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lunes, 24 de diciembre de 2012

El origen del Belén


Escena del Nacimiento del Belén del Palacio Real de Madrid (1740-1850)


Soy el primer enemigo de creerme todo lo que leo sin comprobarlo antes. Es una de mis escasas virtudes que por cierto comparto con muy pocos ciudadanos. De ahí que en un día como este donde el Nacimiento de Cristo ocupa un lugar preferente en los hogares de los cristianos, quisiera desmentir bulos históricos y comentarios que se repiten sistemáticamente faltando a la verdad y a la razón. El principal de ellos apunta que el Belén (o Nacimiento, o Pesebre...) en España fue introducido por Carlos III y la corte real hispana la encargada de difundir y de extender la tradición. ¡Falso! Pero empecemos por el principio...

Lóculo del Arenario de la Catacumba de Priscila. La Virgen y el Niño (S. II)

La primera obra que representa Nacimiento de Cristo se puede contemplar en la Catacumba de Priscila, una serie de subterráneos/refugios cristianos de la Ciudad de Roma que desde el siglo II contuvieron la esencia de la espiritualidad cristiana y el abrigo de los fieles perseguidos por la autoridad romana. En el Arenario, una serie de galerías muy largas con bóvedas que contenían en las paredes agujeros preparados para nichos, que bajo el nombre de lóculos, un fresco de casi 1.900 años reproduce la Natividad por vez primera... Los nichos de los que hablamos eran oquedades en las que se pondría acostado el cadáver y luego sellarlo; puede sorprender sus distintos tamaños, y es que la falta de espacio hacía que estos lóculos se acondicionaran según el difunto. Bien, en uno de estos lóculos, se representa a la Virgen vestida con una túnica de manga corta y un velo; sosteniendo entre sus brazos al Niño Jesús y frente a ella, un personaje masculino, que tal vez sea Isaías y por ende, se escenifique el pasaje del Antiguo Testamento (Libro de los Números) en el que se lee: “Álzase de Jacob una estrella, surge de Israel un cetro”. De lo que no hay duda es que se trata de la representación más antigua sobre la Virgen, que es una mujer con un niño en brazos y que un personaje masculino señala a una estrella.

Sala de la Velatio. Fresco de la Orante de la Catacumba de Priscila (S. II)


En esta misma Catacumba, una zona llamada Velatio (es decir, donde se enterraban a cristianos de la misma familia que estaban en vela, dormidos, o lo que es igual: esperando la Venida de Cristo) contiene un fabuloso fresco o si lo prefieren el primer tríptico de la Historia del Arte. Pintado en forma de luneta, en la izquierda, tres personajes. Al centro, una figura femenina en actitud orante y a la derecha una mujer con el Niño en brazos. Los críticos consideran que narra la vida de una señora enterrada allí. La primera escena mostraría su matrimonio y el pergamino son las obligaciones legales de los esposos. La escena de la derecha solo indica que ella llegó a ser madre y la curiosa escena central representa a la mujer en el cielo. Los frescos están datados en la segunda mitad del siglo III y hasta no hace mucho se consideraba que era una representación mariana, descartándose luego. El uso de dalmática (de acuerdo que era una prenda ordinara en el siglo III), la actitud más que orante, actuante de la figura central (si fuera una figura masculina, nos daría la impresión de contemplar la consagración sacerdotal) y que la pintura de una madre con el hijo que un siglo largo antes era la Virgen y Jesús ahora sea una escena de maternidad ordinaria y anónima, nos lleva a pensar que algo se ha pervertido en el camino. ¿Papeles de sacerdocio femenino en las primeras comunidades cristianas? ¿La interpretación de la Virgen como cabeza de la comunidad de los apóstoles tras la Ascensión y su labor sacerdotal? ¿Acaso no puede ser la familia de María con algún documento profético (escena de la izquierda), Ella misma al centro y su Maternidad como comprobación de su papel en la Redención (figura de la derecha)? Por si acaso, la sumo al listado de “Natividades” de la Antigüedad.

Cueva de Greccio en la actualidad con frescos del siglo XIII


Pero el Belén sólo pudo nacer en una mente despierta, sensible y capacitada para transmitir a la gente sencilla de la mejor manera posible los misterios de la fe, caso de la de San Francisco de Asís, el fundador de la Orden de su nombre, del amor a los animales (especismo, ecologismo o animalismo, como quieran). Fue tras una peregrinación a Tierra Santa que decide, en la Misa de Navidad del año 1223, escenificar a la luz de los Evangelios y la tradición piadosa popular cómo tuvo que ser el Nacimiento de Cristo. Y en una cueva del pueblo italiano de Greccio, próximo al convento del Santo (Asís), surgió el primer Belén de la Historia que en esa ocasión, contó con una representación viviente de un pesebre con una mula y un buey; eso sí, por cuestiones de respeto ferviente y sobre todo, por el frío, Cristo Niño era un muñeco articulado y no un recién nacido. ¡A lo mejor el Poverello no encontró a ninguna familia que le prestara a su hijo con el riesgo de coger un resfriado mortal! ¡O no se atrevió a que nadie escenificara nada menos que a Dios!

El primer Nacimiento del Mundo: Arnolfo di Cambio, 1289.


Si esto pasa en 1223, el primer Nacimiento del Arte se le encargó al insigne escultor Arnolfo di Cambio (hacia 1240-1310), que como arquitecto nos dejó las obras sublimes de la Catedral florentina (etapa inicial) y de la Iglesia que dicen, produce la enfermedad del éxtasis artístico, la Santa Cruz de dicha ciudad. El caso es que en 1289, el Cabildo Catedralicio florentino recepcionó el encargo que un año antes le había encomendado a Arnolfo: la talla de unas figuras en mármol blanco, que se conservan aún en Santa María la Mayor de Roma.

Nacimiento de la Catedral de Florencia, relieve de Lucca della Robia (1450).


El Renacimiento será el que cultive el tema de la Natividad y la escenificación del pesebre en mayor número de veces. La sensibilidad italiana (una vez más, le corresponde a Italia la paternidad/invento de algo) hizo que el cultivo de esta iconografía fuera exportada a otros países. Así podemos entender las muchas escenas del Nacimiento que la familia della Robbia (desde 1400 a 1525) trabaja para baptisterios, Iglesias, portadas de sacristías... Florencia y toda la Toscana se fue llenando de “Belenes” como el de la imagen superior, de Lucca della Robbia (1400-1482), que después realizaría su sobrino Andrea (1435-1525).

Belén de Coral de las Descalzas Reales de Madrid (hacia 1570).


En España, el primer Belén del que tenemos noticias documentales que pueden afirmar que no fue Carlos III el que lo introdujo, es el de la Catedral de Valencia, que en el 1468 se manda reponer, en tanto algunas de sus imágenes se habían deteriorado. Pero el más antiguo que conservamos se expone en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, conocido como el Belén de Coral (por el material en el que se hizo) que la ciudad de Trápani regaló hacia 1571 a Felipe II, coincidiendo tal vez con la victoria sobre los turcos en la Batalla de Lepanto. Esto nos sirve para desmitificar el origen napolitano del Belén, en tanto nace en la Toscana, el primero del Mundo iba destinado a la Catedral de Florencia y es Sicilia la que nos dejó el más antiguo. Esto no quita que a partir del siglo XVII, Nápoles se convirtiera en la ciudad con mayor número de artesanos dedicados a la ejecución de Nacimientos o Belenes, lo que hoy le da fama internacional.

Catacumba de San Sebastián de Roma


Al fin, no se nos pueden olvidar varias cosas. Fue Santa Clara de Asís (de nuevo la espiritualidad franciscana) la que introdujo la representación de los Tres Reyes Magos en los belenes. La verdadera escena, la más antigua, la más reconocible representación del Nacimiento está pintada al fresco en una de las galerías de columbarios de la Catacumba de San Sebastián de Roma. El Patrón de los Belenes y del belenismo es su primer “asociado y promotor”, San Francisco de Asís. El Belén de la corona española, que tiene piezas desde 1740 (traídas por Carlos III de Nápoles) se fue configurando progresivamente hasta 1850 y algunas partes son del mismísimo Francisco Salzillo. Fue tanta su popularidad y tan imitado por los nobles que se ha terminado creyendo que dio origen al belenismo español, cuando lo cierto es que la tradición de montar belenes en España, está documentada desde mediados del siglo XIII, con los primeros franciscanos en nuestra Nación. Hay que recordar que la tradición nos dice que fue el propio San Francisco (muerto en 1226) el que llegaría a la Península Ibérica para fundar el primer convento de su regla.

Siete siglos y medio después, Cristo vive en el arte y en la tradición familiar de España. 

1 comentario:

Santi dijo...

salvo para cuatro "salta-balates" el tema del sacerdocio femenino es un tema cerrado (si bien muy pésimamente definido por el bto. jpii) y cuyos antecedentes históricos, las diaconisas, daban un servicio muy determinado: ayuda al sacerdote en el bautismo de mujeres (por pudor, al hacerse por inmersión total de la mujer adulta) y en la atención a las viudas y poco más. casi menos "funciones" que tienen hoy en dia las religiosas.
luego, desde el punto de vista "práctico" que como los casados ayudarian a tener mas sacerdotes y conectar con la sociedad: falso. todas las confesiones herejes separadas de la iglesia que han introducido ministras, obispas y lo que le ha venido en ganas... están en una decrepitud tal... que su reduccion en la iglesia catolica solo se iguala a las ordenes mas desnortadas del posconcilio (jesuitas por culpa del p. arrupe y sucesores, y los que siguieron su estela hacia la autodestruccion).

un abrazo y una feliz y santa navidad.