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lunes, 10 de diciembre de 2012

Palacio de la Zarzuela


"Cacería Real", de Diego Velázquez (1642)

A las afueras de Madrid los ciervos y jabalíes constituían un extraordinario reclamo cinegético que los amantes de la caza no iban a desaprovechar. El entorno, rodeado de inmensos zarzales, ponía además mayor dificultad y riesgo a los atrevidos “escopeteros” animados por la cantidad de piezas a cobrar. A finales ya del siglo XVI, el lugar es ampliamente conocido por los monteros reales que llevan a Felipe II (ciertamente no fue el rey más cazador de los que hemos tenido) o a su hijo, Felipe III, hasta este lugar. Desde entonces, empieza a ser conocido por la especie arbustiva y espinosa que todo lo ocupa. Acaba de bautizarse como La Zarzuela.

La Zarzuela, grabado de Louis Meunier (1665)

En 1627, el rey Felipe IV quería disponer de un lugar donde refugiarse en caso de que se alargaran las jornadas de caza. Fue así como se construyó un pabellón para que descansara y durmiera Su Majestad mientras aguardaba al momento propicio para cobrar liebres, gamos o corzos. Manos a la obra se ponía Juan Gómez de Mora (1586-1648), un arquitecto fiel al estilo de Juan de Herrera y que desde 1610 trabajaba a las órdenes de Felipe III. Conoció las mieles de la  influencia y aprovechó sus relaciones con el poder, pero igualmente supo de rivalidades al punto que una enemistad con el valido real, el Conde Duque de Olivares, le supuso, a pesar de haber estado al servicio de dos reyes, el destierro de la Corte y la inhabilitación como creador. Pero antes de caer en desgracia, Juan Gómez de Mora había ejecutado las obras de remodelación del Alcázar Real de Madrid en 1610, la Plaza Mayor que le ocupó de 1617 a 1619 y al fin, justo antes de su rivalidad con el valido, este palacete en 1627, que trazó como un sobrio edificio rectangular del típico barroco madrileño, inspirado en las villas de Andrea Palladio.

La Zarzuela, grabado de Louis Meunier (1665)

El Pabellón de Caza de La Zarzuela es un palacete campestre, un refugio de la actividad cinegética. Tres alturas (sótano y dos plantas, proporciones rectangulares, sobriedad decorativa... en 1649 Pedro Calderón de la Barca representaba en este Palacio una obra, lo que significa el nacimiento del género musical patrio, del más español de los modos y maneras de hacer música. Y es que Felipe IV, gran amante del teatro, aficionado a los espectáculos musicales cargados de efectos, gustaba de celebrar representaciones nocturnas, fiestas cortesanas con música y contrataba compañías madrileñas que representaban obras donde se alternaba el canto con pasajes hablados. “El jardín de Falerina” (1648), “La fiera, el rayo y la piedra” (1652), “Fortunas de Andrómeda y Perseo” (1653), “El golfo de las Sirenas” y “El laurel de Apolo”, todas ellas escritas por Pedro Calderón de la Barca, son consideradas las primeras zarzuelas, a las que se le dio ese nombre por ser representadas en el lugar de la Zarzuela, o donde crecía abundantes zarzas.

Pero sigamos con el Palacio: Alonso Carbonell (1583-1660) fue el encargado de terminar la obra. Cubrió el palacete con techos de pizarra, otorgándole el inconfundible sabor castellano de las obras barrocas (de influencia herreriana) del centro peninsular. Añadió también una galería porticada y se esmeró en los jardines que articuló mediante terrazas que servirían, entre otros, para albergar el invernadero o el vivero de árboles. Fue con Carlos IV (uno de los mayores amantes de la caza de entre los Reyes españoles) cuando la construcción, que hasta entonces no dejaba de ser un confortable pero sencillo espacio para las monterías reales, se convertiría en un palacete. El bonachón de Carlos IV, que sentía una profunda pasión por la relojería y los mecanismos, lo decoró con tapices que salieron de la Real Fábrica española, además de manufacturas patrias como las porcelanas, lámparas, muebles y por supuesto, casi por encima del resto, los relojes neoclásicos que con tanta pasión mandaba construir y montaba él mismo.

Sorprendente parecido del Palacio del Duque del Arco con La Zarzuela.

A imagen de este Palacio se ejecutó en 1717 por orden de Alonso Manrique de Lara y Silva (Montero Mayor de Felipe V y Alcaide de El Pardo) un palacete de recreo que es conocido por el que fuera su primer propietario. El Palacio del Duque del Arco sirvió de acuartelamiento a las tropas republicanas durante la Guerra Civil, siendo usado desde 1974 y hasta su proclamación como rey por don Juan Carlos de Borbón, no pudiendo negar su proximidad con el Palacio del Pardo que entonces era la residencia del Jefe del Estado, el General Franco.

Estado en el que quedó el Palacio de la Zarzuela tras la Guerra Civil

Pero con la Guerra Civil el palacete quedó seriamente dañado. El arquitecto Diego Méndez lo reconstruyó (1958), conservando su caja primitiva y el muro porticado, y recreando los jardines ideados por Gaspar Bandal en el siglo XVII. Desde 1975 es la residencia oficial del Jefe del Estado Español y Rey, continuador de la Corona Hispana. Un palacete que en todo momento dista de la grandeza y fastuosidad del Palacio Real, considerado el más grande y cuidado de todo Occidente (no ya sólo de Europa) y que tiene el honor, incluso, de prestarle a la “ópera a la española” su nombre.


2 comentarios:

echaniz dijo...

Donde puedo conseguir las fotos que publicáis sobre la zarzuela?

David R.Jiménez-Muriel dijo...

En las páginas de la Biblioteca Nacional, los archivos históricos.