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miércoles, 23 de enero de 2013

Dar cuartelillo


Antiguo Cuartel de Caballería de Granada

Dice el Diccionario de nuestra Lengua que la palabra cuartel significa “porción de un terreno acotado”, otra de sus definiciones sería, “Cada uno de los puestos o sitios en que se reparte y acuartela el ejército cuando está en campaña o en el sitio de una plaza, y se distribuye por regimientos” y la última de las muchas que registra el DRAE es “Buen (o mal) trato que los vencedores ofrecen a los vencidos, cuando estos se rinden”, origen de la expresión centenaria, “darle cuartel o no darle cuartel”.

Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours de José Casado del Alisal (1866)


Todo empezó en un mundo donde el honor y la caballerosidad eran propios hasta de aquellos enemigos que iban a empezar una batalla a muerte. Frente a frente los dos ejércitos antagónicos y rivales, antes de que diera comienzo el baño de sangre, pactaban un espacio de terreno en el que no entraría ningún soldado con ánimos lesivos, sino que allí se podrían retirar aquellos que acababan de ser heridos y se consideraban un estorbo para su ejército, los que fueran abandonados por el honor y en definitiva, quienes se acogieran a aquella protección por cualesquiera motivos que fuesen. Se pactaba también el grito por el que un soldado decidía abandonar la refriega; a la vos de ¡Cuartel, cuartel! si se desarmaban ellos mismos y alzaban los brazos dando a entender que no tenían ánimos de atacar a nadie, podían marchar hasta el lugar acotado, el lugar referido, donde quedarían hasta el final de la contienda.

Los fusilamientos del 3 de Mayo en Madrid (Goya, 1813/1814)

Pero no siempre sería así. Las tropas imperiales de don Carlos I de España no les dieron cuartel a los soldados franceses en Italia. No hubo cuartel para los españoles cuando los soldados napoleónicos arrasaron nuestro territorio y no lo hubo en la cruenta Guerra Civil. De todas estas connotaciones militares indudables, nace la expresión dar cuartel o cuartelillo; por ejemplo, la crisis no nos está dando cuartel ahora mismo, queda claro. O volviendo al tema bélico y militar, cuando un ejército anunciaba voz en grito “lucha sin cuartel” (sin tregua, sin conmiseración, sin reservas ni piedad alguna), recuerden, para que entiendan el ejemplo, que a ETA hay que combatirla sin cuartel, sin darle cuartelillo, a ella o a los partidos políticos que la representen. ¡Creo haberme explicado!

El Pilar no se rinde. Federico Jiménez Nicanor, 1886

Pues bien, una expresión con casi mil años de historia a sus espaldas, propia de los ejércitos medievales sin que haya que descartar su uso en tiempos de Roma, lo que le conferiría más de veinte siglos de historia, sigue usándose bajo connotaciones parecidas aunque en escenarios distintos por los españoles, que como pueden comprobar al cabo de tantas entradas, tenemos la más rica e histórica lengua que muchos para sí quisieran... Y es un placer investigarla y difundirla. 

1 comentario:

Mounia ElAmrani dijo...

excelente explicaciòn.Se me va a quedar bien grabada en la memoria.El español es una lengua extremadamente rica y cargado de historia. El hablarla siendo extranjera me llena de orgullo.