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domingo, 27 de enero de 2013

El nacimiento de la Plaza de Toros


Nacía un heredero al trono, la ciudad había recibido algún privilegio real o se acababa de conocer la noticia de una victoria militar española en el otro confín del Mundo. Daba igual, la fiesta estaba garantizada en la España barroca en la que SU MAJESTAD el toro ocupaba un espacio fundamental en las vidas de los descendientes de los iberos. Las plazas públicas, ese invento hispano que exportamos al Mundo bajo el nombre de “plaza mayor”, acogían barreras de madera levantadas con intención de acotar el espacio en el que los caballeros de la época se las verían con la “reencarnación” de Zeus, con esa especie de bisonte de Altamira ligado a nuestra Patria, que será siempre ya parte de su piel.  Lanzas y caballos, nobles y toros. A la fiesta le quedaban siglos aún para ser reglada y ajustada a normas que es como hoy la conocemos. Pero algo estaba seguro: se necesitaba un espacio más propio tanto para el arte de la tauromaquia como para el seguimiento de éste por parte del pueblo.

Fue así que tal día como hoy de hace 401 años, vio la luz un Real Privilegio otorgado por Felipe III que vendría a suponer el origen de las plazas de toros; en aquel 1612 se manifestaba la necesidad de ofrecer una mayor seguridad a los espectadores, garantizar maniobrabilidad y espacio a los intrépidos y pretéritos lidiadores y adecentar el lugar de la lidia. Poca repercusión tuvo esta orden regia y sus efectos, al menos inmediatos, hubo que esperarlos progresivamente. En Granada, la Plaza de Bibrambla y la del Paseo de los Tristes (nombre del siglo XIX, ya que en el seiscientos era la Plaza de la Puerta de Guadix) acogían los festejos taurinos aún sin ordenar y alejados de lo que hoy entendemos como la tauromaquia moderna.

Béjar, la Plaza más antigua del Mundo.

La primera plaza de toros de obra, permanente, fue la de Béjar en Salamanca. Data de 1667 y tenía forma rectangular, cobrando la apariencia que hoy día tienen todas (circular) en 1711. En 1730 nació la Maestranza sevillana, en 1754 el coso de Ronda y en 1768 la plaza de Granada; hay plazas de toros en 15 países y de no ser por la norma que tal día como hoy de hace 401 años promulgó el Rey de España, no hubieran ido por otros derroteros. 

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