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miércoles, 31 de octubre de 2012

El Cementerio de Granada


Mausoleo del Cementerio de Granada, foto extraída del Blog "Que ver en Granada".

La deuda histórica que con Carlos III sigue teniendo España es indudable. A los gobiernos ilustrados e “ilustrativos” del cuarto monarca español de los Borbones le debemos, entre otras, la Real Cédula de 3 de abril de 1787 que prohibía, por cuestiones higiénicas, de salud y como medida para cortar epidemias como la de 1775, el enterramiento en las Iglesias (costumbre centenaria en España) de ningún difunto, obligando a las poblaciones a que previeran espacios alejados de los núcleos urbanos destinados al enterramiento de los difuntos, naciendo, así, los cementerios en España.

Ejemplo de Cementerio Parroquial en Atienza, Guadalajara.

La medida de Carlos III no fue bien acogida. El clero español entendió que esta normativa iba a suponer una merma más que importante en sus ingresos así como en la influencia de la Iglesia. Además, iba a ser harto difícil conseguir que la ciudadanía se adaptara a esta nueva ley, en tanto en la conciencia popular seguía muy presente la importancia, sino necesidad, de descansar eternamente en “suelo sagrado”.

Cementerio de Barcelona, el mal llamado más antiguo de España.

La primera experiencia de un cementerio español alejado de terrenos eclesiales se produce en Barcelona, cuando por decisión ex profeso del obispo de la ciudad, se habilitan unos terrenos deshabitados cerca de la Playa de la Mar Bella. Corre el año de 1775 y éste, conocido como Cementerio General de Barcelona o de Poblenou, debería ser tenido en cuenta como el primer cementerio español, pero como quiera que fue destruido por completo por los franceses durante la invasión napoleónica que dio origen a la Guerra de la Independencia, en 1813 el arquitecto italiano Antonio Ginesi fue el encargado de construir el nuevo recinto funerario, bendecido por el obispo el 15 de abril de 1819. Así las cosas, NO ES EL MÁS ANTIGUO DE ESPAÑA. 
Cementerio parisino de Père-Lachaise.

El Cementerio General del Norte de Madrid fue el germen de los modernos cementerios españoles. Las obras se extendieron entre 1804 y 1809 y las proyectó y dirigió nada menos que Juan de Villanueva. Éste sería el modelo que siguieron los cementerios españoles, en el que el prestigioso arquitecto introdujo en nuestro país el novedoso sistema de los nichos que había visto en el cementerio parisino de Père-Lachaise(de 1803). Se entraba a este Cementerio madrileño por la actual calle de Magallanes y ocupaba los espacios por los que hoy cruzan las calles de Fernando el Católico, Rodríguez San Pedro y la plaza del Conde del Valle de Suchil. Actualmente, su lugar lo ocupa hoy el Corte Inglés de Arapiles. Fue derruido en 1891 y por tanto, TAMPOCO ES EL MÁS ANTIGUO DE ESPAÑA, ya que no existe. 


Uno de los arquitectos más importantes del neoclasicismo español fue el gaditano Torcuato Benjumeda (1757-1836), que proyectó un cementerio para la ciudad de Cádiz en 1802, pero las obras no empezarán hasta 1815 y se terminará en 1819. Así las cosas, cementerios antiguos en España hay que ordenarlos cronológicamente tal que así: Córdoba y Almería en 1805, Valencia en 1807, Málaga en 1810, Sevilla en 1819 (el de San Sebastián, no el actual de San Fernando que es de mediados del siglo XIX), el de Antequera en 1830, el de Torrero de Zaragoza inaugurado en 1834...
Dehesa del Generalife y Huertas donde se ubicó el Cementerio. 
La foto ofrece una vista de la Abadía del Sacromonte y está tomada del blog http://sulayr2010.blogspot.com.es

Y llegamos a Granada. El 26 de abril de 1804 se extiende otra Real Cédula de manos de Carlos IV, de forma que la prohibición expresa que 17 años antes había ordenado su padre Carlos III, había de seguirse a rajatabla. La ciudad de Granada sufrió ese mismo año de 1804 una epidemia de fiebre amarilla bastante virulenta, de modo que el Capitán General Tomás de Morla, ordena de manera definitiva que los fallecidos (y especialmente los que habían muerto por contagio) se entierren en las afueras, como medida de prevención ante la epidemia. Para ello, la Iglesia Católica adquiere los terrenos que habían sido conocidos como Huerta de las Barreras (por su propietario) o Haza de las Escaramuzas, poético nombre que se relaciona con la Toma de Granada por los Reyes Católicos. 
Proximidades del Cementerio de Granada

Fue en 1804 cuando se habilita el espacio, cerrado por altas tapias y que tenía como trabajador a Miguel Requena, su primer guarda, cuyo sueldo salía de los diezmos de las Parroquias y que terminó por bautizar castizamente el cementerio, en tanto el pueblo de Granada comenzó a conocerlo como La Haza del Tío Requena. En 1805, este cementerio fue el único que quedó en la ciudad, que había habilitado varios espacios alejados del casco urbano, caso de las necrópolis de Tinajerías, del Pozo de Almengor, el del Camino de los Abencerrajes (en dirección a Huétor Vega) y el de San Antonio cerca del Arco de Fajalauza, que ya fue usado como cementerio público en 1672, no conociéndose en España ninguno otro más antiguo. Por todo esto, Granada tiene hoy día el cementerio más antiguo de España (de 1804) y además, fue la primera ciudad española en contar con un cementerio público independiente a los cementerios eclesiales. 


Aquel 1804 el Cementerio de Granada tenía capacidad para siete mil sepulturas y de él dan buena cuenta los ingenieros franceses que en 1811 trazan un plano del mismo. En 1827, será el arquitecto granadino José Contreras (dinastía de artistas que se remonta en la ciudad hasta finales del siglo XVIII) el que le daba forma, ampliando hasta 12.000 la capacidad de enterramientos y otorgándole una forma clásica basada en una amplia plaza porticada en torno a la que tendrían cabida los nichos entre las columnas mientras que los mausoleos ocuparían dos hileras paralelas, formando un camino hacia la Capilla, opuesta a la entrada principal. El dórico era el elemento que lo distinguía. He aquí el modelo que hoy ofrece la parte más antigua de nuestro cementerio. 

El proyecto para Madrid de Francisco Enríquez basado en el de Granada.

Interesantísima es la participación del arquitecto granadino Francisco Enríquez Ferrer en el cementerio de Granada, haciendo planos para su reforma. En 1842 diseña un conjunto neoclásico soberbio y magnificado que la ciudad no puede costear. Pero como arquitecto, desarrolla su labor en Madrid, siendo nombrado maestro de obras de la Corte y participando en proyectos encargados por la Reina Isabel II, como el caso nada menos del actual cementerio madrileño de San Isidro. La parte que el arquitecto granadino proyecta, se basaba en el modelo que diseñó para Granada, siendo aprobado el proyecto por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1852. Proponía una novedosa planta en forma de anfiteatro consiguiendo así un grandioso parque ajardinado de carácter romántico.

Interior del Cementerio de San José de Granada.

Hoy, el Cementerio de San José de Granada se jalona de mausoleos, placas románticas, obeliscos y esculturas y grupos fúnebres en piedra y mármol de lo más granado de nuestra escuela escultórica y de artistas reconocidos de la talla del italiano Enrique Batti o del prestigioso Agustín Querol. Descansan eternamente en el solar granadino ilustres de la talla de Melchor Almagro, el padre Echevarría, Isidoro Máiquez, los geniales artistas de la familia Rodríguez Acosta, el maestro Manuel Gómez Moreno, el mejor alcalde don Antonio Gallego Burín, el excelso Ángel Ganivet y la poetisa Enriqueta Lozano, entre otros.

Y para orgullo propio, es, indudablemente, el más antiguo de España­.




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