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domingo, 30 de septiembre de 2012

Patrona de Granada


El predicamento que posee la Imagen de Nuestra Señora de las Angustias no dejará jamás de sorprender incluso a quienes, acostumbrados al trato devocional diario y frecuente, sigan siendo sorprendidos casi de forma inaudita por los múltiples y fervientes devotos que practican espiritualmente toda suerte de unión para con “la mejor ciudadana” que tiene esta Tierra. Angustias es una de las Patronas con mayor devoción en toda España, y, salvedad hecha de Rocío y Cabeza (Almonte y Andújar), puede que la Imagen Mariana alzada al patrocinio local, diocesano o archidiocesano, más venerada muy por encima incluso de las que ostentan ese mismo “rango” eclesial en Sevilla o Málaga. Es una obra que despierta la más íntima y desaforada devoción, alcanzando cotas de paroxismo ascético, a pesar de que la fe de los suyos no raya en lo vulgar, en lo chabacano y en lo villano, herramientas de la ordinariez que se están prodigando tanto por Andalucía en las últimas décadas, confundiendo la sana devoción con la fiesta y el folclore profano. Y no hace falta decir nombres.

Angustias sigue celosamente oculta bajo un velo de anonimato y dificultad de identificación tanto cronológica como estética. No cabe duda que su hechura se llevó a cabo en la mitad del siglo XVI y que en 1718 el genial retablista y escultor Pedro Duque Cornejo le otorgó la plástica arrebatadora que hoy día tiene. No hace falta siquiera que goce de los rasgos juveniles, encantadores y de facciones insultantemente bellas que son tan comunes en la imaginería devocional del neobarroco español, porque los granadinos y la legión de devotos que tiene repartidos por media España, no buscan en la Señora de Granada la belleza sino la hondura mística, siendo, si me permite el símil, una devoción auténticamente intelectual por cuanto el fiel no se acercará a Ella desde el grito, la fiesta, el baile o una demostración de catolicidad vulgar y exagerada, sino más bien desde el interiorismo que su estética dolorosa ofrece.

No es necesario que el día de su Procesión o quizás en su Festividad Litúrgica contemos los miles, decenas de miles, cientos de miles de fieles que arropan estos actos populares inscritos en rojo en el calendario granadino. Porque el verdadero sentir de la Virgen de las Angustias descansa en el día a día que se produce en el interior de su Basílica. Es ahí donde con mayor veracidad puede uno tomar el pulso de cuánto despierta y cuál es la verdad de la fe que de manera centenaria se adhirió y sigue adherida a este Icono sugerente y demoledor de la “primera cristiana”.

Angustias es la Imagen más arrolladora que pueda uno encontrar. Porque desposeída de cualquier recurso plástico embaucador y mentiroso, sin la belleza y las cualidades juveniles aplaudidas en el resto de Obras Sacras de mayor popularidad que existen por el Mundo, fue capaz de progresar de manera aplastante entre las demás Imágenes Marianas de la Ciudad, siendo tal la fuerza de su impronta, que terminó por arruinar la devoción a otras Vírgenes Bendecidas y se auspició como Primera entre Todas.

La Historia ha de contarse bien: Angustias nació de la devoción real a esta iconografía, pero en un cuadro. Hacia 1545, quizás 1565, se plasmó en imagen corpórea y recibió culto en una modesta Iglesia de extramuros de la Granada del quinientos. La trataban principalmente las más modestas clases sociales de la ciudad; ni por asomo gozaba del respaldo que los poderes eclesiástico-jurídico-socioeconómicos le dieron a la que fue, desde 1492, Patrona de Granada, por ejemplo, o a la Virgen del Rosario, que además de contar con no pocas familias nobles a su alrededor, tenía tras de sí a la todopoderosa Orden de los Dominicos, que entre otras prácticas, piadosas, honrosas y gratas, les cabía el dudoso honor de ser los “inquisidores del Reino”.

Angustias no disfrutó de nada de esto; de hecho, hasta 1889, no fue proclamada Patrona, lo que nos señala que por espacio de casi tres siglos y medio, no tuvo respaldo y oficialidad devocional al tiempo que otras Imágenes sí que la tenían, luego esto nos hace pensar que en efecto, algún halo místico envuelve la hechura de esta Virgen, capaz de relegar al olvido, incluso al olvido, a la que fue Patrona y gozó desde un principio de los favores de los Reyes Católicos, nada menos. Y es así como hemos de entender que haya devotos que vengan desde el continente americano o persista aún un grupo de “peregrinos” que son capaces de recorrer cerca de cien kilómetros en una romería atípica que une La Rábita con Granada, en varias jornadas de camino para presentar sus amores a Angustias en la madrugada de su día de salida.

La Virgen de la Antigua es una colosal obra de arte de finales del siglo XV llegada desde un taller centroeuropeo a la ciudad por mano e interés de los monarcas. Convertida en “figura patronal”, su Hermandad gozó de la exclusividad y jerarquía de la nobleza y potentados locales y tuvo nada menos que a todo el Cabildo Catedralicio y su (entonces) dilatado número de canónigos velando por Ella y su devoción. Era procesionada y recibía el culto de toda la ciudad con insistencia. Sus salidas por epidemias, contagios, sequías o inclemencias meteorológicas fueron continuas. Pero me atrevería a señalar la del 27 de diciembre de 1603, cuando tras una pertinaz sequía fue llevada hasta el Sacro Monte rogando por el preciado líquido que había arruinado la vega, el comercio de la seda y encarecido el precio del pan hasta límites insostenibles. Parece que la Antigua, en estos menesteres, se portó.

Pero el declinar de su estela prodigiosa y su papel como Imagen milagrera llegaría el 30 de octubre de 1636, cuando se produce lo que he venido a titular: “el principio del fin de la Antigua”... Ese día es robada la corona regia del Niño que viaja devocionalmente en los brazos de la Virgen, dentro de la Catedral y sin que se lograra nunca esclarecer el suceso. Y como quiera que no es menester narrar todas las peripecias en torno a su exposición cultual, nos centraremos en una fecha clave para entender cómo la estela de veneración de la Virgen de las Angustias estaba ya solapando y superando a las demás:

El 9 de octubre de 1764 el Cabildo de la Catedral llama a los ciudadanos a asistir a una Piadosa Misa en Acción de Gracias por la intercesión salvífica de la Virgen de la Antigua ante la horrorosa lluvia que se había desatado en los días anteriores y la fuerza del aparato eléctrico que se mantuvo día y noche sobre el cielo de Granada pero no causó ningún daño personal ni víctima alguna, al contrario que en poblaciones limítrofes. El 11 de octubre, dos días después, el Ayuntamiento, nada menos que la Ciudad representada por su Cabildo Municipal, convoca a una Misa en Acción de Gracias a la Virgen de las Angustias. Por el mismo motivo. Por el suceso idéntico. A la primera, la de la Catedral, responde timoratamente Granada. La segunda, organizada por un poder que en esa fecha era infinitamente menor que el eclesial, desborda todo pronóstico y capacidad de la Iglesia y deja claro que sin buscarlo, el pueblo ya había escogido: no quería como Patrona a la Antigua, o dicho de otro modo, había puesto su fe exclusivamente en la Virgen de las Angustias.

El 25 de septiembre de 1800, ya en la Edad Contemporánea, la ciudad de Granada persiste en cultivar la fe mariana a su todavía Patrona, llamando a la ciudadanía a una Solemne Función en honor a la Antigua para que librara a Granada de los nuevos brotes de epidemia de peste que se habían detectado. Pero esta Misa y otras por el estilo, son ya un espejismo sustentado en la histórica y centenaria idea de patrocinio por parte de una Talla que debía más su prestigio al haber sido dejada en la ciudad por los Reyes Católicos que a otra cosa, porque una arrebatadora Imagen Bendecida había terminado por derrotarla con las armas de la fe que despertaba.

Antes de ser proclamada Patrona, la Virgen de las Angustias protagonizó episodios devocionales públicos y populares de todo tipo. Por sequías, terremotos, por el buen resultado de las campañas militares del Reino de España, por amenaza de inundaciones, por epidemias o cualquier otro mal que aquejara, no ya sólo a Granada sino al Orbe Católico, la ciudad se postraba ante la Virgen de las Angustias como en estos casos que siguen:

*21 de octubre de 1567.
*26 de octubre de 1595.
*02 de agosto de 1679.
*26 de febrero de 1716.
*25 de febrero de 1719.
*20 de febrero de 1725.
*1 de noviembre de 1755.
*13 de marzo de 1760.
*6 de abril de 1797.
*12 de agosto de 1808.
*5 de abril de 1814.
*1 de marzo de 1846.
*24 de febrero de 1854.
*22 de febrero de 1855.
*15 de febrero de 1856.
*6 de noviembre de 1859.
*15 de septiembre de 1860.
*5 de diciembre de 1882.
*1 de febrero: España es hoy más extensa.
*29 de diciembre de 1884.
*26 de diciembre de 1885.

Todas estas fechas son procesiones, rogativas, funciones solemnes o misas de acción de gracias que el pueblo de Granada, a través de su Iglesia, de su Cabildo Municipal o de otros colectivos e Instituciones le han tributado a la Virgen de las Angustias, dejando bien claro que durante el siglo XVIII y hasta hoy, no ha habido otra devoción igual en la ciudad, ni en su área de influencia. No he tenido en cuenta ninguna convocatoria desde el 30 de abril de 1887, cuando se solicita formalmente que sea declarada Patrona NO DE LA CIUDAD, QUE TAMBIÉN...  De toda la Archidiócesis. Luego desde esa fecha a nuestros días, las cuentas indefectibles son difíciles de describir, porque la cantidad de veces que sus hijos han llamado a su papel de Corredentora, son imposibles de cuantificar.

La Virgen de las Angustias vio cómo su modesta Iglesia dedicada a las Santas Úrsula y Susana se consagraba a Ella; cómo se elevaba a Parroquia, cómo se reedificaba con dimensiones sobrecogedoras; cómo se distinguía con el grado patronal y protector sobre Granada y sobre las provincias de Almería, Málaga, Jaén, la suya propia y la Región de Murcia. Cómo Felipe II, Fernando VI, Isabel II o Alfonso XII la tomaban como Imagen Real y a fin de cuentas, cómo, gracias al Arzobispo Martín de Acargorta, se convertía en lo que es hoy día, la más incontestable de las armas del catolicismo en toda la Archidiócesis. Porque sin los empeños del mencionado Arzobispo, puede que no hubiera alcanzado el prestigio incomparable que hoy día tiene.

Coronada canónicamente en 1913, se convierte en una de las primerísimas Imágenes de toda España en llegarle esta distinción, a la que se le sumaría la declaración de Basílica a su Iglesia. En fechas recientes, el mismo Ayuntamiento termina por reconocer que la calle donde se eleva su Basílica no es la Carrera del Genil, sino de la Virgen, voz con la que castizamente los granadinos han conocido siempre a esta arteria y que ya figura con el nombre que nunca tuvo pero siempre poseyó en el nomenclátor ciudadano. Y a la postre, ahora que estamos inmersos en la celebración de un Año Santo que recuerda el I Centenario de su Coronación Canónica, hoy como ayer, a Granada le puede faltar todo menos Ella, la verdadera excusa para que cada mañana de que cada día, amanezca sobre la ciudad y sobre los ciudadanos. Que si el poeta se refirió a una conocidísima y valedera Imagen Bendecida sevillana con el verso de “como Tú ninguna...”, en verdad la que no puede ser como Angustias, es Ella misma, la que ha terminado siendo Primera y Principal sin nadie que la iguale.

P.D. La Virgen de la Antigua, arrinconada por la casi incomprensible carrera devocional que empezó ganando Angustias, sigue siendo Patrona de Granada, compartiendo ese patrocinio espiritual con la que además es Protectora y Patrona de la Archidiócesis. Lástima que una tan ilustre y nobiliaria Hermandad desapareciera y que hoy día, la gótica Talla sirva como reclamo de arte y contemplación para visitantes de nuestra Catedral, aunque es un ejemplo más de tantos de que en Granada, quien manda, comanda y gobierna, sin rivalidad alguna ni por asomo, es LA REINA ANGUSTIAS, NUESTRA MEJOR CIUDADANA. 

3 comentarios:

Antonio dijo...

¿Existen hermandades filiales o adheridas a la Hermandad de las Angustias de Granada en otras capitales o localidades?
Hay un dato de 1954 en Almería que me gustaría contrastar. ¿Podrías ayudarme?

Antonio dijo...

¿Existen hermandades filiales o adheridas a la Hermandad de las Angustias de Granada en otras capitales o localidades?
Hay un dato de 1954 en Almería que me gustaría contrastar. ¿Podrías ayudarme?

David R.Jiménez-Muriel dijo...

Filiales como tal ya no. Fue una figura que se extinguió, como en el caso de la Virgen del Rosario, la Co-Patrona. LA REFORMA "vaticanosegundista" está tras esta modificación que tendió a la extinción de estas figuras potenciando, o al menos pretendiendo, la identidad local de la Iglesia como instrumento de acción evangélica dentro de un determinado ámbito de actuación.

Dejó a cuestiones romero/peregrinos la naturaleza filial, pero en Almería, la Hermandad de las Angustias nunca pretendió ser filial de... sino una Hermandad que hecha por granadinos, les recordara su devoción patronal.