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sábado, 29 de septiembre de 2012

San Miguel el Alto de Granada


Hay una Granada llena de muchas Granadas. Cada uno tiene la suya; luego, se identifican a la perfección las que urbana e históricamente han ido naciendo. Y al fin, está esa Granada alta, la más alta posible, que domina todo el enclave urbano y con toda probabilidad es perfectamente identificable desde la lejanía y desde el corazón del barrio que tiene a sus pies: el cerro del Aceituno. La historiografía determina que el nombre pudiera venir del momento en el que Granada cambia de dueños, siendo primero los visigodos de la primera piedra española, para serlo luego los musulmanes.

Cita la tradición, que hasta el momento es oral, que en este enclave se erigió una edificación modesta de corte eremítico con un olivo que destacaba, seguro, por su tamaño y espectacularidad. Fue a partir del dominio musulmán, y huelga decir que habríamos de retroceder al nacimiento del Reino de Granada y nunca antes (bien sabe que Granada, entonces Elvira, se trasladó hasta el actual término de Atarfe) para ser testigos del derribo de esta modesta construcción y cómo se construyó una torre que a manera de rábita, los rapsodas musulmanes conocieron como Torre del Aceituno, y por extensión a todo el cerro.

A quien conozca el sitio no hace falta explicarle que estamos en un enclave privilegiado en tanto ofrece una panorámica de Granada y su vega imposibles de describir y mucho menos de explicar. Algunas de las imágenes superiores que ilustran la entrada dan perfecta cuenta de la altitud en la que se encarama la edificación, pero tal vez si precisamos algo de historia diríamos que tal día como hoy cumple la ermita 339 años, edificada en 1673 y consagrada a San Miguel Arcángel; quizás no sea baladí la elección de un emplazamiento tan alto para el Príncipe de los Arcángeles. De tal forma, la edificación fue ampliada en 1753 y como quiera que los franceses la echaron y derruyeron en 1812, hubo que reconstruirla siguiendo las trazas barrocas que tuvo en su día.

Fue el arquitecto Diego Sánchez, que concluyó el conjunto en 1828. En 1883, siendo Arzobispo de Granada Bienvenido Monzón, se le añadió el camarín que sobredimensiona el leve crucero de su planta de cruz latina y que destaca sobre el presbiterio. Todo el conjunto queda presidido por la Imagen de San Miguel, una interesantísima obra barroca de Bernardo de Mora, el padre de la famosa saga de escultores barrocos granadinos de los que descuella José de Mora, escultor real y creador de los tipos iconográficos más copiados y reproducidos de todo el barroco español.

El Patrón del Albaicín cuenta en su mismo barrio con la Iglesia de San Miguel, que para distinguirla de la que hoy nos ocupa, vino a ser denominada del Bajo. He de confesar que nunca entendí que una Iglesia creada en 1502, concluida en 1558 y que hasta 1842 fue Parroquia, por otra que llegó un siglo más tarde, necesitara apellido para ser conocida. Bastaría decir El Alto y San Miguel, para saber a cuál nos referimos. Sea como fuere, la devoción al Arcángel es de un constante arraigo en el Albaicín y en la Vega de Granada. Una nueva Parroquia vino a crearse en 1985 en el moderno Zaidín, recibiendo el nombre de San Miguel, con la feliz coincidencia por tanto de sumar así tres Iglesias distintas a una misma devoción; y a la postre, habrá que recordar que es muy celebrado, por ejemplo, en Armilla, de cuya población es patrón y protector.

Un espacio urbano idílico y una casi cuatro veces centenaria edificación que está hoy de aniversario; ¡y de fiesta su barrio!

El 29 de agosto de 1526 fue fundado el Colegio Imperial de San Miguel. 
El 29 de septiembre de 1673 se ofició la primera Misa en San Miguel el Alto.
El 29 de septiembre de 1675, el Arcángel se apareció a un vecino concitando desde entonces toda suerte de devociones entre los albaicineros. 
En 1679, 1756 y 1871, recibió los mayores despliegues de veneración, acudiendo a esta Imagen ante la peste bubónica, la plaga de langosta y en la fecha mencionada de 1871, para que protegiera al Ejército español de la sublevación de los marroquíes que cercaron Melilla y pusieron en jaque a nuestras tropas. 

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