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lunes, 3 de septiembre de 2012

Se armó la gorda

En el mismo instante en que se produce mucho alboroto o que una situación está predestinada a acabar de manera poco halagüeña suele emplearse este término para, bien predecir el resultado final o para subrayar en efecto lo que aconteció. Pero el origen de la expresión proviene del sur español, en concreto relacionado con la Revolución que en 1868 derrocó a Isabel II y dejó el poder de la Nación de manera interina en un Gobierno Provisional.

Aquella sublevación de 1868 se dio a conocer el 19 de septiembre gracias al levantamiento que el militar Juan Bautista Topete encabezó dentro de la Armada con base en Cádiz que él mismo comandaba. El texto decía: “Españoles: la ciudad de Cádiz puesta en armas con toda su provincia (...) niega su obediencia al gobierno que reside en Madrid”... Y aquella algarada que de poco sirvió a España y que no cumplió sus objetivos regeneracionistas, fue conocida institucionalmente como “La Gloriosa” o la “Septembrina” por la fecha en la que se produjo, pero le gracejo gaditano, popularmente, la bautizó como “La Gorda”.

Y es que en efecto, al haberse armado “la gorda”, destituyendo a la Reina y obligándola a ella y a su Gobierno leal a exiliarse, desde entonces ha quedado para las expresiones populares, como el dicho que se emplea en el instante en que por cualquier circunstancia, se “forma un alboroto” de considerable proporción. 

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