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domingo, 28 de octubre de 2012

El heredero de España


El heredero de España José Fernando de Baviera

José Fernando era el sobrino-nieto del rey de España. Pero también el bisnieto de Felipe IV, el penúltimo de los Austrias españoles, por lo que a nadie como a él le correspondía heredar el trono hispano y ser el continuador de la gloria imperial española. El 15 de septiembre de 1696, el rey Carlos II, que como ya sabrán muchos era un despojo genético, una aberración de herencias sanguíneas, testaba en el Palacio Real de Madrid decretando heredero universal de la Monarquía a nuestro protagonista de hoy. Eran favorables a que la dinastía Bávara se sentara en el trono imperial, nada menos que prohombres tan importantes como el Duque de Alba, el Duque de Osuna, el Duque de Pastrana o el Marqués de los Vélez.


El hombre más influyente en la España del momento era el Cardenal Portocarrero, un cordobés que eclesiásticamente era el “Primado de España” y que políticamente ostentaba el cargo de lugarteniente del Reino y Regente en nombre de Carlos II. El poderoso cardenal estaba llamado a ser Regente-Gobernador con muy amplios poderes en el mismo instante en que muriera Carlos II, mientras alcanzara la mayoría de edad José Fernando, el heredero, un alemán que si atendemos las palabras del rey, era más español que un Borbón y más legítimo que un francés. Y son estas las palabras del testamento:

Consejo de Estado de Carlos II

Declaro por mi legítimo sucesor en todos mis Reinos, Estados y Señoríos al Príncipe Electoral Joseph Maximiliano, hijo único de la Archiduquesa María Antonia, mi sobrina, y del Elector Duque de Baviera, hija también única que fue de la Emperatriz Margarita, mi hermana, que casó con el Emperador, mi tío, primera llamada a la sucesión de todos mis Reinos por el testamento del Rey mi señor y mi padre, por las leyes de ellos; supuesta, como dicho es, la exclusión de la Reina de Francia mi hermana; por lo cual el dicho Príncipe Electoral Joseph Maximiliano como único heredero de este derecho, varón más propincuo a mí y de la más inmediata línea, es mi legítimo sucesor en todos ellos.

Y aparece la figura del francés, el eterno enemigo de España, y que en esta ocasión era Luís XIV el “rey Sol”. El monarca estaba ya planteándose cómo quedaría el Mundo a la muerte de Carlos II y qué actuaciones militares tendría que llevar a cabo para asegurarse una porción generosa del botín. Y el botín, obviamente, era partir el Imperio español, de forma que para José Fernando de Baviera quedara España y América, para el nieto (que luego fue nuestro rey y primer Borbón, Felipe V) Nápoles, Sicilia, Toscana y Finale, a los Austrias vieneses, es decir, a los Habsburgo, el rey francés, sin vela en el entierro, les había prometido el Milanesado y él, se reservaba para incluirla a Francia, la provincia de Guipúzcoa. Me imagino que ya están entendiendo por qué el trono español acabó al final en manos francesas, o mejor dicho, la corona española sobre las sienes de un francés.

Escudo de los Reyes de Baviera.

El caso es que un 3 de febrero de 1699 moría a la tierna edad de 6 años y tres meses el legítimo heredero español, José Fernando de Baviera. Sin razón aparente comenzaron a surgir en el pequeño José Fernando ataques de epilepsia, vómitos y pérdidas prolongadas de conocimiento. Los rumores quizás no iban mal encaminados: el niño José Fernando había sido envenenado. A día de hoy, ni se puede confirmar, ni se puede descartar. La mano de Francia era a finales del siglo XVII, excesivamente alargada.

Luis XIV firma la Paz con España...

El Consejo de Estado se dio cuenta que los enemigos extranjeros, con Francia, Inglaterra y Holanda a la cabeza, intentaría la desintegración de España. La siguiente opción legítima tras la muerte del de Baviera, era volver a sentar a un Habsburgo en el trono de Madrid. Pero la monarquía austríaca era demasiado poderosa y sus posesiones enormes dentro del Continente como para que encima recibieran nada menos que el Imperio Español. Los franceses se vieron amenazados, y los ingleses patalearon desde sus islas. Al final, los embajadores franceses fueron los más útiles y los más decisivos, comprando la voluntad de los regentes españoles que consiguieron convencer al que ya era lo menos humano que una persona podía ser... Carlos II, presa del miedo, sabiendo que moría, acababa de pedir que desenterraran a su padre (35 años muerto), mientras besaba sus restos y se pasaba las noches enteras rodeado de los cadáveres de sus antepasados, soñando con el momento de reunirse con ellos.

La familia del rey francés Luis XIV

No sería difícil pues, que  el 28 de octubre de 1700, tres días antes de morir, Carlos II firmara un nuevo testamento. El Cardenal Portocarrero escribía a Luís XIV, rey de Francia, diciéndole: Su Católica Majestad don Carlos II, destina otro príncipe que restablecerá la España en su antiguo lustre, su Augusto Nieto el Duque de Anjou”. Contentos los alemanes (que desde siempre estaban a otra cosa, pero que esa otra cosa ya hemos visto, supone ser la potencia económica más grande de Europa), contentos los ingleses y contentos los franceses, los únicos descontentos eran los menos problemáticos, los austríacos. Hubo guerra, sí, pero menos de la que podía haber habido y de las consecuencias que pudo tener si el trono es ocupado por los Austrias. La Primera Guerra Mundial, posiblemente, hubiera estallado a finales de 1700.

El Palacio de los Wittelsbach.

Pero yo me pregunto... ¿Qué hubiera sido de España con José Fernando como rey? La casa de Wittelsbach se sentaría en el trono. Los de Baviera han demostrado que con más de 1.500 de tradición, sabían componérselas. Eran príncipes electores, esta familia dio dos Emperadores al Sacro Imperio Romano y hoy día, Baviera sería parte de España o seríamos un mismo concepto nacional. Hay que recordarles a algunos que hablamos de Múnich, de una región de mayoría católica que desde 1947, hace nada menos que 65 años, gana en todas las elecciones la centro-derecha, y que en su geografía están BMW, Audi, Siemens, la aseguradora Allianz y firmas deportivas como Adidas y Puma, entre otras tantas. Imaginen: Múnich, Augsburgo, los Caballeros Teutónicos, la casa real de Hohenlohe, ciudades medievales, un patrimonio histórico como el de la foto de arriba y una economía fortísima, quizás de las más prósperas del Mundo.

Ésa es Baviera y de Baviera nos venía el heredero... Pero, la historia es caprichosa y hoy día...

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