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martes, 30 de octubre de 2012

El Mesías español


Basílica de San Vicente de Ávila. En éste y en el barrio de Santo Domingo estuvo la judería.

La Basílica de San Vicente de Ávila ha sido considerado el origen del universo judaico de esta vieja ciudad castellana, citando entre el aurea de leyenda una historia posiblemente acaecida en el año 306. La tradición nos interesa poco hoy, pero sí que desde principios del siglo IV y aún inmersos en el mundo romano, Ávila fuera ya escenario de hebreos, que algunos retrasan al siglo XI y cómo se repoblaron las tierras abulenses a partir de judíos. Lo interesante quizás es que el pueblo de Moisés gozó de una alargada e histórica presencia en una tierra como esta, de místicos... Y DE PROFETAS.

Iglesia de las Nieves sobre la Sinagoga de Belforad y Casa del Rabino de Ávila.

Los actuales barrios de San Vicente, pero especialmente el de Santo Domingo, serán los principales enclaves urbanísticos judíos en Ávila. Y allí en el siglo XIII, surgirá la famosa figura de Nissin Ibn Abraham (Nissim, hijo de Abraham), que de repente, anunció la llegada del Mesías sin aclarar jamás si era él mismo el enviado, el escogido por Dios, encargado de traer la paz a la humanidad y restaurar el Reino de Dios. Entre otras cosas porque un judío no puede autoproclamarse como Mesías, pero sí ejercer de profeta.

Antigua sinagoga abulense de Don Samuel.

Nissim organizó toda una revolución entre los hebreos abulenses, comportándose como un iluminado que a través de sus textos, se hizo de una poderosa legión de seguidores que dividieron a la comunidad judía. Algunos, creyeron a pies juntillas que en efecto, el “hijo de Abraham” había sido elegido por Yavhé y estaba llamado a restituir a su pueblo, la Tierra Prometida. Y para ello anunció el día en que todos serían testigos de un hecho prodigioso que los convencería definitivamente. Fue así como en la primavera de 1295, los hebreos de Ávila se dieron cita en la sinagoga de la ciudad, expectantes por ver y ser testigos de un acontecimiento prodigioso... Pero pongámonos en situación.

Placa en los Jardines del rabino abulense Mosén de León.

El reino de Castilla fue quizás el más permisivo con los judíos, un pueblo perseguido y masacrado históricamente. No sería hasta 1360 cuando se desató una verdadera oleada persecutoria, quizás motivada por el creciente estatus y consideración que alcanzaron en los negocios e incluso en la corte, pues no podemos olvidar que durante los reinados de Alfonso X el Sabio y de Sancho IV, fueron especialmente admirados y en concreto desde el plano intelectual y su participación en las “Escuelas” castellanas, gérmenes universitarios. Por el contrario, en el mundo musulmán, ejemplos como el acaecido el 30 de diciembre de 1066 en Granada, dejan perfectamente claro que la tan mentirosa y prodigada historia de “LA CONVIVENCIA DE CULTURAS EN al-ANDALUS no es más que leyenda pura y dura que con intereses oscuros, nos sueltan los políticos una y otra vez. En aquella Granada de hace diez siglos, los musulmanes masacraron y mataron a mil quinientas familias judías, lo que nos daría una cifra de entre 9.000 y 10.000 muertos.

Pero los judíos en la Castilla del siglo XIII tenían una consideración especial. No sabemos aún por qué Nissim de Ávila organizó toda una revuelta pública augurando la llegada del Mesías, pero el reclamo fue seguido multitudinariamente y el pueblo hebreo  se congregó hasta abarrotar la sinagoga abulense ese 1295, en tiempos de la Pascua (hacia el mes de abril de aquel año). De repente, lo que vieron de sorprendente los judíos fueron cruces, cruces y más cruces dentro de su sagrado edificio que promovió una masiva conversión al cristianismo, dejándonos todavía la incógnita de si fue una operación gestada por los católicos para forzar la abjuración hebrea de su fe, o si en efecto, Nissim, hijo de Abraham, habría aceptado voluntariamente la fe de Cristo y urdió esta trama para que su pueblo aceptara la fe católica. Si fue esto último, el fin de su estratagema funcionó.

De aquella curiosa manifestación mesiánica sabemos de la conversión de Amer de Burgos, escritor y médico que era rabino y que en aquel 1295 abrazó el cristianismo para ser bautizado como Alfonso (y reconocido históricamente como Alfonso de Valladolid), y que él mismo cuenta que fue a raíz de la experiencia de Ávila, donde en el momento de esperar algo prodigioso para su fe y para su pueblo, un crucifijo de color rojo apareció milagrosamente sobre las túnicas de muchos de los allí reunidos. Murió con fama y prestigio cultural, ordenado como sacerdote, en el Valladolid de 1346.

La imponente vista de la ciudad de Ávila

La presente entrada de esta Alacena narra un hecho curioso... el profeta judío de España. Pero también recuerda que la convivencia entre culturas dentro de la Edad Media española es una falacia, como que Ávila ha sido tierra de excelentes predicadores, de portentosos místicos, pues a Nissim le siguieron, ya en el siglo XVI, las incontestables figuras de San Juan o Santa Teresa. ¡De Ávila, claro!

2 comentarios:

Santi dijo...

está claro que el exterminio nazi de judios, pero también gitanos, deficientes... junto con otras persecuciones históricas es tal que hace que hasta la Iglesia en la actualidad desoiga el mandato de ir y anunciad el Evangelio a todos los pueblos... convertido en no se diga nada a judíos (los mismos que presionaron a Juan Pablo II para evitar la canonización de Isabel I de Castilla, que meten mano en la Liturgia del Viernes Santo tras la refkrma vaticanosegundista...).

Buen ejemplo de conversión a la Religión verdadera... como las acontecidas por la especial protección de Pio XII. Otro que tanto molesta al lobby judio.

P.S. El domingo me acordé de este pueblo y del musulman... agradecido porque el marrano no sea consumido. Qué delicatessen con la cervecita (también para algunos prohibida).

Santi dijo...

está claro que el exterminio nazi de judios, pero también gitanos, deficientes... junto con otras persecuciones históricas es tal que hace que hasta la Iglesia en la actualidad desoiga el mandato de ir y anunciad el Evangelio a todos los pueblos... convertido en no se diga nada a judíos (los mismos que presionaron a Juan Pablo II para evitar la canonización de Isabel I de Castilla, que meten mano en la Liturgia del Viernes Santo tras la refkrma vaticanosegundista...).

Buen ejemplo de conversión a la Religión verdadera... como las acontecidas por la especial protección de Pio XII. Otro que tanto molesta al lobby judio.

P.S. El domingo me acordé de este pueblo y del musulman... agradecido porque el marrano no sea consumido. Qué delicatessen con la cervecita (también para algunos prohibida).