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domingo, 11 de noviembre de 2012

El Tratado de Granada


La trascendencia de la ciudad de Granada supera de largo las fronteras nacionales como desde esta Alacena hemos puesto de manifiesto a lo largo de los años. Su papel primordial en el arte, que se avala al ser la ciudad más visitada de España, como es el caso del pasado puente de Todos los Santos, no deja de evidenciarnos que si en lo patrimonial esta vieja capital de un reino sigue ofreciendo muestras indudables de su altura estética, lo que sí está claro es que un urbanismo y una arquitectura de estas dimensiones responde a los cuidados socio-políticos que a lo largo de los siglos recibió. O dicho de otra manera, Granada ha sido el escenario histórico donde se han tomado decisiones de vital importancia para la época moderna y donde han sucedido hitos históricos que recuerdan y recordarán los siglos. El arte queda pero la historia hay que traerla de regreso de vez en cuando. ¡Como hoy!

Cuando en 1492 la ciudad pasa a manos católicas, el acariciado proyecto castellano de recuperar el esplendor de la España Goda, ha culminado. Muchos sostendrán que nuestra Nación, reconocida como la más antigua del Mundo a fecha de hoy, en tanto se convierte en el primer Estado Moderno y desde aquel 1492 perdura, no se conformará hasta la anexión definitiva de Navarra, aunque lo cierto es que para aquella fecha el reino norteño está flanqueado por los territorios españoles, bien castellanos bien aragoneses, limada su independencia político-monetaria y la influencia de la corona francesa en el reino de las cadenas, es cuando menos óbice para pensar que no dejaba de ser un “territorio satélite” que sin necesidad de disputa se engloba en el conjunto del naciente Estado Español. Por tanto, en 1492, podemos hablar de una unidad de facto absoluta e indiscutible.

Recordado este episodio, puesta la fecha de 1492 como punto de partida de España y avanzando que sí podemos hablar de España, mal que le pese a los pro-islamistas e intelectuales de este país, antes de la invasión musulmana, acababa de nacer nuestra Nación y su primera capital será Granada. Hasta 1503, los Reyes Católicos organizan la unidad monetario-socioeconómica y por supuesto política y religiosa de un territorio idéntico al actual marco geográfico español, a expensas de los descubrimientos americanos y del legado europeo de los Habsburgo.

Es desde Granada de donde salen acuerdos internacionales de primerísimo interés, algunos de ellos que importan e influyen para el territorio español y otros, como es el caso del firmado tal día como hoy, hace 512 años, que supondrá un acuerdo entre reinos de importancia estratégica y hasta ideológica. Hablamos de uno de los “Tratados de Granada” que en la jornada del 11 de noviembre del año 1500 se firma en la Alhambra.

La diplomacia internacional de la estrenada Edad Moderna funcionaba sin parangón alguno. Hasta la primera capital de España que fue Granada llegaron los legados de Francia y se firmaba un acuerdo de lucha contra los otomanos y una repartición del Reino de Nápoles, entre Luís XII, rey de Francia y el monarca español Fernando V, el rey Católico. Las consecuencias del acuerdo supondrían que todo el sur de Italia quedara durante siglos en manos españolas, que las relaciones comerciales y los puertos de mayor tráfico y actividad de transacciones beneficiaran a España y a la postre, asegurar la inviolabilidad de los territorios continentales debido a la amenaza musulmana que representaba el Imperio Otomano.

Por otro lado, la importante entidad de este Tratado se subraya en tanto el Papa Alejandro VI da carta al Reino de España para que defienda el sur de la Península Itálica del ataque musulmán, proteja por tanto a la Santa Sede y beneficie territorial y económicamente a España, a la vez que supondrá un espaldarazo para los españoles en su hegemonía sobre Europa en detrimento de Francia.

Hace 512 años, el Mundo se repartía y se organizaba desde Granada. En virtud a este Tratado y a las campañas militares del Gran Capitán autorizadas desde la mismísima Alhambra, la Monarquía Española arrebataba a la francesa el legendario y mítico título de Rey de Jerusalén que ostenta hoy día nuestro Monarca Juan Carlos I y Nápoles pasaba a ser española desde ese año hasta (de facto) el de 1713, aunque luego serán varios reyes españoles y nuestra propia Casa Real la que hasta fechas relativamente recientes, conserven el reino con una ligazón indudablemente española.

Eran tiempos en los que Granada, tenía que decir mucho sobre el Mundo. 

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