Visitas

sábado, 12 de enero de 2013

Lista de bodas


Vista de Nueva York en 1929, con el Edificio Woolworth (número 1) destacando sobre los demás

La historia de hoy tiene y no tiene nada que ver con el listado de regalos que hasta no hace tantos años estaba de moda cuando se acercaba cualquier enlace matrimonial, sino con la frivolidad de los más pudientes de la sociedad que son capaces de contagiar hasta al más humilde, sus rocambolescos caprichos. Pero la historia de hoy no empieza sino con la figura de Franklin Winfield Woolworth, un humilde norteamericano que entró como aprendiz de comerciante en una tienda de tejidos y tras seis años deslomado y sin recibir un solo penique por su trabajo, decidió que la gente quería buenos productos y a precio barato, por lo que en 1873 abriría su propio almacén de telas en Nueva York.

Interior de la neoyorkina mansión Woolworth

A su muerte había 600 almacenes y mandó construir el edificio más alto del mundo en 1911, que entonces tenía 242 metros de altitud. Pero será su mansión de Nueva York, acabada en 1916 la que nos dé idea de la fortuna que consiguió amasar, puesto que para el cuidado del jardín se requería a más 70 jardineros a tiempo completo y para la mansión de 56 habitaciones a docenas de criados para el mantenimiento básico. Sólo la escalera de acceso a la segunda planta, estaba valorada en 2 millones de dólares de aquella época y las colecciones patrimoniales del interior eran una representación de los gustos del dueño, encaprichado por la egiptología y refinado en el mobiliario. Si alguno tiene dinero suficiente, la casa está en venta por más de 90 millones de dólares, unos 70 millones de euros, lo que da idea del contenido y continente de la mansión Woolworth, que fue el hombre más rico del Mundo a base de trabajo, esfuerzo, buenas ideas y valentía empresarial.

Barbara HuttonWoolworth, la inventora de la lista de bodas

Dice el refranero español, o al menos el conjunto de dichos y de sabidurías populares que el abuelo amasa la fortuna, el hijo consume parte de ésta y el nieto termina dilapidándola. Algo parecido viene a ocurrir en el instante en que Franklin Woolworth deja su inmensa fortuna a su hija Edna, que tiene la inteligencia de aumentarla en parte por su matrimonio con un corredor de bolsa neoyorkino con bastante suerte y dinero. De este matrimonio nacerá la protagonista de hoy, Barbara Hutton, un producto a caballo entre la falta de responsabilidad paterna, el exceso de mimos y cuidados y una voluntad caprichosa. Barbara nace en 1912, se casó en siete ocasiones y fue considerada una de las mujeres más ricas del Mundo, pero desde luego, la heredera más poderosa de su época, cuando tras el suicidio de su madre, se convierte en la mujer que estaba llamada a recoger el valor de una empresa que hoy, cotizaría por encima del billón de dólares. El caso es que en una de sus bodas recibió hasta 11 cafeteras idénticas como regalo por su enlace que le sirvió para idear la mejor manera de evitar estas “infelices” coincidencias, de modo que popularizó la entrega, junto a la invitación, de la lista de regalos que los novios querían recibir de sus invitados.

Pero la historia de Barbara es desde luego, sorprendente... ¿Les apetece que se la cuente mañana?

No hay comentarios: