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miércoles, 31 de octubre de 2012

El Cementerio de Granada


Mausoleo del Cementerio de Granada, foto extraída del Blog "Que ver en Granada".

La deuda histórica que con Carlos III sigue teniendo España es indudable. A los gobiernos ilustrados e “ilustrativos” del cuarto monarca español de los Borbones le debemos, entre otras, la Real Cédula de 3 de abril de 1787 que prohibía, por cuestiones higiénicas, de salud y como medida para cortar epidemias como la de 1775, el enterramiento en las Iglesias (costumbre centenaria en España) de ningún difunto, obligando a las poblaciones a que previeran espacios alejados de los núcleos urbanos destinados al enterramiento de los difuntos, naciendo, así, los cementerios en España.

Ejemplo de Cementerio Parroquial en Atienza, Guadalajara.

La medida de Carlos III no fue bien acogida. El clero español entendió que esta normativa iba a suponer una merma más que importante en sus ingresos así como en la influencia de la Iglesia. Además, iba a ser harto difícil conseguir que la ciudadanía se adaptara a esta nueva ley, en tanto en la conciencia popular seguía muy presente la importancia, sino necesidad, de descansar eternamente en “suelo sagrado”.

Cementerio de Barcelona, el mal llamado más antiguo de España.

La primera experiencia de un cementerio español alejado de terrenos eclesiales se produce en Barcelona, cuando por decisión ex profeso del obispo de la ciudad, se habilitan unos terrenos deshabitados cerca de la Playa de la Mar Bella. Corre el año de 1775 y éste, conocido como Cementerio General de Barcelona o de Poblenou, debería ser tenido en cuenta como el primer cementerio español, pero como quiera que fue destruido por completo por los franceses durante la invasión napoleónica que dio origen a la Guerra de la Independencia, en 1813 el arquitecto italiano Antonio Ginesi fue el encargado de construir el nuevo recinto funerario, bendecido por el obispo el 15 de abril de 1819. Así las cosas, NO ES EL MÁS ANTIGUO DE ESPAÑA. 
Cementerio parisino de Père-Lachaise.

El Cementerio General del Norte de Madrid fue el germen de los modernos cementerios españoles. Las obras se extendieron entre 1804 y 1809 y las proyectó y dirigió nada menos que Juan de Villanueva. Éste sería el modelo que siguieron los cementerios españoles, en el que el prestigioso arquitecto introdujo en nuestro país el novedoso sistema de los nichos que había visto en el cementerio parisino de Père-Lachaise(de 1803). Se entraba a este Cementerio madrileño por la actual calle de Magallanes y ocupaba los espacios por los que hoy cruzan las calles de Fernando el Católico, Rodríguez San Pedro y la plaza del Conde del Valle de Suchil. Actualmente, su lugar lo ocupa hoy el Corte Inglés de Arapiles. Fue derruido en 1891 y por tanto, TAMPOCO ES EL MÁS ANTIGUO DE ESPAÑA, ya que no existe. 


Uno de los arquitectos más importantes del neoclasicismo español fue el gaditano Torcuato Benjumeda (1757-1836), que proyectó un cementerio para la ciudad de Cádiz en 1802, pero las obras no empezarán hasta 1815 y se terminará en 1819. Así las cosas, cementerios antiguos en España hay que ordenarlos cronológicamente tal que así: Córdoba y Almería en 1805, Valencia en 1807, Málaga en 1810, Sevilla en 1819 (el de San Sebastián, no el actual de San Fernando que es de mediados del siglo XIX), el de Antequera en 1830, el de Torrero de Zaragoza inaugurado en 1834...
Dehesa del Generalife y Huertas donde se ubicó el Cementerio. 
La foto ofrece una vista de la Abadía del Sacromonte y está tomada del blog http://sulayr2010.blogspot.com.es

Y llegamos a Granada. El 26 de abril de 1804 se extiende otra Real Cédula de manos de Carlos IV, de forma que la prohibición expresa que 17 años antes había ordenado su padre Carlos III, había de seguirse a rajatabla. La ciudad de Granada sufrió ese mismo año de 1804 una epidemia de fiebre amarilla bastante virulenta, de modo que el Capitán General Tomás de Morla, ordena de manera definitiva que los fallecidos (y especialmente los que habían muerto por contagio) se entierren en las afueras, como medida de prevención ante la epidemia. Para ello, la Iglesia Católica adquiere los terrenos que habían sido conocidos como Huerta de las Barreras (por su propietario) o Haza de las Escaramuzas, poético nombre que se relaciona con la Toma de Granada por los Reyes Católicos. 
Proximidades del Cementerio de Granada

Fue en 1804 cuando se habilita el espacio, cerrado por altas tapias y que tenía como trabajador a Miguel Requena, su primer guarda, cuyo sueldo salía de los diezmos de las Parroquias y que terminó por bautizar castizamente el cementerio, en tanto el pueblo de Granada comenzó a conocerlo como La Haza del Tío Requena. En 1805, este cementerio fue el único que quedó en la ciudad, que había habilitado varios espacios alejados del casco urbano, caso de las necrópolis de Tinajerías, del Pozo de Almengor, el del Camino de los Abencerrajes (en dirección a Huétor Vega) y el de San Antonio cerca del Arco de Fajalauza, que ya fue usado como cementerio público en 1672, no conociéndose en España ninguno otro más antiguo. Por todo esto, Granada tiene hoy día el cementerio más antiguo de España (de 1804) y además, fue la primera ciudad española en contar con un cementerio público independiente a los cementerios eclesiales. 


Aquel 1804 el Cementerio de Granada tenía capacidad para siete mil sepulturas y de él dan buena cuenta los ingenieros franceses que en 1811 trazan un plano del mismo. En 1827, será el arquitecto granadino José Contreras (dinastía de artistas que se remonta en la ciudad hasta finales del siglo XVIII) el que le daba forma, ampliando hasta 12.000 la capacidad de enterramientos y otorgándole una forma clásica basada en una amplia plaza porticada en torno a la que tendrían cabida los nichos entre las columnas mientras que los mausoleos ocuparían dos hileras paralelas, formando un camino hacia la Capilla, opuesta a la entrada principal. El dórico era el elemento que lo distinguía. He aquí el modelo que hoy ofrece la parte más antigua de nuestro cementerio. 

El proyecto para Madrid de Francisco Enríquez basado en el de Granada.

Interesantísima es la participación del arquitecto granadino Francisco Enríquez Ferrer en el cementerio de Granada, haciendo planos para su reforma. En 1842 diseña un conjunto neoclásico soberbio y magnificado que la ciudad no puede costear. Pero como arquitecto, desarrolla su labor en Madrid, siendo nombrado maestro de obras de la Corte y participando en proyectos encargados por la Reina Isabel II, como el caso nada menos del actual cementerio madrileño de San Isidro. La parte que el arquitecto granadino proyecta, se basaba en el modelo que diseñó para Granada, siendo aprobado el proyecto por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1852. Proponía una novedosa planta en forma de anfiteatro consiguiendo así un grandioso parque ajardinado de carácter romántico.

Interior del Cementerio de San José de Granada.

Hoy, el Cementerio de San José de Granada se jalona de mausoleos, placas románticas, obeliscos y esculturas y grupos fúnebres en piedra y mármol de lo más granado de nuestra escuela escultórica y de artistas reconocidos de la talla del italiano Enrique Batti o del prestigioso Agustín Querol. Descansan eternamente en el solar granadino ilustres de la talla de Melchor Almagro, el padre Echevarría, Isidoro Máiquez, los geniales artistas de la familia Rodríguez Acosta, el maestro Manuel Gómez Moreno, el mejor alcalde don Antonio Gallego Burín, el excelso Ángel Ganivet y la poetisa Enriqueta Lozano, entre otros.

Y para orgullo propio, es, indudablemente, el más antiguo de España­.




martes, 30 de octubre de 2012

El Mesías español


Basílica de San Vicente de Ávila. En éste y en el barrio de Santo Domingo estuvo la judería.

La Basílica de San Vicente de Ávila ha sido considerado el origen del universo judaico de esta vieja ciudad castellana, citando entre el aurea de leyenda una historia posiblemente acaecida en el año 306. La tradición nos interesa poco hoy, pero sí que desde principios del siglo IV y aún inmersos en el mundo romano, Ávila fuera ya escenario de hebreos, que algunos retrasan al siglo XI y cómo se repoblaron las tierras abulenses a partir de judíos. Lo interesante quizás es que el pueblo de Moisés gozó de una alargada e histórica presencia en una tierra como esta, de místicos... Y DE PROFETAS.

Iglesia de las Nieves sobre la Sinagoga de Belforad y Casa del Rabino de Ávila.

Los actuales barrios de San Vicente, pero especialmente el de Santo Domingo, serán los principales enclaves urbanísticos judíos en Ávila. Y allí en el siglo XIII, surgirá la famosa figura de Nissin Ibn Abraham (Nissim, hijo de Abraham), que de repente, anunció la llegada del Mesías sin aclarar jamás si era él mismo el enviado, el escogido por Dios, encargado de traer la paz a la humanidad y restaurar el Reino de Dios. Entre otras cosas porque un judío no puede autoproclamarse como Mesías, pero sí ejercer de profeta.

Antigua sinagoga abulense de Don Samuel.

Nissim organizó toda una revolución entre los hebreos abulenses, comportándose como un iluminado que a través de sus textos, se hizo de una poderosa legión de seguidores que dividieron a la comunidad judía. Algunos, creyeron a pies juntillas que en efecto, el “hijo de Abraham” había sido elegido por Yavhé y estaba llamado a restituir a su pueblo, la Tierra Prometida. Y para ello anunció el día en que todos serían testigos de un hecho prodigioso que los convencería definitivamente. Fue así como en la primavera de 1295, los hebreos de Ávila se dieron cita en la sinagoga de la ciudad, expectantes por ver y ser testigos de un acontecimiento prodigioso... Pero pongámonos en situación.

Placa en los Jardines del rabino abulense Mosén de León.

El reino de Castilla fue quizás el más permisivo con los judíos, un pueblo perseguido y masacrado históricamente. No sería hasta 1360 cuando se desató una verdadera oleada persecutoria, quizás motivada por el creciente estatus y consideración que alcanzaron en los negocios e incluso en la corte, pues no podemos olvidar que durante los reinados de Alfonso X el Sabio y de Sancho IV, fueron especialmente admirados y en concreto desde el plano intelectual y su participación en las “Escuelas” castellanas, gérmenes universitarios. Por el contrario, en el mundo musulmán, ejemplos como el acaecido el 30 de diciembre de 1066 en Granada, dejan perfectamente claro que la tan mentirosa y prodigada historia de “LA CONVIVENCIA DE CULTURAS EN al-ANDALUS no es más que leyenda pura y dura que con intereses oscuros, nos sueltan los políticos una y otra vez. En aquella Granada de hace diez siglos, los musulmanes masacraron y mataron a mil quinientas familias judías, lo que nos daría una cifra de entre 9.000 y 10.000 muertos.

Pero los judíos en la Castilla del siglo XIII tenían una consideración especial. No sabemos aún por qué Nissim de Ávila organizó toda una revuelta pública augurando la llegada del Mesías, pero el reclamo fue seguido multitudinariamente y el pueblo hebreo  se congregó hasta abarrotar la sinagoga abulense ese 1295, en tiempos de la Pascua (hacia el mes de abril de aquel año). De repente, lo que vieron de sorprendente los judíos fueron cruces, cruces y más cruces dentro de su sagrado edificio que promovió una masiva conversión al cristianismo, dejándonos todavía la incógnita de si fue una operación gestada por los católicos para forzar la abjuración hebrea de su fe, o si en efecto, Nissim, hijo de Abraham, habría aceptado voluntariamente la fe de Cristo y urdió esta trama para que su pueblo aceptara la fe católica. Si fue esto último, el fin de su estratagema funcionó.

De aquella curiosa manifestación mesiánica sabemos de la conversión de Amer de Burgos, escritor y médico que era rabino y que en aquel 1295 abrazó el cristianismo para ser bautizado como Alfonso (y reconocido históricamente como Alfonso de Valladolid), y que él mismo cuenta que fue a raíz de la experiencia de Ávila, donde en el momento de esperar algo prodigioso para su fe y para su pueblo, un crucifijo de color rojo apareció milagrosamente sobre las túnicas de muchos de los allí reunidos. Murió con fama y prestigio cultural, ordenado como sacerdote, en el Valladolid de 1346.

La imponente vista de la ciudad de Ávila

La presente entrada de esta Alacena narra un hecho curioso... el profeta judío de España. Pero también recuerda que la convivencia entre culturas dentro de la Edad Media española es una falacia, como que Ávila ha sido tierra de excelentes predicadores, de portentosos místicos, pues a Nissim le siguieron, ya en el siglo XVI, las incontestables figuras de San Juan o Santa Teresa. ¡De Ávila, claro!

lunes, 29 de octubre de 2012

La Guerra de Marruecos


El ejército del sultanato de Marruecos venía atacando tanto los muros de las ciudades de Melilla como los de Ceuta desde al menos 1840. Estas ciudades eran de España antes, mucho antes de la creación de Marruecos, del que podemos hablar como país, tal y como lo conocemos, a partir de la dinastía alauita (la misma que hoy sigue en el trono marroquí) y tal vez a partir de 1770, cuando definitivamente conquistan ciudades en manos portuguesas que determinan el territorio marroquí tal y como es hoy. Es decir, mientras que Melilla es española desde 1497 y Ceuta es española desde 1580, Marruecos, como país, no existió hasta 1766, por lo que es prácticamente imposible que haya algún tipo de reclamación y menos, que es lo que ahora nos interesa, que los marroquíes intentaran anexionarse Ceuta y Melilla en la época que nos ocupa y de la que hoy se cumplen años. 

Sea como fuere, España precisaba de una acción que dejara claro la soberanía de las ciudades de Ceuta y Melilla, pero especialmente que devolviera la tranquilidad a los habitantes de estas dos plazas, asfixiados y amenazados de continuo y que habían sido testigos de los ataques de 1840, 1844, 1845, 1848, 1854 y 1859, éste último el detonante definitivo de la conocida como Guerra de África, Guerras de Marruecos o Primeras Guerras Africanistas de España. Sea como fuere, un 29 de octubre de 1859, una bandera española es quemada en los muros de la frontera de Ceuta con Marruecos y desata la operación militar que estaba aprobada por el Congreso desde el 22 de octubre. Esta intervención militar contaba con el visto bueno de los Gobiernos de Francia y de Inglaterra.

El General Leopoldo O`Donnell.

La Guerra duró hasta el 26 de abril de 1860 participando 40.000 soldados españoles que recibieron 4.100 bajas, frente a 140.000 soldados marroquíes que recibieron 6.000 bajas. Ese mismo 26 de abril de 1860 se firma el Tratado de Wad-Ras, en el que se estipularon los siguientes acuerdos:

*España será poseedora de Ceuta y Melilla a perpetuidad.
*Cesarían los ataques e incursiones a Ceuta y a Melilla.
*Las Islas Chafarinas pasaban a ser de España, para el control del Mediterráneo.
*El sultanato de Marruecos acordaba pagar una indemnización de 100 millones de pesetas.
Tetuán quedaba en manos españolas hasta que se cumpliera el acuerdo.

Iglesia de la Virgen de las Victorias del Barrio de Tetuán de Madrid.

A finales de abril de 1860, los soldados españoles regresan a casa y pisan la Península. La idea del Gobierno de Isabel II es homenajear a los héroes de África como es debido, por lo que miles de soldados acampan a las afueras de Madrid, en un descampado que les servirá hasta que concluyan los preparativos para el homenaje, entre los que está una entrada triunfal en la capital, el levantamiento de arcos de triunfo de flores y guirnaldas y una revista y parada militar con la Reina en la presidencia. Pero, por motivos económicos, nunca sucedió. Los militares aguardaron meses enteros, atrayendo en torno a ese improvisado campamento a comerciantes y a trabajadores que con sus distintos oficios, fomentaron un establecimiento que pasó de ser provisional a oficial, de forma que nacería el barrio de Tetuán de Madrid, cuyo nombre completo, a raíz del episodio histórico que estamos narrando, fue el de Tetuán de las Victorias.

La Calle Tetuán de Sevilla. 

Muchas ciudades se hicieron eco de esta exitosa empresa militar española, como se puede comprobar en el nomenclátor de ciudades del abolengo del sevillano. En su centro histórico, la calle Tetuán es recuerdo imborrable de esta conquista y victoria militar sobre Marruecos.

Fernando VII arrodillado ante la Virgen de las Angustias de Granada.

Y al fin, Granada, el 6 de noviembre de 1859, ya iniciada la Guerra que contamos y este episodio que sucedió justo hace hoy 153 años, se reunió en torno a la Virgen de las Angustias. La convocatoria partió del Ayuntamiento, siendo apoyado por parte del Arzobispado y de la Capitanía General. Consistió en una Misa de petición dentro de la Iglesia (todavía no era Basílica) de las Virgen de las Angustias, ante la que se rogó que los soldados españoles tuvieran un feliz final y regresaran salvos de la campaña militar. En todo caso, la que es Patrona de Granada, parece que estuvo atenta al ruego de los granadinos e intercedió por los soldados de España.

Triunfo del Ejército Español en Marruecos.

Y así es cómo, hace hoy 153 años, en desagravio por quemar una bandera española, los marroquíes aceptaron que Ceuta, Melilla y las islas e islotes frente a sus costas serían a perpetuidad de España, y como la historia está como lección y dice el pueblo que las modas siempre vuelven, a lo mejor es buen momento para recordarle a más de uno, Catalán o marroquí, que hoy como ayer, las tropas españolas y la Virgen de las Angustias están deseando entrar en acción, las primeras haciendo lo suyo y ELLA, en lo suyo también.
Angustias, Patrona de Granada.

domingo, 28 de octubre de 2012

El heredero de España


El heredero de España José Fernando de Baviera

José Fernando era el sobrino-nieto del rey de España. Pero también el bisnieto de Felipe IV, el penúltimo de los Austrias españoles, por lo que a nadie como a él le correspondía heredar el trono hispano y ser el continuador de la gloria imperial española. El 15 de septiembre de 1696, el rey Carlos II, que como ya sabrán muchos era un despojo genético, una aberración de herencias sanguíneas, testaba en el Palacio Real de Madrid decretando heredero universal de la Monarquía a nuestro protagonista de hoy. Eran favorables a que la dinastía Bávara se sentara en el trono imperial, nada menos que prohombres tan importantes como el Duque de Alba, el Duque de Osuna, el Duque de Pastrana o el Marqués de los Vélez.


El hombre más influyente en la España del momento era el Cardenal Portocarrero, un cordobés que eclesiásticamente era el “Primado de España” y que políticamente ostentaba el cargo de lugarteniente del Reino y Regente en nombre de Carlos II. El poderoso cardenal estaba llamado a ser Regente-Gobernador con muy amplios poderes en el mismo instante en que muriera Carlos II, mientras alcanzara la mayoría de edad José Fernando, el heredero, un alemán que si atendemos las palabras del rey, era más español que un Borbón y más legítimo que un francés. Y son estas las palabras del testamento:

Consejo de Estado de Carlos II

Declaro por mi legítimo sucesor en todos mis Reinos, Estados y Señoríos al Príncipe Electoral Joseph Maximiliano, hijo único de la Archiduquesa María Antonia, mi sobrina, y del Elector Duque de Baviera, hija también única que fue de la Emperatriz Margarita, mi hermana, que casó con el Emperador, mi tío, primera llamada a la sucesión de todos mis Reinos por el testamento del Rey mi señor y mi padre, por las leyes de ellos; supuesta, como dicho es, la exclusión de la Reina de Francia mi hermana; por lo cual el dicho Príncipe Electoral Joseph Maximiliano como único heredero de este derecho, varón más propincuo a mí y de la más inmediata línea, es mi legítimo sucesor en todos ellos.

Y aparece la figura del francés, el eterno enemigo de España, y que en esta ocasión era Luís XIV el “rey Sol”. El monarca estaba ya planteándose cómo quedaría el Mundo a la muerte de Carlos II y qué actuaciones militares tendría que llevar a cabo para asegurarse una porción generosa del botín. Y el botín, obviamente, era partir el Imperio español, de forma que para José Fernando de Baviera quedara España y América, para el nieto (que luego fue nuestro rey y primer Borbón, Felipe V) Nápoles, Sicilia, Toscana y Finale, a los Austrias vieneses, es decir, a los Habsburgo, el rey francés, sin vela en el entierro, les había prometido el Milanesado y él, se reservaba para incluirla a Francia, la provincia de Guipúzcoa. Me imagino que ya están entendiendo por qué el trono español acabó al final en manos francesas, o mejor dicho, la corona española sobre las sienes de un francés.

Escudo de los Reyes de Baviera.

El caso es que un 3 de febrero de 1699 moría a la tierna edad de 6 años y tres meses el legítimo heredero español, José Fernando de Baviera. Sin razón aparente comenzaron a surgir en el pequeño José Fernando ataques de epilepsia, vómitos y pérdidas prolongadas de conocimiento. Los rumores quizás no iban mal encaminados: el niño José Fernando había sido envenenado. A día de hoy, ni se puede confirmar, ni se puede descartar. La mano de Francia era a finales del siglo XVII, excesivamente alargada.

Luis XIV firma la Paz con España...

El Consejo de Estado se dio cuenta que los enemigos extranjeros, con Francia, Inglaterra y Holanda a la cabeza, intentaría la desintegración de España. La siguiente opción legítima tras la muerte del de Baviera, era volver a sentar a un Habsburgo en el trono de Madrid. Pero la monarquía austríaca era demasiado poderosa y sus posesiones enormes dentro del Continente como para que encima recibieran nada menos que el Imperio Español. Los franceses se vieron amenazados, y los ingleses patalearon desde sus islas. Al final, los embajadores franceses fueron los más útiles y los más decisivos, comprando la voluntad de los regentes españoles que consiguieron convencer al que ya era lo menos humano que una persona podía ser... Carlos II, presa del miedo, sabiendo que moría, acababa de pedir que desenterraran a su padre (35 años muerto), mientras besaba sus restos y se pasaba las noches enteras rodeado de los cadáveres de sus antepasados, soñando con el momento de reunirse con ellos.

La familia del rey francés Luis XIV

No sería difícil pues, que  el 28 de octubre de 1700, tres días antes de morir, Carlos II firmara un nuevo testamento. El Cardenal Portocarrero escribía a Luís XIV, rey de Francia, diciéndole: Su Católica Majestad don Carlos II, destina otro príncipe que restablecerá la España en su antiguo lustre, su Augusto Nieto el Duque de Anjou”. Contentos los alemanes (que desde siempre estaban a otra cosa, pero que esa otra cosa ya hemos visto, supone ser la potencia económica más grande de Europa), contentos los ingleses y contentos los franceses, los únicos descontentos eran los menos problemáticos, los austríacos. Hubo guerra, sí, pero menos de la que podía haber habido y de las consecuencias que pudo tener si el trono es ocupado por los Austrias. La Primera Guerra Mundial, posiblemente, hubiera estallado a finales de 1700.

El Palacio de los Wittelsbach.

Pero yo me pregunto... ¿Qué hubiera sido de España con José Fernando como rey? La casa de Wittelsbach se sentaría en el trono. Los de Baviera han demostrado que con más de 1.500 de tradición, sabían componérselas. Eran príncipes electores, esta familia dio dos Emperadores al Sacro Imperio Romano y hoy día, Baviera sería parte de España o seríamos un mismo concepto nacional. Hay que recordarles a algunos que hablamos de Múnich, de una región de mayoría católica que desde 1947, hace nada menos que 65 años, gana en todas las elecciones la centro-derecha, y que en su geografía están BMW, Audi, Siemens, la aseguradora Allianz y firmas deportivas como Adidas y Puma, entre otras tantas. Imaginen: Múnich, Augsburgo, los Caballeros Teutónicos, la casa real de Hohenlohe, ciudades medievales, un patrimonio histórico como el de la foto de arriba y una economía fortísima, quizás de las más prósperas del Mundo.

Ésa es Baviera y de Baviera nos venía el heredero... Pero, la historia es caprichosa y hoy día...

sábado, 27 de octubre de 2012

Santiago Ramón y Cajal

«Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey.

En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes, que no llega hoy, según mis informes, al tercio de los matriculados en años anteriores. Casi todos los maestros dan la enseñanza en catalán con acuerdo y consejo tácitos del consabido Patronato, empeñado en catalanizar a todo trance una institución costeada por el Estado.

A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales. «

¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador.

No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral, ni cabe explicarlo por móviles utilitarios. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! ¡Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana y del descomedido hermano que lo representa!.

La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza (sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables «maketos») con la más negra ingratitud.

A pesar de todo lo dicho, esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos, prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y desmembraciones fatales para todos. Estamos convencidos de la sensatez catalana, aunque no se nos oculte que en los pueblos envenenados sistemáticamente durante más de tres decenios por la pasión o prejuicios seculares, son difíciles las actitudes ecuánimes y serenas.

No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional. Sean autónomas las regiones, mas sin comprometer la Hacienda del Estado. Sufráguese el costo de los servicios cedidos, sin menoscabo de un excedente razonable para los inexcusables gastos de soberanía.

La sinceridad me obliga a confesar que este movimiento centrífugo es peligroso, más que en sí mismo, en relación con la especial psicología de los pueblos hispanos. Preciso es recordar –así lo proclama toda nuestra Historia– que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. Nos falta el culto de la Patria Grande. Si España estuviera poblada de franceses e italianos, alemanes o británicos, mis alarmas por el futuro de España se disiparían. Porque estos pueblos sensatos saben sacrificar sus pequeñas querellas de campanario en aras de la concordia y del provecho común.

Texto extraído del libro que escribió don Santiago Ramón y Cajal bajo el título “El mundo visto a los 80 años. Impresiones de un arteriosclerótico”. Fue publicado por la Tipografía artística Alameda, Madrid, en 1934. Sin comentarios a éstas palabras de uno de los más grandes genios de los siglos XIX y XX.

viernes, 26 de octubre de 2012

Las mentiras catalanas


Carta de un catalán:
QUIERO SER SOLIDARIO
                                                         
Tengo nacionalidad española vivo en Cataluña y quiero ser solidario con el resto  de los españoles. No quiero ser diferente, pero si quiero ser y tener las mismas condiciones de vida que todos ellos, por eso: 
                                                                          
QUIERO Que mi IPC (último) del 4,1 sea el de la media de toda España, o sea el 3,8 (cada año es superior y me aleja del resto de los españoles). 


QUIERO Que una vivienda en Barcelona, valga lo mismo que otra en cualquier
punto de Extremadura. Con el costo de una en Barcelona me permitiría comprar tres, vivir en una y alquilar dos y así conseguiría incrementar mis ingresos. 



QUIERO Que el agua que en una urbanización próxima a Valencia cuesta 0,2 euros, valga igual que la que yo pago: 18 Euros. 



QUIERO Que el billete ordinario del bus de Zaragoza con un coste de 0,75 Euros, sea lo que me cuesta a mí que ahora pago 1,15 Euros en Barcelona. 



QUIERO Que el impuesto de Transmisiones Patrimoniales del País Vasco, que ahora está exento, sea igual para mis hijos cuando hereden (si es que lo logran), porque en Cataluña tiene una escala semejante a la del I.R.P.F. 



QUIERO Que la ITV que en Melilla cuesta 19 euros, sea igual a la que yo pago aquí, en concreto 44,65 Euros.


QUIERO Que de las seis salidas que tiene por ejemplo la ciudad de Madrid sean de pago al menos cinco, como ocurre en Barcelona y no gratuitas como ahora. 


QUIERO Que cuando mis hijos empiecen el curso tengan los libros de texto gratis y un ordenador para cada dos niños como en Extremadura y no gastarme entre 200 y 300 euros en libros y un ordenador para casi cada dos clases como ahora. 



QUIERO Que la red de autopistas que atraviesa Andalucía sea totalmente de pago y carísima como la que cubre Cataluña, y no gratuita como ahora a pesar de que la densidad de tráfico es una 20ª parte de la de las autopistas catalanas. 



QUIERO En definitiva, ser igual. Los pensionistas catalanes tienen unos ingresos idénticos a los de otro que viva en cualquier parte de España. 



Por eso, cuando yo sea igual que todos los españoles, con todo lo que me sobre, gustosamente ¡SERÉ SOLIDARIO!



RESPUESTA QUE DICHO CATALÁN RECIBE  DE UN CHICO DE SANTANDER:                                              

Supongo que esto lo mandas como un chiste, porque:

1: El IPC en Cataluña, como bien sabes, lo marcan las empresas e instituciones que operan en Cataluña. ¡Quéjate a los políticos y empresarios catalanes!


2: El precio de la vivienda viene marcado, a parte de la lógica de la 'oferta y demanda', por el precio del suelo,   sobre el que puede actuar el ayuntamiento y el consejero de turno. ¡Reclama a tu alcalde y a tu presidente!

3: El precio del agua y del autobús, (que por cierto, en Santander vale 1,30 euros),  lo pone el ayuntamiento. ¡Reclama a tu alcalde!


4: El impuesto de transmisiones patrimoniales es una competencia transferida a las comunidades autónomas desde hace dos años y medio. En Cantabria tampoco lo tenemos. ¡Reclama a tu Presidente!


5: Gracias a vuestras famosas autopistas de pago (que tenéis desde los años 60, construidas con dinero de todos los españoles y cuando nadie tenía autopistas) y a otros privilegios "históricos", estáis donde estáis. ¡Por cierto!, creo que algún familiar de Pujol chupa algo de los peajes ¿no?; (quizá no te hayas enterado de esos juicios en que han condenado a los familiares de Pujol. Como estás mirando sólo lo que pasa fuera, ni te habrás podido o querido enterar.



6: Evidentemente el pensionista catalán, al igual que el resto,cobrará en función de lo que haya cotizado, me parece lógico. ¿A ti no?


7: Cuando pago impuestos no me siento solidario, sino que hago lo que tengo que hacer.  Solidario me siento cuando he donado sangre, cuando he colaborado con Cruz Roja en  los centros de emigrantes, o cuando he estado de cooperante dos veranos en Malí con  Manos Unidas.


8: Por cierto, me siento "gilipollas" cuando pago a los traductores de catalán en la UE y para colmo en nuestro propia SENADO, a las embajadas catalanas, a la televisión catalana, o cuando me entero que el 60% de la deuda de la sanidad pública de toda España está provocada por la sanidad catalana. ¡VIVA LA SOLIDARIDAD CATALANA!


Y colorín colorado, este embuste de los nacionalistas catalanes, se ha acabado....