939, fecha en que concluyó la Guerra Civil, y hasta 1954, fecha en la que el Real Madrid ganó su primera Liga tras el conflicto bélico (fue, curiosamente, la temporada en la que llegó Alfredo Di Stéfano, que igual influyó un poquito más que Franco en que el Real Madrid se convirtiera en el mejor club de la historia). En ese periodo, los grandes “perjudicados” por el contubernio franco-madridista se hincharon a ganar Ligas: cinco el Barcelona, cuatro el Atlético de Madrid (dos de ellas, bajo el nombre de “Atlético de Aviación”, porque los rojiblancos, como es obvio, nunca fueron equipo de ningún régimen), tres el Valencia, una el Atlético de Bilbao (que así se denominaba entonces) y otra el Sevilla. Eso sí, en esos quince años el Real Madrid ganó dos Copas del Generalísimo, una barbaridad en comparación de las cuatro del Atlético de Bilbao, las cuatro del Barcelona, las tres del Valencia y las dos del Sevilla. Pues sí, si Franco era madridista y la Federación y los árbitros tenían orden suya de favorecer al Real Madrid, la verdad es que todos ellos lo disimularon muy bien.

Pepe Samitier, uno de los más grandes del Barcelona que fue echado por su Club.
Santiago Bernabéu lo fichó.

Y luego falta por dirimir la cuestión del fichaje de Di Stefano, para todos, gracias al franquismo puesto que estaba casi cerrado su contrato con el Barcelona. A la mayoría se le escapan dos cuestiones; la primera, que el Generalísimo perdía el sentido con un jugador: Pepe Samitier, que en sus trece años con el Barcelona, le dio al club catalán cinco Campeonatos de España (la actual Copa del Rey), doce Campeonatos de Cataluña y la primera Liga disputada en España, la temporada 1928/29. Marcó 326 goles con la camiseta azulgrana, siendo el segundo máximo goleador de la historia del club y también es el máximo goleador de la historia del FC Barcelona en la Copa del Rey con 63 goles. El estallido de la guerra lo puso en Francia. Su exilio obedecía a su postura contraria al franquismo, pero la pasión que levantó en el todavía general y no Jefe de Estado (en Franco, vamos), hizo que se permitiera su regreso en 1944 para hacerse cargo de su club como entrenador durante 3 años, periodo en el que gana una Liga. Esto comprueba ampliamente que el fútbol, en España, llegó a relegar a la política.

El Barcelona que todo lo ganó en sus inicios.
P.D. Jugaba la Copa Cataluña; ¿volverá?

La segunda cuestión sobre las preferencias (y ayudas, o apoyos, o tráfico de influencia del franquismo en el Madrid) del Generalísimo se abordan desde el momento en que el Pardo posibilita la llegada de los jugadores húngaros que escapan del comunismo de la Europa del Este y que hicieron posible un Barcelona glorioso. Todo indica que la clave fue Pepe Samitier, despedido por el club azulgrana en 1947 y fichado por Bernabéu como secretario técnico. Di Stefano entonces era un suplente, un secundario de River Plate y aunque se intuían sus posibilidades, el Barcelona no estaba por la labor de pelear con otro club por los servicios del astro. Pero Samitier convenció a Bernabéu y éste puso todo su empeño en que llegara al Real Madrid. El resto ya lo sabe cualquiera: uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y el emblema absoluto del madridismo. Más datos al respecto nos dicen que Kubala fue el que habló con Bernabéu para fichar a Puskas, para que llegaran luego Rial, Kopa y Gento. Estaba claro: el éxito del Madrid no vendría firmado por un dictador sino por los impresionantes fichajes capaces de empañar la calidad de los húngaros que tenía el Barcelona y de apabullar en una Europa contraria a España pero que sirvió para que el Régimen vendiera los triunfos blancos dentro del país, y no al contrario.

Madre e hijo. El único equipo de fútbol español fiel a la monarquía, el Real Madrid.
Otros equipos cantaban el Cara al Sol (mírenselo atléticos y barcelonistas)

Hay un dato demoledor. La primera Copa de Europa que se celebró y que ganó el Madrid se disputa en 1955. Un año después, acude a Lausana don Santiago Bernabéu con buena parte de la directiva y representantes mediáticos del club para entrevistarse y ofrecer su apoyo a la reina Victoria Eugenia, en una reunión a la que acuden también don Juan de Borbón y nuestro actual rey, Su Majestad don Juan Carlos. Pueden imaginarse cómo sentó esto a Franco, que había conseguido arrebatarle a don Juan al heredero para educarlo según las consignas del Movimiento y sin embargo desayunaba un buen día con la información que se le hizo llegar a El Pardo de que el Real Madrid no cejaba de mostrarse monárquico. Para los que estén algo pegados en historia, basta recordar que en aquellos años, don Juan de Borbón escribía a todos los gobiernos europeos y a la naciente Comunidad Europea manifestando su inquebrantable fidelidad a la democracia y su firme oposición a la dictadura. Mientras, por Barcelona, se recalificaban los terrenos donde había de llevarse a cabo campos de fútbol (en concreto, 3 recalificaciones y numerosos donativos económicos recibieron los azulgranas durante el franquismo) y se desmorona la idea de un Madrid afín al Régimen.

Estadio de Les Corts, que le salió bien caro al resto de los españoles

Lo que es imposible de negar es que el Real Madrid se convierte en un mito europeo en tan solo cinco años; el franquismo no perderá la oportunidad de pedirle a sus representantes que actúen como intermediarios del país allí donde la cerrazón ideológica de Franco impide que existan embajadas y legaciones diplomáticas, de forma que el Club de Concha Espina pasa a ser el interlocutor no de Franco, sino de España, ante los países del Este. Sin pretenderlo, la imparable calidad del equipo no sólo le da títulos sino que lo convierte en el instrumento más eficaz de la política exterior del Gobierno español. El ministro Alfredo Sánchez Bella, dijo entonces que el Real Madrid "es la pieza clave, la mejor y mayor que hemos tenido en los últimos tiempos para afirmar nuestra popularidad fuera de las fronteras". El terreno pues, estaba abonado. Sólo faltaba que brotara el rumor y la mentira crecería sola. Muere Bernabéu, el dictador cuenta las horas finales y antes de despedirse de España y de los españoles, le deja un regalo histórico al club que más ganó durante sus primeros años de jefatura de Estado y en dónde jugaba su estrella predilecta: los azulgranas borran de un plumazo sus deudas con hasta tres recalificaciones de los viejos terrenos de Les Corts, en concreto la última un 13 de agosto de 1965 y hasta los Ministros más en la órbita de Franco, reciben su premio particular, como comprueba que Torcuato Fernández Miranda, sea nombrado socio de honor del Barcelona.

El objeto de envidia de todo el fútbol de la época. 
Todavía lloran algunos por no haberlo tenido en su equipo.

Por cierto, los que se empeñan en hablar del “robo Di Stefano” obvian citar el dinero que desde el resto de España llegaba (y llegó durante todo el franquismo) a Cataluña, que Samitier ya no estaba en el Barcelona cuando se fichó a la Saeta Rubia y que Bernabéu hizo la guerra con los nacionales, sí, pero que también la hicieron los dirigentes barcelonistas de las tres primeras décadas o que Samaranch fue de Falange. Porque el problema de mentir, es que alguien te descubra.
El monárquico presidente don Santiago Bernabéu.
Tenía más bien lo justo de franquista, como demuestra la historia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hasta Franco era culé ... Visca el Barça!!! jajajja

History dijo...

Como broma, es muy divertida.
Hacía tiempo que no me reía tanto.

Es difícil mentir más en tan poco espacio.

No le vendría mal al autor documentarse un poco mejor y contratar la información.

Solo hace falta ver la primera Junta Directiva de Bernabéu para ver como sus enchufes fueron la clave de todo.

Por cierto, repase quien entregó el Libro de Oro a Franco en su 50 aniversario con dedicatoria especial.

Y no sigo porque podría estar aquí hasta mañana desmintiendo todas y cada una de las mentiras que cuenta.

Franco era igual de monárquico que Bernabéu, que no movía un dedo sin la autorización del gobierno.

Saludos.

Anónimo dijo...

Mira que soy Madridista.... pero no me cuadra nada lo que dices pollo!

En que año pasa Samitier a ser secretario técnico del Madrid? Hasta donde he podido comprobar no hay ninguna referencia a su persona en el club de Concha Espina entre el 35 y el 57. Si a Di Estefano se le ficha en el 53... no me cuadra la historia.

PD. Que igual en lo de las Copas del Barça tiene algo que ver un tal Kubala, Pero sólo igual.