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domingo, 21 de octubre de 2012

Colón y Granada


En Granada, los Reyes Católicos aceptan costear el viaje expedicionario de Colón. En Granada, la Reina Isabel se compromete a hipotecar su real joyero para que pueda cumplir su promesa Colón. En Granada vive Colón más de medio año antes de embarcar hacia América. En Granada, vivió de nuevo durante más de un año, de 1500 a 1501, en la Alhambra, donde se dedicó a escribir. Y en Granada, fue perdonado por los Reyes Católicos, restituido en su cargo y de sus posesiones. El 2 de octubre de 1501, sale de Granada firmando la Real Cédula que le pusieron delante los Reyes Católicos, reconociendo su participación en el Descubrimiento y su labor. Por tanto, en Granada, entró en la historia. ¿Alguien duda del papel de Granada en el Descubrimiento y en el Descubridor? Bienvenidos a un episodio vergonzoso que desplanta y arrincona a esta tierra:

Entre 1888 y 1891 estuvo en funcionamiento la Comisión del Centenario, encargada de celebrar los 400 años que habían de cumplirse en 1892 del Descubrimiento de América, encargándole a Cristóbal Colón de la Cerda y Gante, duque de Veragua y entonces Ministro de Fomento, la presidencia de la Sociedad Conmemorativa, que fue diseñando un programa festivo de la efeméride basado principalmente en poner en valor la figura del Almirante Colón. No es de extrañar la coincidencia de apellidos entre el marinero descubridor y quién estaba llamado a presidir la Comisión de los fastos conmemorativos, de forma que no tardarían en nacer críticas al desarrollo de los mismos, especialmente por parte de Cesáreo Fernández Duro, que se preguntaba mediante artículos y contribuciones literarias si lo que celebraría España era el centenario de Colón o del Descubrimiento. Está claro que el Duque de Veragua, Almirante, Grande de España y descendiente directo de Cristóbal Colón a través de su hijo Diego, estaría especialmente empeñado en la notoriedad de la gesta de su antepasado, pero para los intelectuales de la época la conmemoración debería ser otra...



Las corrientes más preclaras abogaban porque dos ciudades fueran las que gestaran desde su urbanismo y término municipal el acontecimiento del IV Centenario: Barcelona y Granada. Hay que tener muy en cuenta que estas y no otras serían las protagonistas de los 400 años de historia Hispana-Americana, siendo el pueblo de La Rábida el que se movilizó para entrar en este programa conmemorativo. Y quiero insistir en el dato en tanto que el V Centenario, el de 1992, dejó de lado la importancia trascendental, histórica y casi ineludible e inigualable de Granada, abandonada a su suerte desde la despótica política autonómica andaluza, que primó el interés partidista de otras poblaciones del sur de España y relegó a la nada a una ciudad que en los “centenarios” anteriores, fue siempre muy tenida en cuenta por Gobiernos, personalidades intelectuales y políticas y en definitiva, por una sociedad que reconocía el papel de Granada en aquel 1492 legendario.

Sea como fuere, en 1891 será el grandioso Presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo el que presida la Junta organizadora del Centenario (destituido el Duque de Veragua hasta de Ministro de Fomento) y que vendría a poner en valor la participación de los Reyes Católicos, especialmente de la Reina Isabel y tendría que adelantarse a los fastos que también preparaba nada menos que el Reino de Italia y los Estados Unidos. El calendario contó con exposiciones, congresos, acción diplomática  exterior, concursos diversos y la ejecución de proyectos patrimoniales que inmortalizarían la fecha y que se reservarían a las ciudades de Granada y de Barcelona.

Todo arrancó con una conmemoración en el Puerto de Palos el 3 de agosto de 1892, fecha en la que se cumplían ciertamente los 400 años justos del inicio del viaje colombino. Desde ahí, los actos contarían con la decidida participación de la Familia Real (la regente María Cristina y su hijo, un niño de 6 años que era rey de facto, Alfonso XIII) por tierras andaluzas, donde se concitaría el grueso de las celebraciones, que habrían de ocupar el mes de octubre de 1892. El viaje de quince días recorrería Sevilla, Cádiz, Huelva y Granada. Las dos primeras en calidad de “puertos de Indias”, no porque tuvieran realmente participación implicada en el Descubrimiento. Y en efecto, la Reina Regente y el Rey Niño Alfonso XIII llegan a Sevilla el 7 de octubre; el día 9 están en Cádiz y el 10 en Huelva. Pero de repente, Alfonso XIII sufre una repentina enfermedad que hace que la comitiva oficial y real, se detenga en Sevilla desde el día 13 de octubre sin fecha de reanudación del cortejo que faltaba por llegar a Granada y que debía, entre otros, inaugurar el monumento a Colón para la jornada del 12 de octubre, por lo que llegaba irremediablemente tarde.


 La Familia Real alegaba el malestar del joven rey. Pero la agenda y la actividad que desempeñaron, no parecía desde luego dar muestras de enfermedad alguna: retretas militares en las inmediaciones de los Reales Alcázares, comidas de gala ofrecidas por la Real Maestranza, la visita guiada de María Cristina y Alfonso XIII a la Giralda, que subieron íntegra hasta el balcón último como mirador excepcional sobre la ciudad... El día 19 de octubre Granada se desesperaba; el día de antes ya habían dado comienzo algunas celebraciones, puesto que su retraso dejaba de tener sentido en tanto que la fecha del 12 de octubre había quedado atrás. Ese mismo día 19, el presunto enfermo real visitaba la Fábrica de Tabacos, para luego hacer en los siguientes días, una excursión a Santiponce y otra a las ruinas de Itálica.


Para calmar los ánimos, llega a Granada el presidente del Gobierno Antonio Cánovas del Castillo un 20 de octubre, con el fin de que él y tres ministros inauguren en nombre de la Reina y el Rey niño, el monumento que el inconmensurable Mariano Benlliure había terminado en el año que iba desde la fecha de su encargo (1891) a ese de 1892. Fue mandado desde Roma y aguardaba en el llamado Humilladero, cerca del lugar donde se produjo uno de los actos protocolarios de rendición de la Granada musulmana a los Reyes Católicos a su inauguración. Y entonces, estalló la ciudad...

...pero esto habrá de ser contado el próximo viernes 2 de noviembre. Eso sí, sirva el presente documento como testimonio del ya muy acostumbrado ninguneo que desde los Gobiernos centrales o autonómicos, ha recibido GRANADA. Y LA PACIENCIA, TIENE UN LÍMITE. 

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