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viernes, 2 de noviembre de 2012

Inauguración del Monumento a Colón en Granada


En 1891, el alcalde de Génova le escribía una carta al alcalde Granada, Rafael Ruiz Victoria,  pidiendo información sobre la estancia del Almirante en nuestra ciudad ante la celebración del IV centenario del Descubrimiento... Otro ejemplo del papel granadino sobre Colón y el Descubrimiento.

Hace doce días recordábamos la importancia trascendental de Granada en el Descubrimiento de América, o al menos en relación con Cristóbal Colón, dejándoles la primera parte de esa sucesión de despropósitos que fue la celebración del IV Centenario en 1892 y que en el siguiente enlace pueden consultar. Colón y Granada.

Desde el 12 de octubre de 1892 Granada está esperando que la Reina Regente María Cristina de Habsburgo y el Rey Niño Alfonso XIII acudan, junto a la Corte y los Ministros del Gobierno a inaugurar el soberbio conjunto escultórico que Mariano Benlliure había terminado días antes para la conmemoración, habida cuenta que en el programa oficial diseñado por una Comisión Nacional que presidía nada menos que el mismísimo Presidente del Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo, Granada era pieza clave y fundamental en los fastos y celebraciones.

Se fue el mes de octubre y la comitiva real e institucional  no llegaba. Se aducía por parte de la Corona una enfermedad del niño Alfonso XIII, pero Su Majestad acudía puntualmente a paradas militares, banquetes de gala y otras celebraciones que hacían pensar que a la Reina Madre le apetecía poco prolongar sus obligaciones y el viaje a Granada que concluiría con el IV Centenario. Así las cosas, a la ciudad del Darro y del Genil se le acababa la paciencia y el 2 de noviembre de hace justo ahora 120 años, se formó el particular motín. Si en Madrid fue un 2 de mayo, a los granadinos les valió el 2 de noviembre.

Fotografía de la primera visita de Alfonso XIII a Granada en 1904.
¡12 años después de que se le esperara!

Los tres ministros llegan a Granada, al menos cumpliendo alguien con su deber, ya que no lo hacía la Casa Real. Las largas se suceden y en Granada ya se sabe a ciencia cierta que no vendrán los regios “inauguradores”, de forma que toda una oleada de dimisiones (entre ellas la del Alcalde Rafael Ruiz Victoria), junto a disturbios, algaradas y manifestaciones, prenden por toda la ciudad.

Se queman los arcos de triunfo que habían sido levantados con flores y plantas. Igual suerte corren las tribunas destinadas a la fiesta. Los 20 días que lleva esperando Granada y reparando flores y colgaduras que con el tiempo hay que sustituir, después del gasto que ya de por sí ha hecho la ciudad, exaspera al pueblo. Éste, se amotina desde la Plaza Nueva hasta la Puerta Real y silbando y chiflando, colapsa el centro neurálgico granadino. Pero la masa está enfebrecida y algunos aprovechan el descontento y el desaire de la Casa Real para sus fines partidistas.

Antonio Cánovas del Castillo remite una carta a la Reina Regente María Cristina: “Valía la pena de realizar un viaje de veinticuatro horas aun cuando sólo hubiera sido para postrarse de hinojos en la cripta de la Capilla Real de Granada ante las cenizas de Isabel la Católica”. En efecto, sólo por el hecho de que esta ciudad fue la primera capital del nacido Reino de España, que en ella están enterrados los cuatro primeros reyes de España y que los últimos Trastámara conviven con los primeros Habsburgo, amén de cuanto le ha dado a la historia una ciudad de 2.700 años de vida, María Cristina  Alfonso XIII hubieron de acudir a Granada, entre otros, porque así estaba previsto y estudiado por el Gobierno.

La ciudad ardía el día 2 de noviembre. El incidente fue aprovechado por aquellos que intentaban medrar en la sociedad española. Uno de los instigadores de la revuelta fue Ángel Luis de Carvajal y Fernández de Córdoba y Téllez-Girón, el Duque de Abrantes, Duque de Linares y Marqués de Sardoal; ese mismo día 2 de noviembre de hace 120 años, en su Palacio gótico granadino, ofreció un banquete  para 140 comensales que no dudaron en brindar por la caída del Gobierno mientras costeaban con duros de plata a los cabecillas de la revuelta añadiendo que la culpa era del gobierno de Cánovas. Sin duda, los 140 ilustres invitados del Duque de Abrantres, eran partidarios de Práxedes Mateo Sagasta, el líder del partido liberal y rival de Cánovas, del partido conservador.

La Guardia Civil en el Embovedado.

Empiezan a arder los fielatos. Se levantan barricadas en toda la Calle Reyes Católicos y se amotinan tras piedras, maderas y objetos contundentes, una gran cantidad de granadinos en la misma Puerta Real. La Guardia Civil tiene que efectuar cargas y disparar con fuego real para dispersar a una masa embravecida que al grito de ¡pan a ocho! y ¡abajo los consumos!, empezó protestando por el desaire de la Casa Real y terminó convirtiendo en violencia el derecho a expresarse.

Así ocurrió hace hoy 120 años. La historia nos deja una lección; por un lado, sobre el olvido histórico que esta ciudad lleva viviendo un par de siglos. Por otro lado, sobre la manifiesta incompetencia de ciertos miembros de la Monarquía que dejan a los que somos monárquicos, sin argumentos para defender nuestra opción y credo ideológico. Y al fin, cómo, tras una supuesta protesta, siempre se esconden instigadores y violentos. Sucedió en Granada hace 120 años y lo vemos en las convocatorias del 25-S para tomar el Congreso. Pero hace 120 años, no había problemas en dispersar a las masas... Doy ideas. 

4 comentarios:

Santi dijo...

David, creo que los actualea seguirán... ybtras Juan Carlos I irán Felipe y LetiZia, y li que quizás no sé si las niñas de éstos... pero echando un repaso a las Casas Reales "alternativas" el que no tiene pinta de golfo es porque lo es y reincidente.
El problema no es de la Monarquia en sí... sino de la clase política, que es la más nefasta que tenemos por su déficit académico (entre todos si se junta un Bachiller... pero en el nocturno). Y esta situación es fiel reflejo de una sociedad (subía a FB un atículo sobre la inutilidad que ha venido a poblar las Juntas de Gobierno en las Hdades.).

Ya veremos... porque parece que los "brotes verdes" no llegan hasta el 2016...y sin revertir la situación a niveles de empleo y bienestar presentes, que no pasados.

morayma dijo...

"Los tres ministros llegan a Granada, al menos cumpliendo alguien con su deber, ya que no lo hacía la Casa Real. " No es fiel con la realidad esa frase, ya que los tres ministros, propuestos para venir, en realidad no vinieron, según cuenta con detalle el Defensor de Granada en sus números de esos día y el artículo "Que no vengan" publicado en la primera de este diario firmado por su director Seco de Lucena http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/publicaciones/numeros_por_mes.cmd?idPublicacion=102024&anyo=1892

morayma dijo...

http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/publicaciones/numeros_por_mes.cmd?idPublicacion=102024&anyo=1892

Que no vengan, titula el artículo en la primera del Defensor de Granada, pues en realidad no vinieron los "TRES MINISTROS"...Saludos, muy bien documentado el blog, enhorabuena.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Morayma, lo primero, déjeme que la salude y agradezca el seguimiento y lectura. Esta es su alacena; la visita de los ministros es algo contradictorio: sí que vinieron a Granada durante la "convalecencia" regia sevillana el Consejo, y apunto el dato ya que si bien El Defensor como dice niega esta, se produjeron otras durante la aletargada espera de los granadinos.

Lo dicho, un placer... y un
saludo.