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domingo, 25 de noviembre de 2012

Los Libros Plúmbeos II


18 de abril de 1600: La Solemne Procesión que desde la Catedral hasta la Parroquial de San Cecilio servía de segunda sesión sinodal para valorar la autenticidad de los hallazgos del Sacro Monte contó con la presencia del Arzobispo Pedro de Castro, los obispos de las diócesis sufragáneas de Granada (el murciano, malagueño, de Jaén y Almería y el accitano), se personaron Reales Oidores en el nombre de la Justicia Real y de la Chancillería y al fin, dos veedores del Cabildo Municipal.

21 de abril de 1600: El Concilio Sinodal entra en su recta más febril; hay sesiones éste día así como las jornadas del 22, 23, 27 y 28 de abril en las que se examinan las cavernas, hornos, láminas sepulcrales y reliquias de Valparaíso.

28 de abril de 1600: Coincidiendo con la última sesión del Concilio Sinodal, don Pedro Vaca de Castro y Quiñones, a la luz de los informes obtenidos en las observaciones y pruebas donde junto a la Iglesia Católica ha participado la Audiencia Real y la Ciudad, decide declarar y definir como verdadero lo que sigue: el lienzo encontrado en la caja de la Torre Turpiana, las reliquias, restos óseos y cenizas de los mártires del Sacromonte así como la reliquia de San Esteban que conservaba en su interior la caja de plomo de la Torre Turpiana que fue Alminar de la Mezquita Mayor.

Coincidiendo con tan trascendental decisión, el Arzobispo decidió fundar en el paraje donde supuestamente recibieron martirio San Cecilio, San Tesifón, San Hiscio, San Mesitón, San Máximo, San Supario y los discípulos Turitio, Panuncio, Maronio y Centulio, un Colegio para estudios superiores de Teología, un Seminario y una Abadía con disposiciones y privilegios afines a los catedralicios para la custodia, salvaguarda y difusión del hallazgo y de la fe católica.

30 de abril de 1600: Terminadas las sesiones del Sínodo que habían de dilucidar la autenticidad de los hallazgos, toda vez que se confirma por el Concilio Sinodal su veracidad, la ciudad estalla en fiesta que en esta jornada se hace multitudinaria. Las expresiones pietistas se suceden, desde las Solemnes Misas que predican obispos sufragáneos de Granada, caso de Juan Fonseca, prelado de Guadix, a las peregrinaciones ya bendecidas al Sacro-Monte. Hubo este día corrida de toros, justas y fiesta a costa del Cabildo Municipal. Lo que sí resulta curioso es que todo esto, coincida justo con el 5º Aniversario del hallazgo de las supuestas reliquias de San Cecilio, encontradas el 30 de abril también, pero del año 1595.

7 de mayo de 1600: Se procede a la colocación de la primera piedra del Conjunto Sacro de San Dionisio Aeropagita al que se consagra la Abadía y el Seminario que en el mismo lugar donde aparecieron los restos de los mártires cristianos, funda el Arzobispo Pedro de Castro. Las reliquias halladas se introdujeron en un cofre para ser veneradas en las cuevas que sirvieron de catacumbas a los fieles, mientras que con una Solemne Misa se procedía a la consagración del lugar.

9 de junio de 1600: A lo largo de este año, una epidemia de peste negra asola el sur de España, localizándose el foco transmisor en Málaga. Como quiera que a lo largo de los meses que se celebró el Sínodo que trató de averiguar la autenticidad de los hallazgos, Granada no padeció la infección, la ciudad, con su Cabildo a la cabeza, hizo voto a perpetuidad de subir todos los años en peregrinación hasta el Sacro Monte en el día que padeció martirio San Cecilio y costear la cera de la lámpara de plata que regalaron los granadinos a la Iglesia de la Abadía (consagrada a la Virgen) en acción de gracias.

25 de noviembre de 1682: Hace justo 330 años, se daba a conocer en Granada mediante la misiva recibida de Roma y destinada al entonces Arzobispo, Alonso Bernardo de los Ríos y Guzmán, la falsedad de los libros de plomo que se habían encontrado y que fueron requeridos por el Papado a Granada. Fue mediante un Breve de Su Santidad Inocencio XI que leyó el Arzobispo en la Catedral.

Así las cosas, ayer y hoy hemos intentando sumarnos a los 330 años que los granadinos supieron de una mentira urdida magistralmente por cristianos nuevos en un intento porque se respetara la cultura musulmana en España, especialmente en el Reino de Granada. Años después de aquel pretendido engaño a cuya cabeza se situó a Alonso del Castillo, los moriscos, que habían protagonizado revueltas, sublevaciones y guerras en el Reino y que se mantenían firmes en sus propósitos de no adecuarse a la cultura cristiana (recordemos que ellos no fueron tan pacientes cuando desde el siglo VIII, impusieron la suya a los cristianos de España), fueron expulsados por orden de Felipe III. La historia no ha de juzgar el hecho, pero tampoco permanecer impasible ante falacias y mentiras.

Lo cierto es que aquello, que consiguió engañar a la Iglesia durante 94 años, que desde 1600 al año 2000 estuvo dentro de los Archivos Secretos Vaticanos y que ese 2000 fue entregado por Juan Pablo II al entonces Arzobispo de Granada don Antonio Cañizares Llovera, hoy forma parte de la historia, la cultura y el patrimonio de una ciudad que mediante la trama morisca que promovió aquellos discos inscritos y aquellas reliquias falsas, ha subrayado más su cabe su propia personalidad, idiosincrasia y por supuesto, arte. Y es hora de empezar a preocuparnos por el cuatro veces centenario legado del Arzobispo Vaca de Castro, el Sacromonte, que requiere de todos nosotros. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La mitad de los post que haces poniendo verde a san cecilio su madre y los plúmbeos y ahora te preocupas. Que convenencieros somos

Por cierto a quien esta consagrado que? porque no hay dios que entienda tanta incoherencia, primero a uno, despus a otros....

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Querido anónimo: ¡Sorprendido! A San Cecilio, que yo sepa, nunca le he dicho nada, pobrecito él. Si acaso que como el Papa declaró mediante Breve, no existió. Insisto, no lo digo yo, sino desde hace 330 años, Roma.

Que a lo largo de estos dos días los libros plúmbeos y los hallazgos de fines del quinientos hayan tenido su lugar en esta Alacena, corresponde como bien preciso, a la efemérides que se cumple y a que todo esta pretensión del que era entonces Arzobispo por legitimar el "vasto y largo" pasado cristiano de Granada, nos ha dejado entre otros, joyas incontestables del patrimonio histórico como la Abadía. Y como católico granadino y amante del arte, eso me atrae sobremanera.

Al fin, de incoherencias, pocas... Sólo hace falta tener algo de comprensión lectora para saber qué escribo: Colegio y Seminario se consagran a San Dionisio Aeropagita y la Iglesia Abacial a la María Santísima. Pero no tengo yo la culpa de las "aptitudes" de algunos.

Por cierto, desmontados los ataques, ¿tengo el placer de saber su nombre? Por personalizar el saludo, simplemente.

Recíbalo cordialmente.