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sábado, 6 de octubre de 2012

Alonso Cano


No se podrá hacer con precisión y facilidad de dejarse algo en el tintero una radiografía perfecta de su vida y por tanto es mucho más fácil decir que no ha habido un artista español más completo, ni un creador de esta Nación capaz de resaltar tanto en todas las disciplinas y ni siquiera un barroco más fuerte y más relevante como el artista granadino.

Fotografía extraída del blog fotografacofrade.blogspot.com/

Escultor, pintor, arquitecto, dibujante, sonetista, diseñador, retablista, grabador... trabajó a las órdenes del valido y del mismísimo Felipe IV. Poseyó una de las más nutridas bibliotecas relacionadas con el arte y puede que después de él, ningún otro artista español haya poseído ese “ideal humanístico” y esa polifacética capacidad de tocar tantas disciplinas y todas a un nivel muy difícil de igualar.

Placa en el número 10 de la Calle Santa Paula: el lugar de donde salió el arte.

Su regreso a Granada significó el fortalecimiento y el definitivo empuje a la constitución de una de las más grandiosas escuelas artísticas que ha tenido el arte occidental. Y como esta entrada pretende recordar que tal día como hoy, hace 345 años, moría en el número 10 de la Calle de Santa Paula el granadino más dotado por la naturaleza, o por las musas, o por el mismísimo Dios, por qué no, qué mejor que terminar una égloga a la memoria de don Alonso  Cano contando la anécdota que resume y define a la perfección su magisterio, su genio y su capacidad inigualable.

Optaba Cano a un cargo religioso dentro de la Catedral granadina a la que se oponía el entonces Arzobispo alegando que para desempeñar esa función de racionero, debía estar consagrado, siendo nuestro artista seglar. Con todo, las prebendas que siempre han tenido los reyes de España hasta para nombrar obispos, facultaban al entonces Felipe IV, el Rey Planeta, como para designarlo racionero aunque se opusiera a ello el Cabildo de la Catedral de Granada y el Arzobispo a su cabeza. Alegó primero el Arzobispo Martín Carrillo de Alderete que Cano no debería ocupar la dignidad que pretendía sin estar ordenado. Habría que recordar, que este Arzobispo lo fue mediante la presentación que de él hizo el propio Felipe IV, como antes le procuró el obispado de Oviedo. En la pugna dialéctica entre el Rey y el Arzobispo, el monarca le espetó:

Sepa que obispos como vos, puede hacer el Rey de España cuantos le plazca... pero Alonso Cano, sólo lo pudo hacer Dios”. Y con esta frase, se resume la gloria inmortal del más grande de los granadinos y uno de los mejores artistas que ha conocido el Barroco Universal. 

1 comentario:

Santi dijo...

Cabe señalar su ascendencia de tierras manchegas, pues su padre, arquitecto, fue oriundo de Álmodovar del Campo (junto a Puertollano, Ciudad Real). Paisano de san Juan de Ávila, hoy Doctor de la Iglesia.