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sábado, 10 de noviembre de 2012

La Legión Hispana


En el año 2007 Estados Unidos, cooperando con otras industrias cinematográficas solventes como la inglesa y la francesa, se hacía eco de uno de los episodios bélicos más curiosos que han envuelto al Imperio Romano y que tuvieron lugar en la Britania del siglo I de nuestra era. Nacía “La última legión”, una película a cuyo frente se ponía como cara reconocible a Colin Firth y que basada en una novela de Valerio Massimo Manfredi, mezclaba el final del Imperio de Occidente (siglo V) con el aurea de misticismo que sigue envolviendo a esa verdadera “última legión” que fue la IX del ejército romano, la conocida como Legión Hispana. Es decir, la industria del cine aprovechaba que el “Pisuerga pasaba por Valladolid” para contar el fin de Roma con argumentos y sucesos que tuvieron lugar casi cinco siglos antes.

Tres años después, el interés del tema seguía siendo amplio y notorio. Sólo así se explica que el Reino Unido se lanzara a contar, ahora sí, la historia cruenta y aún misteriosa que le sucedió a la Legión Hispana en tierras de Britania, invirtiendo 12 millones de dólares en el largometraje “Centurión” y recaudara casi 6.200 millones de dólares en todo el Mundo. La película sí que trascurre en el tiempo con fidelidad al hecho histórico, y sin entrar en valoraciones fílmicas, lo cierto es que la labor de la actriz ucraniana Olga Kurylenko sería de lo más recordado. “Centurión” si aborda la heroica resistencia del pueblo Picto en las tierras altas de Escocia.

Habría que esperar en esta ocasión un año tan solo para que Hollywood se lanzara a producir y a estrenar otra película. En el título ahora, se descubre que el interés por la historia crece. “La legión del águila”, desde luego no cumple las expectativas de los cinéfilos más exigentes pero recibe un aprobado amplio por el entretenimiento que ofrece sin grandes concesiones. Lo interesante para nosotros es que repite el símbolo que destacaba y distinguía a aquella Legión Novena que fue protagonista del hecho en sí.

Y es esta la historia: creada en el año 65 antes de Cristo, fue dirigida por Julio César y debe su nombre al lugar de donde provenían sus miembros y a su primer acuartelamiento. La Legio Hispana, es decir, la legión romana de “España” participó en la Conquista de la Galia, (¿sería el primer episodio bélico y de disputa entre Francia y España?), fue fiel a César de la Guerra Civil (del año 49 antes de Cristo, al 45 antes de Cristo), ayudó al dominio del Mediterráneo en las batallas que libró y ganó (“gratias ut Hispanos” o Gracias a los españoles, hemos leído en lápidas y en cipos del siglo I), al servicio del hijo de César, Octavio Augusto, ganó para él el poder de Roma y fue decisiva la victoria hispana en la batalla de Actium y tras su buena actuación en Macedonia, se encargó del control de la frontera del Rin (el límite del Mundo), hasta que en el año 43 fue destinada, junto a otras legiones, a someter y conquistar Britania (actual Reino Unido).

En Britania, las cosas no fueron tan positivas como siglos atrás. Conoció su primera derrota en el año 71 intentando conquistar Londinium, la actual Londres. Es decir, si se dan cuenta, la historia se repite: el ejército romano proveniente de la actual España no conoció rival en ningún lado, y muchísimo menos en la actual Francia, como tampoco los Ejércitos Españoles de los siglos XVI y XVII. Sin embargo, la Legión Hispana, o el ejército romano proveniente de la actual España, fue derrotada en Britania, el actual Reino Unido, al igual que la primera derrota y las más difíciles batallas de los Ejércitos Españoles de los siglos XVI al XIX, fue precisamente contra los ingleses. ¿Será verdad que la historia se repite? En este caso, desde luego, SÍ.

Y llegamos al año 120. Dos símbolos identifican a la Legión. El águila tradicional romano, y en el caso de la IX, la Hispana, un toro. Se había construido el Muro de Adriano, para contener a los pueblos bárbaros del Norte de las Islas Británicas. Y ese año 120 de nuestra era, en una batalla, tomados por sorpresa y a sabiendas de la experiencia y preparación militar que tenían los soldados de Roma, la Legio IX Hispana, es aniquilada, destruida, desaparece sin dejar rastro, como si hubiera sido engullida por un maremoto, y nunca más se sabe de ella, hasta que una probable inscripción, de la que no se ha podido contrastar su veracidad, nos habla que estaba acuartelada en el año 131 (11 años después de tan calamitosa derrota y destrucción) en Noviomagus, la actual ciudad holandesa de Nimega.

Lo cierto es que los scotti, padres de la Escocia actual, dieron cuenta de los legionarios romanos de Hispania, sangrando y engullendo nada menos que a unos 6.300 efectivos y a día de hoy,  casi 1.900 años después, sigue siendo un imposible saber a ciencia cierta, que le ocurrieron a los héroes militares de la futura España. 

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