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jueves, 31 de enero de 2013

El Rey más breve de la historia


No sé si recordarán cuando les contaba que los Orleans habían granjeado innumerables problemas a España y su corona y que pesaba sobre ellos una especie de suerte que los “nigromantes” de lo monárquico han sido osados a la hora de llamarlo “la maldición de los Orleans”. Yo no voy tan lejos en ello, pero sí es cierto que de nuevo, tan regio apellido francés vuelve a tener protagonismo con la Iberia milenaria como testigo y con una muerte real. No me negarán que se le parece mucho a una telenovela lacrimosa.

Amelia de Orleans era la hija del pérfido Duque de Montpensier y de la hija pequeña de Fernando VII, naciendo desde su cuna con el infantado en las venas y en medio de las peligrosas, delictivas y asesinas conspiraciones de su padre. Sobrina de la Reina Isabel II, además era la tía de la madre de nuestro actual Rey. Todo queda en casa. El caso es que con 21 años se casó con el futuro rey de Portugal y en diez meses dio a luz a un varón, el que aunque no lo parezca, es protagonista de esta historia.

Nacía Alfonso llamado a ser rey de los lusos. Con 19 años ocupó circunstancialmente la corona y se convirtió en el primer miembro de la casa real portuguesa en visitar las colonias de Portugal, que fue considerado como un signo de cambio impensable hasta entonces. Pero si cabía esperanzas en él, a su padre el Rey Carlos I se le acababa el tiempo. El monarca había tenido que concederle grandes posesiones históricas a Gran Bretaña y tomaba decisiones políticas nefastas. Sus despilfarros clamaban al cielo y para colmo, no ocultaba sus infidelidades y no se escondía a la hora de pasear de la mano de sus “conquistas extramatrimoniales”. Y precisamente esto último, en un pueblo de principios como el portugués, fue suficiente.


Nuestro país vecino entró en bancarrota en 1902. Las revueltas sociales crecían al mismo ritmo que el descontento público; pero la gota que colmaría el vaso fue el apoyo al general Joao Franco que el Rey hizo, convirtiendo el territorio luso en una dictadura. El clima se recrudeció; un 1 de febrero de 1908, la familia real regresaba del palacio de Vila Viçosa a Lisboa para lo que cruzarían el Tajo. Ya en la capital lusa, camino de Palacio, un carruaje trasladaría a la Familia Real. Dentro del coche de caballos iban Carlos I, Amalia de Orleans y los infantes Luís Felipe y Manuel.

Mientras cruzaban la plaza, fueron disparados varios tiros desde la multitud por al menos dos hombres. El Rey murió inmediatamente, su heredero Luis Felipe fue mortalmente herido, y el príncipe Manuel fue alcanzado en un brazo. La reina trató en vano de evitar el ataque golpeando el brazo del asaltante con un ramo de flores, pero todo fue inútil; así, Luís Felipe se convertía en el rey de los portugueses. Pero estaba gravemente herido, tanto, que 20 minutos después del regicidio, muere, por lo que días más tarde su hermano menor, Manuel fue proclamado rey de Portugal, el último de la dinastía. Portugal desde entonces es una República con un pretendiente a la recuperación del trono, el Duque de Braganza.  

Aquel día de hace ahora 105 años, Luís Felipe, caprichos del destino, pasa a la historia... Pero lo hace por convertirse en el Rey que menos tiempo ha reinado en el Mundo: 20 minutos. 

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