Visitas

viernes, 21 de septiembre de 2012

Ole


Me resulta curioso cómo el español, lengua que puede cifrarse en torno a la suma de sus 350.000 palabras que la componen, tiene por herencia del árabe 4.000, o lo que es lo mismo, menos de un 1,3 %. En los últimos 25 años y muy especialmente desde el gobierno autonómico de Andalucía, la cultura y cuanto tenga que ver con ella ha de pasar obligatoriamente por el pueblo musulmán otorgándole la paternidad de las más trascendentales hazañas y méritos tanto lingüísticos y artísticos, como artísticos e inventivos. Lo que está claro es que negar la influencia de un pueblo que llegó a estar casi ocho siglos en el actual suelo español es como poco una tontería. Pero al igual que en su día pudimos ver mediante estudios genéticos y un trabajo sobre el ADN hecho por universidades argelinas, marroquíes, españolas y francesas que la tan repetida mentira de la sangre árabe en el español era una pura falacia, el origen de algunas de nuestras palabras y expresiones puede que también.

En este intento de arabización, de sometimiento cultural al inequívoco y subyugante sabor de lo musulmán se ha lanzado la Junta de Andalucía y no pocos interesados; tendrán sus motivos, qué duda cabe. Fundaciones, empresas y organismos públicos que se costean gracias al dinero del contribuyente español, cuando no de la subvención de Europa, obvian que la primera ciudad de todo el continente, se fundó hace 3.000 años en la hoy Andalucía, que la romanización de esta zona alcanzó un grado enorme capaz de parir a genios inconmensurables y que el mundo hebreo realizó aportes tan importantes como los de éstos. En la nube de lo islámico flota un resentimiento religioso. El político o el que posee las herramientas de la “cosa pública” legisla y ordena con cierto rencor a lo cristiano y se ampara en la fe y la cultura antagónica y rival para conseguir sus propósitos.

Cuando veo cómo se dice y repite la trascendencia del árabe en la lengua española, no puedo más que reírme a mandíbula batiente. Que un 1,3 % (a lo sumo) del español provenga del árabe es simpatiquísimo. No menos que las palabras heredadas de la cultura anglosajona superen ya al árabe. Pero algunos lo recuerdan con fruición, en el intento (seguro) de sostener el negocio (aunque el negocio, sea ideológico).

Esto pasa con la expresión Ole, u Olé, que de ambas formas puede decirse. El Diccionario de nuestra Lengua no señala su origen, no despeja la duda. Habla de una interjección que se dice cuando algo causa sorpresa por su mérito, que puede ser sinónimo de bravo, de efusividad por lo bien hecho. Pertenecía al mundo del flamenco, saltó al del toro y es hoy también patrimonio de la tauromaquia. En ese empeño por islamizar desde el punto de vista cultural hasta los pináculos góticos de una catedral, se dice que Ole (u Olé) viene de la expresión árabe W`Allah, también una interjección que sin embargo, para algunos arabistas, es imposible.

La doble ll (en mi tiempo se decía “elle”) velarizada impide que la “a” final se pronuncie “e”. ¿Y cómo W`Allah (transcribiríamos como “ualá” o “güalá”) termina pasando a la “o” inicial de Ole? El Diccionario de arabismos y voces afines niega el origen árabe de la expresión. Además, para que pudiera venir de W`Allah, habríamos de tener en cuenta esta otra frase que pronunciaba Muhammad I, el primer rey nazarí de Granada, entrando por la Puerta de Elvira de su capital en el año 1238. Éste, conocido como Alhamar, crearía no sólo la Alhambra sino el lema del reino: Wa lā gāliba illā-llāh|Wa lâ Ghâlib illâ Allâh ('No hay otro vencedor que Alá'), frase que, además de dar origen a su sobrenombre: al-Galib bi-llah ('el victorioso por Dios').

Al fin, parece que tiene origen germánico ole u olé, de ahí que se mantenga el parecido con la expresión de ánimo en lengua francesa Allez.

Lo curioso quizás viene ahora, con dos anécdotas futbolísticas de por qué se usa el “ole” en el fútbol. La primera, venida de América, sostiene que por primera vez la usaron los mexicanos copiándola del mundo de la tauromaquia, un 1958. En un partido que disputaba en México Distrito Federal el Botafogo de Brasil y el River Plate de Argentina, el público, mayoritariamente mexicano, se divirtió de lo lindo con los regates que el argentino Vairo le hizo a su defensor, el célebre Garrincha. Y como quiera que a los asistentes les recordó la faena de muleta y los recortes del torero ante el toro, salió la afición al arte de Cúchares de los mexicanos y jalearon y agradecieron al argentino Vairo su esfuerzo con los ya clásicos oles.

Al fin, otro hecho nos lleva a 1982 y a San Sebastián, cuando el equipo guipuzcoano ganó la Liga española de ese año. El último partido, la última jornada, los seguidores del equipo de la Bella Easo, en el Estadio de Atocha, no podían ya aguantar más la euforia. Primero, porque ganaban por segundo año consecutivo la liga; todo ello se cumpliría si ganaban o empataban este último partido, el de la jornada 34 (había 18 equipos entonces en Primera División), que se celebraba en casa y además con histórico rival: el Athelic de Bilbao. El resultado fue de 2-1, por tanto favorable a la Real Sociedad y sus seguidores empezaron a cantar  “campeones, campeones, hobé, hobé, hobé” que en euskera quiere decir “campeones, campeones, los mejores, los mejores, los mejores“. El cántico se extendió al resto de España como “oé, oé, oé” y finalmente al resto del mundo, que lo malinterpretó creyendo que era “olé, olé, olé” que parecía más propio de España. Hoy día el soniquete de la canción, suena en partidos de hockey de Canadá (para el Montreal) y en medio mundo... Y parece que no tiene origen árabe, aunque se empeñen los interesados. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

lo del estudio genético es bastante poco representativo, por el tipo de muestra.
que sea un 1,3 o un 5,0 me da lo mismo. hay que considerar otras aportaciones culturales (te invito a ver los enterramientos en el pueblo de mi padre), gastronómicas.

nos quedamos con lo bueno...y lo integramos.como los romanos con la grecia clásica.

de ahí a la soble pirueta proislámica va un trecho.y el que quiera recorrerlo las fronteras están abiertas.es como sánchez gordillo, que no sé cómo no se va a vivir la utopía comunista y rural en corea del norte y vive bajo el yugo opresor del capitalismo y los mercados.

santi