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miércoles, 30 de enero de 2013

Cádiz inventó la tanda de penaltis


Desde que en 1863 se establecieran las reglas del fútbol, el deporte arrasaba en todo del Reino Unido. William McCrum (hacia 1862-1932) tenía los mismos años que el “balompié” y en su Irlanda natal, tan enemiga y tan contraria a todo lo que sonara a inglés, el fútbol había hecho estragos y convencido a los más jóvenes de lo divertido y apasionante que era. William era hijo de un rico y afortunado industrial que se dedicaba a la fabricación y venta de lino, por lo que vivió holgada y despreocupadamente sus días, dedicándose a esa afición balompédica que lo hizo militar en las filas del Milford Football Club, jugando durante muchas temporadas como portero aunque los resultados no acompañaran al equipo de su pueblo natal, que se conocía como Milford Everton y que acabaría en la temporada de 1890 perdiendo los 14 partidos de la liga, con 62 goles en contra y 10 a favor.

Pero el fútbol era entonces un deporte de caballeros, como sigue siendo el rugby. En aquella época era inconcebible que un jugador diera una patada a otro intencionadamente para cortar una acción, aunque la pasión que empezaba a desatar se había trasladado al terreno de juego y los menos “gentleman” no dudaban en evitar un gol en la propia portería, por lo civil o por lo criminal, haciendo referencia a lo que dijo en su día un famoso entrenador. McCrum se desesperaba desde su portería, observando como el club de sus amores erraba en el tiro y le faltaba gol, y cuando estaba a punto de lograrlo, la defensa rival utilizaba las artimañas más rebuscadas para derribar a sus delanteros. Tras aquella maldita temporada de 1889/90, McCrum ideó una manera de castigar las acciones más violentas y consiguió que la Asociación de Fútbol aprobara su idea: lanzar un disparo, sin rivales de por medio, delantero-portero solos ante el peligro, si se había producido de manera improcedente el derribo de un contrario en la propia área en torno a la portería... Acababa de nacer el penalti, incorporado oficialmente a las reglas futbolísticas el 2 de junio de 1891.

Ahora bien, ¿y decidir el vencedor final de un partido que ha acabado en empate, con un tiempo de prórroga que también termine igualado en goles? Si leen las páginas de los organismos oficiales, les dirán que la primera vez que se introdujo la tanda de penaltis fue en la Eurocopa de 1976 disputada en Yugoslavia y que tanto la FIFA como la UEFA la habían aceptado tras la propuesta del árbitro alemán Karl Wald. Pero amigos, nada más lejos de la realidad. Porque el inventor fue el periodista gaditano Rafael Ballester, que, tras un reñido Trofeo Ramón de Carranza, escribió su columna para el Diario de Cádiz proponiendo que se resolvieran los empates de una manera más emocionante, deportiva y animosa que la de aquel 1957 en la que el Sevilla Fútbol Club ganó ante Athletic de Bilbao gracias a la diosa Fortuna, pues tras 90 minutos de igualdad y 30 de prórroga sin que ninguno se aventajara en el marcador, una moneda decantó la suerte para los sevillistas. La idea de Rafael Ballester fue puesta en marcha por vez primera en el Carranza de 1962, final jugada por el Barcelona y el Zaragoza, llevándose la copa el equipo barcelonista.  

Era un 2 de septiembre de 1962. Tras el partido, prórroga incluida, en el viejo estadio gaditano seguía luciendo Zaragoza1 Barcelona 1. Se pasó a la primera tanda de cinco penaltis, que terminó con empate a tres. El árbitro y los presidentes decidieron que se lanzaran otros cinco. El Barcelona coló los cinco y el Zaragoza falló el primero. Y acabó el trofeo histórico con tanda de penaltis. Así que Cádiz inventó la tanda de penaltis, oficial para la UEFA desde el 1 de agosto de 1971 y para la FIFA desde el Mundial de España de 1982. 

2 comentarios:

Paco Tinoco dijo...

No sé cómo lo haces, pero me has vuelto a sorprender jejeje.......no sabía yo esta anécdota amigo David...si yo te contara experiencias que he tenido en el Trofeo Carranza.........

Anónimo dijo...

las experiencias de canutos en el futbol no valen.... jejeje

santi