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sábado, 3 de noviembre de 2012

La Basílica de Santa María la Mayor de Roma


Santa María la Mayor de Roma es una de las cinco Basílicas Mayores, el máximo rango y dignidad al que opta una edificación católica. El término nace a partir del año 1300 bajo el auspicio de las grandes peregrinaciones medievales, de forma que junto a la de San Pedro, se declaran Basílicas (asociadas a la idea de las cinco grandes sedes cristianas de la Antigüedad, designándose la de San Juan de Letrán como cátedra del obispo de Roma (que es el mismo Papa), la de San Pablo que se construyó en el camino hacia el puerto de Ostia para la veneración de los restos del Santo de Tarso (en idéntico tratamiento que la del Vaticano, ésta con los restos de San Pedro), la de San Lorenzo y al fin, la de Santa María la Mayor.

La que nos ocupa es también llamada Basílica Liberiana ya que la construcción del edificio original (no el actual) se le atribuye al Papa Liberio; es la Iglesia más grande en Roma dedicada a la Santísima Virgen María, de ahí su nombre de "la Mayor" y la primera del Mundo que se consagró a la Madre de Dios. El actual edificio recibe la solemne función de la Asunción de la Virgen el 15 de agosto, sirve como punto de término de la procesión de Corpus Christi encabezada por el Sumo Pontífice, que se realiza el segundo jueves después de Pentecostés por la tarde, saliendo desde la Basílica de San Juan de Letrán por la vía Merulana hasta Santa María la Mayor y aunque está en suelo italiano, junto a las Basílicas de San Pablo extramuros y la de San Juan de Letrán, pertenece al Estado Vaticano.

El artesonado de las Bóvedas, regalo de España y con oro de América.

Pero Santa María la  Mayor tiene un pasado español; o al menos, una importantísima relación con la historia de España. La tumba de un Cardenal español del siglo XIII es nuestro punto de partida. Los artesonados renacentistas bajo diseño de Guliano da Sangallo (1445-1517) se doraron con el primer oro traído desde América, regalado por España al Papa español Alejandro VI y desde 1575 a 1630, la reforma manierista y barroca le dio el imponente aspecto actual.

La Capilla Sixtina de la Basílica de Santa María la Mayor.

Con todo, España siguió haciendo de esta Basílica, su particular Iglesia patria en Roma. Fue en 1647 cuando el Papa (entonces Inocencio X) recibe con enorme agrado la noticia que le hace llegar el embajador del Imperio Español. Su Católica Majestad Felipe IV, erige la Obra Pía de Santa María la Mayor, por la que se asignaba una renta anual al Cabildo de la Basílica a cambio de honores litúrgicos y preces para la Monarquía española. Desde entonces, los reyes de España han sido protocanónigos honorarios del Cabildo Liberiano de la Basílica de Santa María la Mayor, siendo el Rey Juan Carlos I de Borbón el último monarca español hasta la fecha que ha tomado posesión de este nombramiento, un 10 de febrero 1977.

Detalle del fresco "La gloria de la Monarquía Española" de Tiepolo.

Pablo VI expidió una Bula al respecto, la Hispaniarum fidelitas (Lealtad de los Españoles) que venía a decir: “En consideración de los vínculos de piedad y devoción que han unido a la Nación Española con la Patriarcal Basílica de Santa María la Mayor, la Santa Sede confirma los tradicionales privilegios honoríficos y las otras disposiciones en favor de España”.

El Cardenal español Santos Abril.

Pero la cosa no queda aquí. Dentro de la Basílica, puede aún verse el Catafalco Funerario que Carlo Reinaldi (1611-1691) ejecutó en 1665, en honor al Rey de España Felipe IV, como honra eterna de su memoria por la generosidad de la Corona Española en el enriquecimiento, sostén y mantenimiento de la Basílica. Y además, la españolidad de esta edificación se refuerza desde el 21 de noviembre de 2011, cuando Benedicto XVI nombró al Cardenal Español Santos Abril (nacido en Alfambra, Teruel, en 1935) Arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor. O sea, el que en nombre del Papa, asiste a las Celebraciones Litúrgicas dentro de “La Mayor”.

Escultura de Felipe IV de España, por Bernini, en el exterior de la Basílica.

Al fin, el exterior de Santa María tiene mediante la imponente gubia del gran Gian Lorenzo Bernini, al Rey Felipe IV contemplando el día a día de Roma. Y atención a otras curiosidades de esta Basílica: custodia la “Santa Cuna del Niño Jesús” y tiene también Capilla Sixtina, como el Vaticano. 

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