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lunes, 17 de diciembre de 2012

Adidas



El 3 de noviembre de 1900 nacía en una pequeña población alemana de Baviera, en Herzogenaurach, Adolph Dassler, mayor de los hermanos Dassler que le darían a esta ciudad de 24.000 habitantes a tan sólo 23 kilómetros de Núremberg, la fama que hoy sirve para situarla en el mapa, ser la sede central de dos de las más importantes marcas deportivas del Mundo: Adidas y Puma.

Las zapatillas de las Olimpiadas de Ámsterdam de 1928 diseñadas por los Dassler

Adolph Dassler era conocido familiarmente como Adi. Junto a su hermano Rudolf, inicia en 1923 una pequeña empresa familiar en el mismísimo lavadero de la casa familiar, sin que la ausencia de agua corriente o electricidad fueran rémoras algunas para la creación artesanal de un calzado con aires deportivos que muy pronto sería demandado por la población alemana. El excelente cosido y el perfecto tratamiento que el diseñador de la “marca”, en este caso el mayor de los hermanos (Adi) comienza a introducir, le sirve para que en las Olimpiadas de Ámsterdam de 1928, las zapatillas que usan los atletas provengan de su firma. Dassler Company ya es reconocida en los ámbitos del deporte de élite y la Selección alemana de atletismo se fija rápidamente en el producto.

Jesse Owen en las Olimpiadas de Berlín de 1936.

En 1936 llegará el espaldarazo definitivo para la compañía familiar: ese año se lleva a cabo las Olimpiadas en Berlín y la calidad y resultados del calzado de los Dassler había llegado incluso a la Selección de Atletismo de Estados Unidos, de forma que su estrella, Jesse Owen, llevará puestas unas zapatillas de los hermanos Dassler con las que se convierte en un mito viviente del deporte rey, al ganar en esas Olimpiadas las medallas de oro en los 100, 200 metros lisos, el 4 x 100 y el salto de longitud. Pero la victoria de Jesse Owen fue el primer indicativo de que algo iba mal en la Alemania de 1936 que presidía el nacionalsocialista Adolf Hitler.

Ésta era la juventud que procuraba Hitler para su nueva Alemania.

Hitler vendía la imagen de una Alemania fuerte, capaz de resurgir tras la dolorosa derrota de la I Guerra Mundial y superar la grave crisis que sobrevino tras el crack de la bolsa de Nueva York en 1929. El rearme de la nación, la unión socio-ideológica de su ciudadanía y especialmente los datos favorables económicos debían calar en la opinión internacional con un claro objetivo: demostrarle al Mundo que Alemania estaba dispuesta a liderar la sociedad del Siglo XX y demostrar que los postulados (aún desconocidos para el resto de habitantes de los países democráticos) del nazismo eran ciertos: la raza aria era superior a las demás, y muy especialmente, superior a los negros que se habían atrevido a competir con la disciplinada y enérgica selección germana de atletismo.

Luz Long y Jesse Owen. Al alemán, el racismo nazi no le afectó jamás.

Pero Jesse Owen llegaba al Berlín de 1936 con el objetivo de ganar. De ganar y de inaugurar la supremacía genética negra en el atletismo. El 3 de agosto vapuleaba al orgullo alemán Ralph Metcalfe en la prueba de 100 metros lisos. Hitler se negaba a estrechar la mano de un negro. Ese negro tendría que pagar su osadía en la jornada siguiente, y el 4 de agosto, el canciller alemán se frotaba las manos esperando el “combate” en la prueba de salto de longitud que enfrentaría al afro-americano con el orgullo germano, el gran Luz Long, un ario de 23 años, 184 centímetros de altura, ojos azules y rubia cabellera que había dejado al colectivo atleta patidifuso un año antes logrando un salto de 7,25. Tras el tercer salto, la marca del alemán se elevaba ya a los 7,87 metros. Y Owen (que por cierto, fue aconsejado en su manera de saltar por el propio Long) volaba hasta los 8,06 que le daba un nuevo oro. El 5 y el 9 de agosto completaba la hazaña (que fue igualada 48 años después por Carl Lewis) con otros dos oros. ¡Y para colmo, calzaba unas zapatillas alemanas).

Joseph Goebbles como Ministro de Propaganda

Los hermanos Dassler habían ganado más si acaso que Owen. A Hitler, la indiscutible capacidad de los negros no le había convencido de la supremacía aria y la invasión de Polonia y por tanto el comienzo de la II Guerra Mundial estaban de camino. Y por su parte, el Ministro de Propaganda, el narcisista y trastornado Joseph Goebbels, seguía difundiendo la idea de que las empresas alemanas debían ser absoluta e inconfundiblemente alemanas, con capital patrio y ámbito de actuación nacional. Como quiera que los Dassler habían caído en las redes de influencia de los discursos nacionalsocialistas, resolviéndose activos y convencidos nazis en una Alemania que lo era sí o sí, en premio a su fidelidad y a la comprobada eficacia de sus productos, el Tercer Reich no dudó en contratarlos.

"El terror de los tanques" en cuya ejecución participaron los creadores de Adidas y Puma.

Adi y Rudolf se frotaban las manos imaginando los encargos oficiales que estaban por llegar; soñaban con las botas y los remaches de la ropa militar que iba a usar la Wehrmacht, el Ejército del Tercer Reich. Ya vimos cómo el “honor” de vestir a los soldados alemanes le correspondió a Hugo Boss, por lo que las botas, en efecto, debían ser para los Dassler. Pero la capacidad y sagacidad creativa de “Adi” no iba a pasar desapercibida para los dirigentes nazis que en contra de toda lógica, le encargaron a los “zapateros” de Baviera la construcción del Panzerschreck, el terror de los tanques, un lanza misil capaz de atravesar protecciones blindadas de 12 centímetros de espesor desde una distancia de 150 metros y que se probaría en la batalla de Stalingrado y lo usó la división de infantería alemana conocida como Afrika Korps a partir de 1943.

Terminó la guerra y se purgaron los seguidores nazis. Corría el año 1948 y los hermanos Dassler mantuvieron una pelea que les llevó a separarse. El mayor de ellos, decidió que era hora de rebautizar su emporio, deportivo sí, aunque con un paréntesis de cooperación bélica sin precedentes. Fue entonces cuando al padre de la criatura, Adolph, se le ocurriría hacer un curioso juego con las primeras letras de su apodo familiar (ADI) y las primeras también de su apellido (DAS) para que nazca desde entonces, la famosa firma deportiva ADIDAS. Por su parte, Rudolf también quiso dedicarse al calzado deportivo creando la no menos prestigiosa marca PUMA. Ambas comparten sede central en la ciudad natal de los hermanos Dassler, en Herzogenaurach. Pero lo cierto es que cuando uno observa los triunfos deportivos asociados especialmente a la marca Adidas, quizás la más conocida y difundida a nivel internacional, cuando uno contempla las botas de Messi o sabe que el patrocinio de la Selección Española de Fútbol, del Real Madrid o del Bayer de Múnich corre a cargo de Adidas, no deja de parecerle curioso que, como ya observamos en el caso de Hugo Boss, el pasado de muchas marcas de prestigio no es precisamente, digno de contar.

2 comentarios:

Santi dijo...

es digno de contar...
tambien hay empresas del área química, farmaceútica... muy famosas ellas y que son lideres europeas, que hicieron "grandes desarrollos" para la alemania nazi en los campos de concentración.

Anónimo dijo...

"Al alemán, el racismo nazi no le afectó jamás." Racismo Nazi? Deja las peliculas de Holliwood, Parece un blog de politica Judia Mas que de la Historia de las Adidas. N1: Inglaterra comenzo la guerra N2: El racismo Fue un propaganda de demonizacion por parte de la juderia internacional y comenzo en 1933. De verdad crees que seria aliado de Japon si fuesen racistas?--inclusive tuvierón Soldados Judios, Africanos,indues y arabes dentro de las Variadas divisiones de las Waffen SS. La Intención de Hitler era que cada raza tiene su cualidad y la respetaba. Lamentablemente el complot judio gano la guerra y hoy la banca internacional decide el destino de las naciones y la creación de conflictos entre paises.